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ABC DOMINGO 12 6 2005 55 Los domingos Conciliar vida personal y profesional asegura la calidad de ambas, pero las rutinas y los prejuicios lo impiden Las familias que acogen niños saharauis, alarmadas por el nuevo sesgo de la política exterior española de Michael Jackson suma a sus desastres judiciales, otros contantes y sonantes. Sus finanzas son una ruina INDIGENISMO Una ola que inunda América Tienen motivos- -profundos- -para la protesta. Las comunidades indígenas arrastran un atraso secular, incluso allí donde son mayoría. Pero su furia no parece garantizar, de momento, otra cosa que desorden y frustración TEXTO: CARMEN DE CARLOS S on la mayoría en Bolivia, Perú, Ecuador, México y Guatemala. En Iberoamérica ese color cetrino oscuro, esa piel roja abrasada por la historia y el sol, ronda los cuarenta millones. Son los indígenas, los que estaban primero, los últimos en llegar al poder. Forman tribus, comunidades, reservas escondidas en la selva amazónica, en las ciénagas de Paraguay, en las calles de Santiago de Chile, en todos los rincones del continente. Algunos caminan a paso lento sobre el altiplano andino. Las piernas arqueadas soportan el peso de la miseria. Sobre la espalda cargan sacos más grandes que ellos. Llevan yuca, papas secas, quinoa, charqui (carne salada al sol) cualquier cosa que se pueda llevar a la boca y cambiar por unas monedas. Bajan en columnas, desde sus villas miseria hasta la ciudad donde viven los caras (los blancos) Revuelta sorda Es fácil verlos en las ciudades. Como el resto del año, estos días, bajaban por la mañana a La Paz y subían de noche a El Alto, donde está el aeropuerto de los turistas y los ricos. Ya no iban a vender golosinas, pedir limosnas, ofrecer linimentos, hierbas para la digestión o raíces para la potencia sexual. Se ordenaban en columnas de más de veinte kilómetros, los que hay entre esa villa miseria, suburbio o pueblo de chabolas que mira desde arriba cómo la gran ciudad es nada. Abajo, donde viven los (Pasa a página siguiente) Un minero boliviano grita durante una de las manifestaciones que hicieron dimitir al presidente Carlos Mesa