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30 DOMINGO 12 6 2005 ABC Internacional CARLOS MESA Ex presidente de Bolivia Vi el país al borde de la guerra, fueron los peores días de mi vida Después de un año y dos meses, Carlos Mesa, de 53 años, sacrificó la presidencia de Bolivia. Reconoce que temió por la suerte de sus compatriotas y confía en que el Congreso acepte las elecciones anticipadas. En ese caso- -dice- -el presidente Rodríguez tiene una oportunidad TEXTO: CARMEN DE CARLOS ENVIADA ESPECIAL LA PAZ. Confiesa que la dificultad para gobernar de un intelectual es la misma que su virtud: La duda, ése es su problema, la tendencia a dudar por exceso de elementos de análisis. Pero gobernar es decidir. Las últimas semanas he tenido que tomar decisiones en minutos y, créame, ha sido muy difícil A veces se le escapa el presente, como si todavía estuviera en la sede del Gobierno, aunque ahora el escenario ha cambiado. Desde hace apenas unas horas está instalado definitivamente en el salón de su casa, en el barrio residencial de Calacoto, en La Paz. Parece que Mesa se ha quitado un peso de encima. Ha recuperado la sonrisa que se le borró en octubre de 2003, cuando decenas de paisanos cayeron abatidos por los disparos que había ordenado el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. La pesadilla pudo repetirse estos días. Fue un infierno para Bolivia y para este periodista, protagonista de una historia dramática que confiesa: Suponer que en la política hay buena fe es una ingenuidad ¿Han sido estos los peores momentos de su vida? -Hace unos meses decía: vivo en una montaña rusa, la única ventaja, la única buena noticia es que mi estómago se está acostumbrando. Sin duda, esta última semana ha sido la peor. El día en que pronuncié mi discurso apelando a Hormando Vaca Diez (para que renun- ciara a la sucesión presidencial) y ayer (viernes) vi el país al borde mismo de la guerra. Emocionalmente, son los dos días más duros porque no se trata de tu vida personal, sino de la de nueve millones y medio de personas. ¿El nombramiento como presidente de Eduardo Rodríguez fue un alivio en medio del caos? -Fue, a la vez, uno de los momentos más felices de mi vida, porque me dí cuenta de que estábamos salvando a Bolivia del desastre. Era evidente que con el presidente del Senado no había viabilidad para Bolivia. Íbamos a la ruptura, a la división del país. ¿Qué le hizo a Vaca Diez, finalmente, cambiar de opinión y renunciar a la sucesión presidencial? -Creo que el factor emocional tuvo que ser importante. Me imagino que lo que vivió en Sucre fue un impacto muy fuerte. La muerte del minero, dolorosísima para mí, generó la sensación de que era responsabilidad de quienes se negaban a darle una solución al país en el Congreso (de Vaca Diez) Esto y algunas reflexiones que se le hicieron, y que hoy día no puedo mencionar quién las hizo y en qué consistieron, fueron muy importantes. -El presidente del Senado, antes de dimitir, denunció una alianza entre usted y Evo Morales para provocar los disturbios de Sucre que se cobraron la vida de ese minero... -Esa pregunta se la hicieron al minis- tro José Galindo y éste hizo lo que corresponde, se rio. Los hechos son los hechos. No merece mi comentario. ¿Por qué cree que su sucesor en el cargo puede hacer mejor las cosas cuando el escenario sigue siendo conflictivo? -Hay un elemento fundamental. Eduardo tiene una válvula de salida que yo no tenía, la de construir un proceso electoral total. La pregunta es si el Congreso, el próximo martes, va a cambiar la agenda. Si está dispuesto a acortar su mandato. Si es así, creo que el presidente tiene una oportunidad. ¿En caso contrario se convertiría, igual que usted, en rehén del Congreso? -Si no se produce la situación mencionada, la que define es muy cierta. Hay una cosa que uno aprende en democra- Con Hormando Vaca Diez como presidente, la nación no tenía viabilidad. Íbamos a la ruptura, a la división Bolivia necesita un Nelson Mandela o un F. W. de Klerk. Los busqué, pero no los encuentro cia: el Parlamento es invulnerable, es el generador de la legitimidad, pero hoy estamos frente a uno que no representa en absoluto la realidad política del país. -En su mensaje de despedida expresó especial reconocimiento a, como usted dijo, mis Fuerzas Armadas ¿Cómo valora su comportamiento? -Las Fuerzas Armadas, no hoy, a lo largo de 22 años, se han portado impecablemente. He aprendido que cuando uno maneja bien una institución, con respeto, con serenidad, y acepta sus reglas, se logran resultados excelentes. En octubre de 2003, el ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada aplicó el artículo 208 de la Constitución (ordena a las FF. AA. defender y conservar el país) según su particular interpretación. Yo, con las FF. AA. lo hice según la mía. Esto representó un costo muy alto que debo reconocer y un beneficio: tuve que ceder el Estado de Derecho a cambio del respeto irrestricto a la vida humana. -Solicitó una comisión de observación a la ONU. ¿Se arrepiente de no haber pedido ayuda antes?