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24 Nacional DOMINGO 12 6 2005 ABC La Brigada de Investigación Tecnológica ha detenido ya a 36 pedófilos en lo que va de año; entre ellos había varios agresores sexuales Policías y psicólogos bucean en el cerebro de los depredadores de niños para detenerlos y extirpar sus motivos. Un trabajo duro y complejo donde es casi imposible enfriar las emociones. ABC ha compartido su experiencia Viaje al infierno de la pederastia TEXTO: CRUZ MORCILLO MIGUEL ÁNGEL BARROSO FOTO: JAIME GARCÍA MADRID. Una madre visiona un vídeo casero en presencia de varios policías. Los agentes han logrado convencerla de que su ayuda es clave para resolver un caso muy delicado. Ése es mi salón -se sorprende la mujer- esa ropa y esa crema son de mi niño pequeño, y esos son mis dos hijos, ¿por qué están ahí? No le dejan ver mucho más, pero es suficiente para cerrar el círculo. La mujer ha identificado a sus dos pequeños como víctimas de Álvaro I. G. alias Nanysex o Kova Nunca sospechó que el canguro esporádico de sus hijos era un violador, un pederasta con la careta amable de experto informático. Los reconocimientos de las víctimas fueron una de las últimas pesquisas de una laboriosísima operación policial de la Brigada de Investigación Tecnológica (BIT) que ha supuesto un punto de inflexión en la pornografía infantil en España. Hasta hace 20 días cientos de sodomitas de nuestro país devoraban en internet imágenes depravadas de menores, pero nunca se había encontrado la conexión con la producción, los abusos en directo grabados para luego ser expuestos en ese vergonzoso escaparate. Creíamos que lo habíamos visto todo. Y no, la sorpresa y el horror todavía estaban esperándonos. Claro que había agresores sexuales de niños, y a muchos los hemos detenido, pero no filmaban sus acciones. Esto es nuevo y peligrosísimo porque si hemos dado con éstos puede haber más. Casi seguro que los hay explica un jefe de sección de la BIT. La preocupación policial tras la operación Kova -con cinco detenidos, entre ellos tres agresores sexuales- -es más que evidente. Los pederastas de internet han saltado el listón y han pasado de distribuir y almacenar imágenes a crearlas, a tomar la iniciativa física contra niños No hay móviles económicos ni profesionales ni de ningún tipo: sólo dominio y exhibición. La investigación más policial Los agentes no tienen dudas, ha sido la operación más difícil de investigar, pero también la más policial Han rastreado cada paso, cada huella, cada apodo, cada objeto- -lograron averiguar incluso la taquilla concreta y la hora en la que se había expedido el billete de cercanías que exhibía uno de los niños violados- hasta recoger los frutos de una siembra de varios meses. El trabajo de esta Brigada es oscuro, minucioso, plagado de horas y horas de búsqueda en una selva de páginas que provocan náuseas. Cada año reciben entre 5.000 y 7.000 denuncias de particulares, ONG y distintos organismos que les alertan de webs pornográficas- a veces se nos avisa de la misma centenares de ocasiones Esa colaboración es sólo una parte; la otra la proporcionan las propias herramientas de los agentes, investigaciones que parten de la nada y acaban en operaciones como la Kova la Canal Grande la Ruber apodos para historias que tienen nombres y rostros de niños. La Brigada tiene cuarenta operaciones abiertas de distinta entidad. En una existen serias sospechas de que también se oculta producción, aunque sólo está en los albores. Hasta que no se avanza no sabemos qué nos vamos a encontrar. A veces es sólo un alias que se repite, como en el caso de Nanysex otras, una imagen cruzada o una dirección, o una madre angustiada por la tela de araña en la que pueda haberse enganchado su hijo Pocos meses antes de esta operación hubo otra sorpresa. Fue en noviembre La Policía tiene abiertas 40 operaciones contra la pederastia; en una se sospecha que, de nuevo, hay violaciones La última investigación prueba que en España no sólo se consume pornografía infantil; también se produce en la Canal Grande en la que se arrestó a 27 menores. Los agentes de la BIT se encogen de hombros ante la pregunta de qué hace un niño de 14 ó 15 años conectado a privados pornográficos. Es una muestra más de que en internet hay una delincuencia activa, cambiante, adaptable a los retorcidos gustos de quienes se aferran a ella. Cada vez se almacenan más gigas con imágenes sodomitas, cada vez tienen más adeptos, prevalecen ahora las fotografías de niños frente a las de niñas y las edades se acortan. Hace unos años era infrecuente encontrar bebés, y hoy copan muchas páginas. La ley contra los pederastas se ha endurecido, aunque a juicio de los investigadores la cantidad de material almacenado debería suponer penas mayores. Algunos todavía alegan que las páginas pornográficas no están identificadas, de ahí que esté en marcha un proyecto para clasificarlas con una triple X, al modo de la advertencia de los dos rombos en televisión. Y una dificultad más: los servidores de internet almacenan la información un tiempo determinado que, a la postre, resulta insuficiente y echa muchas investigaciones a perder en palabras de la Policía. Por ello se está elaborando un reglamento con la obligación de que estos datos se guarden durante un año. Las cifras de operaciones y detenidos son tan elocuentes que no haría fal-