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60 Los domingos DOMINGO 12 6 2005 ABC EL DESAFÍO DE LA CONCILIACIÓN Horarios eternos ¿Vives o trabajas? El deporte nacional es echar horas mientras el talento huye despavorido. España es el segundo país del mundo por horas de trabajo (1.806 al año) y en Europa, junto con Lituania, ostenta el dramático récord de la peor conciliación entre vida personal y vida laboral, una marca que en 2004 obligó a 114.000 españoles a abandonar su empleo TEXTO: VIRGINIA RÓDENAS FOTOS: JULIÁN DE DOMINGO n un país donde sólo el ir y venir del trabajo obliga a los ciudadanos a gastar 5,5 horas semanales, tras consumir una de las jornadas laborales más largas del orbe, y en muchos casos anegada por el desánimo y el estrés, ¿cómo no iba a triunfar estrepitosamente el sueño publicitario del que trabaje mi abuela Si empezamos a restar minutos al tiempo que dedicamos a ganarnos la vida, ¿qué vida liberada de la cruel condena bíblica nos queda? Tan escuálido recuento deprime. Según el Observatorio de la Empresa Flexible, puesto en marcha por Comunicación de Valor Añadido (CVA) y del que forman parte representantes de las administraciones públicas, partidos políticos, empresarios, directivos, académicos y profesionales, está claro que las medidas para equilibrar lo personal con lo laboral benefician, además de al empleado, a la empresa, que podría reducir el absentismo (el 21 por ciento se debe a esta causa) y frenar la rotación no deseada de talento, con la consiguiente mejora de productividad; y, por último, a la sociedad entera que está pagando un coste demasiado elevado por la descompensación imperante (enfermedad y muerte, baja natalidad e hijos desatendidos, soledad y frustración) Un panorama ante el que Marisa Cruzado, portavoz del Observatorio y coordinadora, junto con Asunción Velasco, del flamante libro ¿Vives o trabajas? (Lid Editorial Empresarial) señala la necesidad de profundizar en el debate del horario laboral y, sobre todo, el de salida, aportando un argumento de peso: el trabajador que descansa se incorpora con más energía a su puesto al día siguiente. Y aunque algunas empresas- -añade- -ya han implantado la política de luces apagadas hay que ganar una batalla cultural, y lograr que se reconozca al directivo capaz de distribuir eficazmente la carga de trabajo dentro del tiempo establecido Porque- -reflexiona el Ob- E El triunfo del humanismo en la empresa de Juan Carlos Cubeiro. Paradigma del trabajo en equipo sobre los valores humanos como fuente de conciliación Construye tu sueño de Luis Huete, propone que seamos los arquitectos de nuestro futuro y nos previene del victimismo, el gran riesgo del conflicto trabajo y vida servatorio e inquiere el sentido común- ¿podemos permitirnos el lujo de seguir teniendo un mercado laboral inflexible que sigue haciendo del mayor tiempo, aun en la era de las tecnologías de la información, su principal activo? Pero no basta responder un no sin más. El profesor Juan Carlos Cubeiro propone en su obra El triunfo del humanismo en la empresa la hipótesis de que Carlos I, Erasmo de Rotterdam, el cardenal Cisneros y Tomás Moro, por una de esas carambolas del destino, hubieran formado un equipo de trabajo, y en esa colaboración, no lo duda, habría vencido para siempre el Humanismo que cuatro siglos después buscan cómo decapitar desde el ministerio de Sansegundo. Y eso que Cisneros ni siquiera llegó a ver a Erasmo, quien rechazó su invitación con su famosa non placet Hispania que no conviene decir muy alto en esta carrera por los JJ. OO. ¡Cómo ya entonces no vería el percal el portentoso humanista! Hoy, salvando las distancias, y en plena campaña nacional de flexibilidad laboral y conciliación de vida laboral y vida personal, Los Domingos de ABC ha querido simular el conciliábulo imaginado por el reconocido Cubeiro reuniendo a los profesores Santiago Álvarez de Mon La lógica del corazón Luis Huete Construye tu sueño y el propio Cubeiro (profesores del IESE y Deusto, asesores de la mayoría de las empresas del IBEX) y hallar entre todos la razón del desvelo de cada día y la luz, a falta de un buen pellizco lotero, de la salvación. Luis Huete, Juan Carlos Cubeiro y Santiago Álvarez de Mon (de izquierda a derecha) profesores y entrenadores de los principales directivos de España, apuestan por inculcar en sus pupilos la necesidad de conciliación como fuente de progreso La culpa, de los jefes El problema de nuestro país- -explica Juan Carlos Cubeiro- -es que siendo una de las diez potencias económicas del mundo ocupamos el puesto 26 de la OCDE en calidad directiva. Y con calidad directiva tan pobre llegar tan lejos se hace a fuerza de trabajar muchas horas. Somos un país que trabaja según la OIT 1.806 horas, 54 menos que los estadounidenses, que tie- La lógica del corazón de Santiago Álvarez de Mon, reivindica el afecto en la empresa. Los beneficios también crecen en un clima de exigencia con corazón nen menos días de vacaciones al año, con lo cual nuestra jornada laboral cotidiana es la más larga, con 400 horas más al año, por ejemplo, que nuestros vecinos franceses. También resulta que somos con Lituania el peor país de Europa en conciliación entre vida personal y vida laboral. Y desde luego, el secreto está en cambiar el sentido de calidad del trabajo. ¿Por qué tenemos una calidad directiva tan pobre? Depende de los segmentos, pero en primer lugar el empresariado español no es del tipo que dice la UE creador de empresas gacelas que crecen, exportan y cuentan con un buen número de profesionales, sino que salen del paso metiendo muchas horas y haciéndoselas meter a toda su gente. Hablo del que pone un negocio porque le han echado de una empresa y se compra un bar o un taxi o lo intenta en otros sectores. Por eso, el 60 por ciento de las empresas de primera generación en nuestro país no llegan a la segunda, es decir, que, como el viejo faraón en la pirámide, el promotor se lleva consigo, una vez que muere, todo el bagaje. El secreto para cambiar eso está en distintas propuestas, como la de Luis Huete, que tiene que ver con imaginar un futuro deseable e ir hacia él, es decir, ser protagonista y no víctima; la de Álvarez de Mon, que habla de conciliar la razón y la emoción, de hacer un corazón inteligente desde la lógica, y mi propuesta es simplemente hacer equipo, porque la buena calidad directiva así lo exige