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12 La Entrevista DOMINGO 12 6 2005 ABC (viene página anterior) tan envenenado y hay tan poco sentido democrático que te acusan de poner en peligro la convivencia por abrir un debate intelectual. Cataluña es un territorio en el que subsiste todavía el franquismo, la herencia del antifranquismo. Franco está muy presente en la mente y en la forma de actuar de los catalanes. Cuando alguien dice algo que no gusta inmediatamente se comenta que ese tipo es un franquista El trauma franquista no se ha digerido bien y eso es algo que me parece grave. ¿Existe el riesgo de que se produzca una fractura social similar a la que existe en el País Vasco entre los votantes de CiU y ERC y los ciudadanos que están de acuerdo con el manifiesto que usted suscribe? -La actitud que han adoptado los políticos frente al manifiesto demuestra que esto puede ocurrir. La seguridad de que existe un grupo importante de ciudadanos que apoyaría una opción no nacionalista no me la ha dado la reacción de la gente, sino la reacción de los políticos, que se han puesto histéricos, se han dedicado a insultar. Existe una profunda separación entre los políticos nacionalistas y los problemas reales de la ciudadanía. Pensar que para los catalanes en este momento lo más importante es el Estatuto es de locos. A la gente le importa un comino el Estatuto. Así que al menos nosotros hemos puesto nuestro grano de arena para encontrar una brecha. ¿Tiene indicios de que en el PSC se esté produciendo algún movimiento en este sentido? -Hay gente del PSC que me ha telefoneado dándome ánimos y diciendo que están de acuerdo pero que no quieren abandonar la militancia socialista. No hay duda de que despertamos simpatías y prueba de ello es cómo ha reaccionado el PSC, diciendo que esto es un intento de fractura social. El futuro partido que se cree también puede recoger opciones de centro. En todo caso, tiene que ser una opción amplia, no hay que ser sectarios en este sentido. -Toda una generación se ha criado con el discurso nacionalista y puede que no entienda su denuncia. ¿Teme que esta iniciativa llegue tarde? -Cuando dicen que los catalanes tenemos que estar unidos se me ponen los pelos de punta. Esto lo decía Franco, son teorías dictatoriales. Sin duda alguna, durante la época de Pujol se impuso la sensación de que quien se movía podía ser represaliado. En mi propio terreno, el del teatro, Pujol hizo un escarmiento con Els Joglars Lo hizo para demostrar al conjunto de la profesión que en Cataluña había libertad de opinión, pero si esta opinión no coincidía con las tesis oficiales te quedabas sin TV 3, sin Teatro Nacional y sin subvenciones. Nadie se movió. ¿Por eso, tal vez, representantes del grupo Comediants afirmaron, en reacción a su manifiesto, que ellos la política la hacen en la calle? -Sin duda alguna. Comediants es una compañía que vive de la iniciativa pública, porque los grandes eventos sólo los organizan las instituciones públicas. Pujol creó una gran extensión de estómagos agradecidos y fue colocando a la gente en listas de marginación. Si Els Joglars sólo hiciera teatro ca- Albert Boadella en un momento de la entrevista Me molesta enormemente de Zapatero que asuma el personaje del bueno ¿Qué le parece la política del talante? -Hemos salido del fuego para meternos en las brasas. Salimos de uno que no dialogaba ni consigo mismo para pasar a otro que quiere hablar con todo el mundo y no se da cuenta de que gobernar es saber decir que no de vez en cuando. Hay algo que me molesta enormemente de Zapatero y es que asume el personaje del bueno. Me molesta esta representación evangélica de la bondad y me parece hipócrita porque nadie puede ser tan bueno. ¿Zapatero está en manos de ERC? -Lo que no tiene sentido es que una minoría de diputados pueda condicionar la acción de un gobierno. Forma parte de la democracia, pero hay otras fórmulas de mayor proporción para evitar que un partido con intereses territoriales muy concretos se convierta en el director de la política española. -Rodríguez