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4 Opinión DOMINGO 12 6 2005 ABC MUCHO BETIS Y A demostró en la Liga hasta dónde es capaz de llegar un Betis que se encuentra en uno de los momentos más dulces de su historia. Decidido a convertirse en uno de los grandes, clasificado para la próxima edición de la Liga de Campeones, el equipo sevillano se hizo ayer con su segunda Copa del Rey, título que no conseguía desde hace casi treinta años. Tras superar el bache que hace unas temporadas lo condenó al infierno de la Segunda División, el Betis confirmó su candidatura para figurar en lo más alto del fútbol español. La victoria de ayer certifica la progresión de un club que, aupado por su afición, sale de Sevilla para conquistar trofeos como el que anoche, de manos de Su Majestad el Rey, levantó en el Vicente Calderón. Mucho Betis y mucho juego para pintar de verde y blanco la galaxia del fútbol. PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil GALICIA Y ALGO MÁS ODAS las encuestas sobre las elecciones en Galicia muestran un denominador común: el Partido Popular volverá a ganarlas. La certeza de este resultado es tan absoluta que no forma parte de los análisis previos. El problema para el PP es que no le resulta suficiente ganar- -debe hacerlo con mayoría absoluta- mientras que al PSOE y al Bloque Nacionalista Gallego les basta con perder, pero por menos diferencia, para poder plantearse la hipótesis de una coalición de gobierno que desbanque a Manuel Fraga. La intensidad de la campaña está poniendo a prueba la fortaleza del octagenario presidente de la Xunta, hombre de probada capacidad y personalidad arrolladora, cuyas últimas declaraciones han desatado la polémica y están marcando el escenario político gallego a siete días de la cita con las urnas. La situación en Galicia es paradójica, porque los que están seguros de perder en todo caso son los que se presentan como futuro gobierno. Éste es el escenario que recoge la encuesta realizada por Metroscopia y que hoy publica ABC. El sondeo concede al PP 35 escaños, tres menos que los necesarios para la mayoría absoluta. El PSG obtendría 24 (siete más que en 2001) y el BNG perdería un escaño, quedándose con 16. Sin embargo, la impresión general es que el resultado va a ser muy ajustado, decantándose la mayoría absoluta del Partido Popular o de la suma de nacionalistas y socialistas en un margen muy reducido, hasta el punto de que es posible que la noche electoral no ofrezca un vencedor y haya que esperar al cómputo del crucial voto emigrante. La movilización del electorado está siendo alta, se reduce progresivamente el porcentaje de los indecisos, hay más voto por correo tramitado y los emigrantes serán, más que nunca, influyentes en la asignación final de escaños. Las espadas- -en este caso, las encuestas- -están en todo lo alto y la semana que queda de actos públicos y declaraciones electorales puede captar el voto de los indecisos hacia una opción u otra. Nadie puede dar por seguro nada en Galicia. La altura de los mensajes está siendo determinante de la movilización. Sin duda, ha calado la trascendencia de las elecciones gallegas en el contexto nacional y el signifi- T Luis Fernández y Lembo con la Copa AFP EN MONTMELÓ C UMBRE sabatina en el Parlamento catalán a cuenta del Estatuto, con discusiones muy hondas sobre si Cataluña debe ser definida como nación. No hubo consenso (el PP no se dejó llevar al huerto) ni declaración conjunta (Piqué se negó a formar parte del coro) Los demás, todos de acuerdo en que sí, voto afirmativo que estaba descontado en el mercado político catalán, donde se cruzan apuestas. ¿Se aprobará el texto antes del 30 de julio o surgirán imprevistos que dilatarán los plazos? Maniobras transversales en torno a un concepto, el de nación, que trasciende a la semántica para convertirse en instrumento político- -escudo o ariete, según vaya la guerra- Fumata negra. Ni un alma en los alrededores del Parlament. La gente estaba en Montmeló. cado que un resultado u otro puede tener en el proceso de sustitución del modelo autonómico de Estado por otro de corte federal o confederal. Por lo pronto, el acuerdo que ayer alcanzaron los partidos catalanes, excepto el PP, para llamar nación a Cataluña en el futuro Estatuto catalán da la verdadera dimensión del papel que puede desempeñar el próximo gobierno gallego en la política nacional. Las posibilidades están ya planteadas y son conocidas, aunque tanto PSG como BNG eludan reconocer que sólo en coalición entre ellos- -denostada radicalmente por el socialista Francisco Vázquez- -podrán sustituir