Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 12 6 2005 Nacional 25 Mis hijas me hicieron un gran favor al denunciarme El texto que publicamos aquí recoge las reflexiones que un individuo que abusó de sus dos hijas, menores de edad, le hace a un psicólogo en una sesión de terapia en una prisión española. La cárcel no hace daño. Lo que hace daño es lo que le hice a mi propia hija. Bueno, a dos hijas. La cárcel se paga. El daño que se hizo no se pagará nunca. Como padre me creía que tenía derecho a todo. Nunca asumí que estaba casado, siempre hice lo que quise, ir a discotecas, estar con otras mujeres... Siempre fui correcto con otras mujeres. Pero llegaba a casa, y la fastidiaba. Lo que más me duele es que ta más. El año pasado, los agentes que combaten a los pederastas de la red arrestaron a 167 personas y hallaron miles de imágenes de la vergüenza. Hasta mayo ya ha habido 36 detenidos, mientras las víctimas siguen creciendo. No podemos tolerar que una madre tenga que volver a reconocer en un vídeo o en una fotografía aberrante a su bebé afirma el jefe de sección de la BIT. Pero pasará de nuevo Nanysex tenía sus dudas: Aquí hay poco que hacer escribía en un correo en el que se ofrecía como voluntario en el foro Ayudemos a un niño mis hijas nunca me llevaron la contraria, lo sufrían por dentro. Me querían un montón. Creo que hasta creían que estaba en mi derecho como padre de hacer todo lo que quisiera, y ellas lo asumían... También sé que no vieron apoyo en otros miembros de la familia. Una de ellas viene a verme a la cárcel. pero tardó ocho meses en llamarme papá de nuevo. Me dijo que me perdonaba: Papá, quédate con lo bueno Y me derrumbé llorando. La otra nunca vino a verme. Me da igual lo falso que suene a los demás. Sé que hay arreglo para los que hacemos esto. Al principio de la condena no hablaba. Desde que estoy en la terapia, me siento mejor porque me alivia reconocer el daño que he hecho. Desde la cárcel y siendo un hombre diferente, os pido perdón por todo el dolor que os he causado. Aún así, vuestro perdón no me será suficiente, espero conseguir algún día el mío propio. Hago un llamamiento para que las personas que padecen esto vayan al juzgado a denunciar, que no consientan que se lo vuelvan a hacer. A mí me denunciaron mis hijas y me hicieron un gran favor, porque dejé de torturarlas y de torturarme a mí mismo. Y a quien corresponda, deseo que ayuden al máximo a las víctimas Algún día saldrán de la cárcel, y el que lo haga frustrado será muy peligroso. La terapia previa es esencial lo que él piensa es una distorsión de su cerebro. Sólo son niñas. No son lolitas Pero el gesto del pederasta es escéptico, y Maricé es consciente de que le queda mucho trabajo por hacer. Prisión de Navalcarnero, Madrid. Miguel Ángel L. psicólogo, ha abierto brecha. La labor de zapa le ha llevado meses. El discurso del individuo que tiene enfrente Lo que hacemos no está tan mal se ha quebrado. Sus ojos, lagrimosos, dan a entender que ha dejado de cosificar a la víctima, que al fin siente empatía por ella. Miguel Ángel le mira fijamente. ¿Estará fingiendo? No parece, aunque hay algunos que lo hacen. El pederasta y el especialista se encuentran, pues, en el verdadero pun- El viaje continúa en prisión Prisión de Topas, Salamanca. La negación es la primera trinchera. Echar la culpa a la víctima, la segunda. Las niñas me sedujeron Las niñas, alegres y coquetas, que bailan como las Spice Girls Maricé Romero, psicóloga, le dice a su interlocutor que no hay carga sexual en esos movimientos, en esas risas, que no buscan la provocación, que to de inflexión. El viaje continúa, aunque con algo más de equipaje. Los expertos que tratan con estos depredadores de niños no tienen vocación de funámbulos, pero, en cierta forma, lo son. La sociedad odia a los pederastas, y con razón: sus crímenes son abominables comenta Maricé Romero. Pero la cruda realidad es que un día volverán a la calle, y activos sexualmente. El que salga frustrado será muy peligroso. Así que más vale que se haya trabajado con ellos Habrá un día en que se escriba que el depravado Nanysex anda suelto. Caminando sobre el alambre, los psicólogos deben ganarse la confianza de tipos de esta calaña y, a la vez, guardar las distancias. Todo ello sin olvidar a las víctimas, sin olvidar el asco que los pederastas provocan en la gente de bien. Historia personal conflictiva Conocer los motivos es esencial para extirparlos. Los pederastas son individuos de nivel medio- alto, con una apa- rente adaptación al medio social y familiar. Sin embargo, escarbando es posible encontrar una historia personal conflictiva, abusos sexuales, un exceso de permisividad o represión continúa Romero. Los estímulos visuales negativos que se producen en la infancia marcan de una manera brutal. Hay menores que ven la televisión por la noche sin control, que se empapan de escenas violentas o de sexo En Navalcarnero hay un centenar de internos condenados por agresión sexual, un tercio de ellos por pederastia. Es la prisión española con más reclusos de estas características. Miguel Ángel L. trabaja con un grupo de 15 individuos (media docena, pedófilos) dos sesiones por semana. El programa dura entre 18 y 24 meses, y se realiza cuando el interno ha cumplido la mitad de la condena. Al principio tuvimos dificultades, pero se corrió la voz entre los presos de que la terapia era positiva. Les dejamos muy claro que no va a tener repercusiones sobre su condena. Ahora, el 30 por 100 la acepta dice este psicólogo. Los pederastas son los que ocupan el último lugar en el escalafón de la cárcel, y tienden a aislarse. La dinámica de grupo es efectiva para motivarse, e intentamos que no haya juicios de valor; más tarde, profundizamos a nivel individual A Maricé Romero le gusta que algunos repitan porque interiorizan mejor lo aprendido, y nos sirven de apoyo El programa se divide en varios módulos. Primero se analiza la historia del pederasta y las distorsiones cognitivas que le han llevado a actuar de ese modo. Después, tratamos de derribar sus mecanismos de defensa. Aceptar el delito es el paso previo a la reparación del daño, algo que sólo logrará si identifica sus emociones negativas y las expulsa. Por último, le explicamos las terribles secuelas que sufren sus víctimas. Es el momento más crítico, pero también el más beneficioso Los psicólogos saben que algunos de sus pacientes no han reincidido, pero también tienen la terrible sospecha de que otros pueden hacerlo. Los jueces y la Policía están informados. Pero es imposible vigilarlos a todos las 24 horas del día señala Maricé Romero. O se les incapacita, o salen. No hay puntos intermedios añade Miguel Ángel L. Estas personas deberían continuar con el tratamiento fuera de la prisión