Ibarra propone reformar la Ley electoral para restar esa capacidad de bloqueo a los partidos minoritarios. ¿Está de acuerdo? -Claro. En España existen unos territorios nacionalistas con mucha potencia que pueden tumbar la balanza y esto me parece injusto. Existe un firme deseo de secesión entre los dirigentes políticos del País Vasco y de Cataluña talán ya no existiría... o nos hubiéramos tenido que afiliar a Convergència. Nos ha salvado que el 80 por ciento de nuestra actividad se hacía en el resto de España y el extranjero. ¿No le preocupa convertirse en un antisistema, primero contra Franco, luego contra Pujol y ahora contra Maragall? -Tengo esta desgracia. Quizá si gober- Sería importante que quienes plantean desafíos supieran que los otros pueden sacar los tanques nara Borrell no me vería en esta necesidad. Un día me consultó si debía librar una batalla interna para ser candidato a la Generalitat y yo le dije que él tenía que ser presidente de España. Creo que me equivoqué, lo cual demuestra que no tengo ninguna visión política. -La decadencia económica que denuncian, ¿puede ser consecuencia de la falta de inversiones? -No sé cuánto invierte el Estado en Cataluña pero antes de quejarse de los demás uno tiene que analizarse a fondo. Cuando una sociedad es dinámica no es necesario que le den las cosas hechas. Yo construí una compañía que lleva 45 años en acción con poquísimas ayudas. Siempre es fácil echar las culpas a los demás y en Cataluña cuando hay un problema rápidamente se mira en dirección a Madrid. Seguro que los empresarios tienen algo de razón, porque Madrid tiene todavía el tic de gran capital, pero Cataluña es una comunidad mentalmente enfermiza, con un deseo permanente de pasar cuentas, de apelar a la memoria histórica. -Si Cataluña aporta lo que aporta al resto de España, ¿a qué vienen las acusaciones de insolidaridad? -Es culpa de un envenenamiento que hemos provocado nosotros. Cataluña es el familiar cabreante que siempre se quiere largar de la familia porque, como es el pariente rico, el resto le parecen muy cutres. Nuestra obligación era seducir al resto de los españoles para conseguir cosas. Tarradellas no sólo habría conseguido los papeles de Salamanca, sino que se habría traído entero todo el archivo sin herir a nadie. ¿Tienen que volver los legajos a Cataluña? -Me importa un comino si los archivos vuelven o no vuelven, con toda sinceridad. Es un debate absurdo. -El envenenamiento del que habla, ¿no se agrava si alguien como Rodríguez Ibarra dice que los catalanes se metan el dinero por donde les quepa -Sin duda, pero el problema es que Ibarra aprovecha la brecha que nosotros hemos abierto. Estúpidos los hay en todas partes, pero no perdamos de vista que hemos sido los provocadores. Tras la muerte de Franco, los catalanes tuvimos una oportunidad extraordinaria. Recuerdo las giras con Els Joglars Éramos como los embajadores catalanes y nos llevaban en bandeja. Cataluña tenía un prestigio enorme como la adelantada de la democracia y esto se ha hecho añicos estúpidamente por falta de auténtico sentido político de nuestros dirigentes. ¿El actual poder político de los nacionalismos pone en cuestión la unidad de España? -Creo que existe un firme deseo de secesión entre los dirigentes políticos del País Vasco y de Cataluña, que desean un sistema en el que la intervención del Estado sea mínima, por no decir nula. Pero cuando un Estado no tiene disposición ni fuerza moral para, en el momento en el que hay un acto de desobediencia constitucional, poner los tanques en el territorio que comete este acto de desobediencia, la situación se puede volver muy complicada. ¿Está diciendo que en alguna ocasión debieron salir los tanques? -No sé, pero sería importante que quienes plantean estos desafíos fueran conscientes de que los otros pueden sacar los tanques. -Es decir, que la reacción al Plan Ibarretxe tendría que haber sido más tajante. -Yo creo que sí. Hasta el momento sólo ha habido conatos, pero estaría bien que algunos supieran que hay maneras de responder ciertas provocaciones.