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ABC DOMINGO 12 6 2005 La Entrevista 11 ETA ha causado mucho dolor. Yo sería muy duro ¿Debe el Gobierno negociar con ETA? -Yo no soy una víctima del terrorismo, pero si lo fuera me opondría a la negociación. Al terrorismo, sobre todo cuando se le ha dado tantas oportunidades, hay que derrotarlo policialmente. Hay que hundirlo. No me parece mal que se haga algún intento de negociación, pero sólo si se rinden y dejan las armas. ETA ha causado mucho dolor, ha distorsionado la política española durante 25 años. Yo sería muy duro con ellos. ¿Cree que se ha instrumentalizado a las víctimas del terrorismo? -No sólo a las víctimas. El terrorismo ha sido instrumentalizado en España durante muchos años, desde los gobiernos de la UCD y el PSOE. La sangre es muy espectacular y da mucho de sí. No soy víctima de ETA; si lo fuera me opondría a la negociación. Hay que hundirlos policialmente En Cataluña está todo tan envenenado que te acusan de poner en peligro la convivencia por abrir un debate do una Cataluña soñada que no tiene nada que ver con la Cataluña real y con sus graves problemas. ¿Qué papel le reserva al PP en Cataluña? -El PP se ha sumido en este pozo, sin duda. Todo el Parlamento catalán está de acuerdo en que Cataluña es una nación. Me parece surrealista que el PP también esté jugando la carta nacionalista. No es que yo esté cercano a los postulados más derechistas de este partido, pero sí les aplaudiría si levantaran la voz y dijeran nosotros no somos nacionalistas ¿Qué es Cataluña? ¿Una nación, una nacionalidad, una comunidad nacional? -Cataluña es una parte más del Estado Español. Es una parte de un acuerdo de hace muchos siglos. Este dilema constante de si somos, no somos, o nos separamos es pesadísimo. Estoy de acuerdo en que hay que reformar la Constitución en un punto: hay que introducir el delito de la pesadez. Llevamos tantos años planteándonos cómo tiene que ser España que se nos están escapando las mejores coyunturas. -Hay quien les recrimina que nieguen la necesidad de defender la identidad catalana pero, en cambio, insistan en la necesidad de defender la identidad española. -La identidad española no hay que de- fenderla porque ya existe. Nosotros formamos parte de España, aunque haya gente que no les guste. Yo soy un hombre de este territorio y mis hijos hablan la lengua que escucharon en casa, pero jamás he hecho de la lengua un efectivo militar, jamás. Ni me ha servido para discriminar a nadie. ¿La lengua no crea identidad? -En absoluto. La lengua es un vehículo absolutamente práctico y funcional. El catalán acabó con el latín y un día a lo mejor el castellano o el inglés acabarán con el catalán. Natural, eso ha ocurrido a lo largo de la historia. Ponerse a defender una lengua es una muestra de paranoia. Estoy de acuerdo con la esquizofrenia catalana, me parece fantástico el bilingüismo, pero que eso genere paranoia, en el sentido de persecución, es otra cuestión. Tenemos generaciones de gente joven paranoica como los cachorros de ERC, que son muy peligrosos. Esquerra es un partido muy cercano a la extrema derecha; ni es republicano ni es de izquierdas. ¿Se refiere a extrema derecha en términos de fascismo? -Sí, de algo parecido. No hay tanta diferencia entre ERC y Le Pen. Su base es la gran nación. Detrás del nacionalismo siempre hay racismo, hay unos buenos y unos malos. No hay nacionalismo sin enemigo exterior y en el caso de Cataluña el enemigo es España. -Usted ha recibido amenazas por decir lo que piensa, pero la clase política insiste en que Cataluña es tierra de paz que no tiene nada que ver con el País Vasco. -Me hace gracia cuando se dice que Cataluña no es ni ha sido nunca un país violento. Pero por favor, si antes de los años 30 aquí había asesinatos a mansalva. Ahora no hay violencia en el sentido que la hay en el País Vasco, pero las situaciones pueden cambiar y yo no me fío de estas cosas. No me hace ninguna gracia que me envíen amenazas. No me parece nada divertido. Y seguramente me las envían chavales que no saben que yo, durante una época, también pensaba ingenuamente que llegaría un día que Cataluña sería esa tierra soñada de libertad. ¿Quién o qué le hizo cambiar de idea? ¿Pujol, quizá? -Sí. Jordi Pujol no debiera haber existido como político. Ha sido un hombre absolutamente nefasto para Cataluña. Es una lástima que Tarradellas no fuera más joven, porque él sí sabía exactamente cual era la relación con el resto de España. Sabía qué podíamos tener y a qué no podíamos aspirar. ¿La situación actual es fruto de todos estos años de pujolismo? -Evidentemente. Ahora nos están gobernando los hijos naturales de Pujol... Un poco más y nos habrían gobernado los hijos legítimos. -Sectores de la izquierda le recriminan que sus críticas contra el nacionalismo puedan ser instrumentalizadas por la derecha. -Me da igual. Fantástico. Si hay gente de derechas que está de acuerdo conmigo, me parece estupendo. -Perseguido por el franquismo, ¿cómo lleva que ahora le acusen de poner en peligro la convivencia? -Es delirante. En Cataluña está todo (pasa a página siguiente)