a Fraga. Y si esa coalición se produce, es evidente que Galicia quedará incorporada como la tercera escala de un proyecto de revisión- -o ruptura, según se mire- -del modelo de Estado convenido por los españoles en 1978. Por tanto, Galicia- -donde, por otra parte, el PP ha tenido tiempo más que suficiente para emprender un proceso de renovación no resuelto y al que se verá abocado consiga o no mantenerse en el poder- -no es ajena a este movimiento estratégico que la izquierda socialista y la izquierda nacionalista (con la adhesión, ayer, de Convergencia i Unió) están desplegando en Cataluña y aspiran a hacerlo en el País Vasco. El PSG- BNG ha tildado de electoralista la insistencia del PP en advertir de que una coalición entre socialistas y nacionalistas en Galicia forma parte de esa estrategia global que pasa por controlar directa o indirectamente las tres Comunidades históricas, como tránsito hacia otros objetivos que trascienden el mero ámbito autonómico. Mediada la campaña, los gallegos aún tendrán que oír muchas cosas. Su futuro, como el del resto de las Comunidades Autónomas, está tentado por una tensión territorial que, pese a las promesas del presidente del Gobierno, no está en vías de solución. Todas las elecciones son importantes, pero no parece necesario subrayar que las gallegas del 19- J lo son especialmente. Si, como parecen indicar las encuestas, el futuro Gobierno de Galicia se decide por un puñado de votos, habrá que estar atentos a la recta final de una campaña en la que la compleja situación de la política nacional, en sus distintas variables, puede repercutir en el resultado final. EL ARCHIVO DE TODOS CANCIÓN DE NAVIDAD R EUNIDOS ayer en Londres, los ministros de Finanzas del G- 8 anunciaron un acuerdo para condonar la deuda de los países más pobres, sonora y conocida declaración que en anteriores ocasiones no ha cuajado en políticas definidas. Sin embargo, los representantes de los países más ricos del mundo aseguran que en esta ocasión van en serio. No es momento para la timidez, sino para la osadía; hay que actuar inmediatamente dicen. La solemnidad del compromiso invita a la esperanza. El G- 8 renuncia a cobrar el principal y los intereses de la deuda porque se ha dado cuenta de que lo principal es el interés de los pobres. Quizás, esta vez, sea cierto. L A manifestación de ayer en Salamanca confirma la existenciade unclamor ciudadano encontra de determinadas medidas que pretende adoptar el Gobierno socialista. La gente hace política en la propia calle, en una demostración ejemplar de civismo y buen sentido democrático. No basta con expresar el respeto a los manifestantes o con reconocer- -faltaría más- -la legitimidad del ejercicio de sus derechos constitucionales. La gente se pronuncia en este caso en contra de una mal llamada devolución de los papeles a Cataluña, puesto que los documentos, integrados en un Archivo Nacional, pertenecen ya a todos los españoles y también, por tanto, a los catalanes. Las confusas explicaciones de la ministra Carmen Calvo y la presentación a destiempo de un sucedáneo del Archivo han contribuido a excitar los ánimos. Además, el mundo de la cultura se muestra perplejo ante una decisión que rompe las pautas internacionales en la gestión de archivos y museos. Nada de eso parece importar al Gobierno, que no duda tampoco en dejar en posición más que desairada a sus compañeros de partido en Castilla y León. La presencia de destacados líderes popu- lares en Salamanca contrasta- -como ya ocurriera la semana pasada en Madrid- -con la desatención política de un PSOE encerrado en los salones del poder. La democracia tiende por definición a la integración de intereses sociales y rechaza, por ello mismo, las medidas que provocan el enfrentamiento. Hace años, Felipe González supo atender a la voz de la calle y dejó sin efecto un proyecto similar. Es de esperar que Zapatero sepa estar a la altura de las circunstancias. Millones de ciudadanos en toda España (incluidos, cómo no, muchos catalanes) defienden la unidad del Archivo Nacional con sede en Salamanca porque es el Archivo de todos, fiel reflejo documental de una etapa dramática de nuestra historia: una Guerra Civil entre españoles y no- -como algunos pretenden mediante una falacia interesada- -una lucha entre España y una de sus partes constitutivas. El interés coyuntural del Gobierno lo convierte en prisionero de unos acuerdos inaceptables con ERC, pero el clamor de la calle exige la retirada del proyecto de ley y la búsqueda de una solución sobre la base indiscutible de la unidad del patrimonio cultural común.