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ABC DOMINGO 12 6 2005 Los domingos 57 ración de Nacionalidades Indígenas, que lleva años trabajando por su pueblo le quiere ver enfrente. La decepción que le produjo que un miembro de su comunidad cayera en las mismas tentaciones de avaricia que los blancos complica el camino al próximo que quiera aspirar a ocupar el Palacio de Carondelet. Manifestacion es en La Paz. Un dirigente indígena, Jaime Alanoca, emite señales con un cuerno para organizar a la multitud Reducciones chilenas Al otro lado de los Andes, la cosas son distintas. En Chile, los mapuches, moluches, araucanos o indios del sur como se autodenominan estas reducciones todavía están lejos del Palacio de la Moneda. Sus aspiraciones siguen siendo recuperar las tierras ocupadas por otros y conservar su religión, idioma, sangre e historia. Estamos orgullosos de haber resistido la dominación española pero debemos admitir que fuimos derrotados por el Estado de Chile, aunque no hemos sido vencidos afirma Eleaser Millaleo. Entregados a un dios único Gnechen al que rinden culto (ngillantun) sólo en este país son un millón, puros o mezclados con tehuelches. En el caso de Argentina, apenas son noventa mil, están peor organizados aunque en los últimos tiempos han ocupado espacios en la prensa internacional por los conflictos territoriales con la familia Benetton. Se distribuyen entre Chubut, Río Negro, La Pampa, Buenos Aires y Neuquén. En esta última provincia patagónica, en Bahía Cañicul, los mapuches (gente de la tierra) se de- jan llevar bajo el mando del cacique Armando Aníbal, de 45 años. Al frente de un restaurante en el Parque Natural, quiere aclarar algo que le molesta profundamente: Mucha gente dice que somos indios pero no, somos mapuches, el indio es el de la India Sin aspiraciones políticas como sucede con sus vecinos del otro lado de la cordillera, reconoce que el cacique, en algunas comunidades es un cargo vitalicio pero en Argentina, según nuestros estatutos, se renueva cada dos años, aunque podemos ser reelectos tantas veces como se quiera El nacionalismo mapuche se ha hecho un hueco en internet, donde se suceden las páginas y se expresan más de una treintena de comunidades. Eleaser Millaleo, es- cribe sobre el orgullo de su bandera, una estrella blanca de cinco puntas sobre fondo azul y de su lengua, mapuchedungum de la que no hay restos de grafía lamenta. Metas todavía lejanas Los grupos de indígenas se multiplican en este continente. Sólo en Brasil, se calcula que hay más de doscientas tribus con doscientos mil indígenas pero desconocen qué o dónde está la civilización que hay unas hectáreas más allá. Un informe publicado esta semana por el Banco Mundial lamentaba que en los últimos diez años, las condiciones de los indígenas de toda Iberoamérica no hayan variado sensiblemente. Para ellos, la vida sigue... igual. LA LUCHA DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS CARLOS MALAMUD n medio del fragor por la nacionalización de los hidrocarburos, Felipe Quispe, líder del movimiento Pachakutik, señaló que el conflicto de Bolivia se origina en una lucha de clases en que la nación indígena originaria reclama autogobernarse. Con su habitual moderación agregó: Estamos llegando a una lucha racial entre los blancos y los indígenas y remató que una guerra civil sería mucho mejor porque así podrían definirse con las armas las contradicciones sobre quien maneja el país. Junto a Bolivia hay otros países de América Latina, como Perú, Ecuador, Guatemala o México, con una fuerte presencia indígena. Sin embargo, la E realidad de los movimientos indigenistas es muy diferente, con distintos grados de implantación, de participación en la política nacional (en Ecuador la Conaie- -Confederación de Nacionalidades Indígenas- -tuvo ministros indígenas en el primer gabinete de Lucio Gutiérrez) y en el tono de sus planteamientos. El levantamiento en Chiapas, hace casi 10 años, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) captó a la opinión pública internacional y catapultó a las luchas indígenas en el ranking mundial de los movimientos sociales y de los combates antiglobalización. El EZLN supo reconvertir una guerrilla guevarista en un movimiento enraizado en su entor- no y de matriz indígena. Los conceptos de pueblos originarios y usos y costumbres (en lugar de la ley) le confirieron el adecuado tono indigenista. Pese a las diferencias entre Bolivia y México hay dos puntos a analizar sobre las reivindicaciones de los movimientos indigenistas. El concepto de pueblos originarios aglutina a una serie de grupos heterogéneos, aunque habría que preguntarse por el significado de originario, que en realidad sólo significa preeuropeo. La historia de la América precolombina, como la del resto del planeta, se caracterizó por constantes migraciones e invasiones, lo cual significa que antes de 1492 los pueblos amerindios se desplazaban de un lado a otro y los más poderosos invadían a los más débiles. El segundo punto de interés es el peso del nacionalismo y del populismo entre los movimientos indigenistas. Es normal ver en sus movilizaciones ondear la bandera nacional (boliviana, peruana, mexicana, etc. junto a otros símbolos. En los Andes, el bolivarianismo ha sabido ocupar un lugar central en su pensamiento político. Por eso, cabría preguntarse cuánto de originario hay en estos movimientos y cuánto de remake de los viejos grupos antisistema. carlos. malamud r- i- elcano. org Analista de América Latina del Real Instituto Elcano