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64 Espectáculos SÁBADO 11 6 2005 ABC Miguel Bosé: Jamás he compuesto para el público ni para gustarle a los demás El camaleónico artista inicia hoy en Elche su gira estival, Velvetina el abrazo del público mexicano, el cantante emprende un tour español por 30 ciudades para presentar el trabajo más transgresor de su trayectoria PATRICIA G. MAHAMUD MADRID. Mi idea era romper con todo. Tuve esa necesidad en un momento de mi carrera que me pedía dar una vuelta de tuerca más Así describe Miguel Bosé la génesis de Velvetina el disco por el que esta noche emprende la gira más ambiciosa de su dilatada trayectoria y que, en efecto, resulta el envés de Por vos muero su trabajo inmediatamente anterior, orquestal y romántico. Velvetina que de aterciopelado sólo tiene el nombre, es una aventura informática que no electrónica- -Bosé reivindica los sonidos acústicos del álbum, en contra de la etiqueta que le ha otorgado la crítica- -gestada en casa, con ordenadores y sin ver un músico en tres kilómetros a la redonda Todo un mano a mano entre el cantante y Antonio Cortés, su íntimo colaborador desde Laberinto El resultado no parece, a priori, la apuesta segura con la que llenar recintos como el Palau Sant Jordi de Barcelona o el Palacio de los Deportes de Madrid. Pero el artista guarda su as en la manga: Yo jamás he compuesto para el público, para gustarle a los demás. Hago las cosas de forma espontánea y en lo que sí me esfuerzo es en transmitir mi trabajo a la gente. Pero obviamente, en esta etapa juegan a mi favor treinta años de carrera Consciente de que la suya es una cab Tras recibir Milva EFE Milva muestra toda la pasión del Tango de Astor Piazzolla b Musa de Giorgio Strehler, intér- prete de Morricone, Piaf, Battiato... Tras su paso por Barcelona, llega a Madrid con un espectáculo basado en la obra del argentino... M. DE LA FUENTE MADRID. A primera vista, es como la Juventus, una vechia signora pero también una atractívisima signora Escoltada por un halo de perfume del caro, del muy caro, con un gran collar colgado de su cuello y con su cabellera roja tan roja como siempre, Maria Ilva Biolcati, Milva, una de las grandes divas de la escena italiana, vuelve a Madrid con El tango de Astor Piazzolla basado en la música del genial bandoneista argentino. Pero antes, bastante antes, esta mujer (parece una especie de cruce entre Silvana Mangano y Sofía Loren) nacida en en Ferrara en 1939 fue una estrella de la música ligera italiana, ganadora de Canzionissima- -un popular concurso de la RAI- -en los primeros sesenta y fue habitual de los Festivales de San Remo. Hasta que con apenas veinticinco años cayó en las redes del gran Giorgio Strehler, director del Teatro Piccolo de Milán, quien la dirigió en varios espectáculos que tenían al dramaturgo alemán Bertolt Brecht como eje conductor. Luego, a lo largo de su carrera, ha cantado composiciones y canciones de Enio Morricone, Franco Battiato, Mikis Theodorakis o Edith Piaf. Llamada en tiempos Milva la Roja por el pelo, claro, pero también por donde está situado mi corazón cree que lo máximo que puede hacer la música por cambiar el mundo es conseguir servir de compañía y sabe que nuestra ayuda es sólo una pequeña gota en en un inmenso océano Miguel Bosé, en un momento de la entrevista SIGEFREDO Hago las cosas de forma espontánea- -dice el cantante- -y en lo que sí me esfuerzo es en transmitir mi trabajo a la gente rrera de directos en los que ha congregado a sus fieles incluso sin sacar disco, promete una puesta en escena espectacular, en la que las luces y la imagen cobran gran protagonismo. Bosé se reinventa de nuevo, sin temor a contradecirme dice, pues para él, la coherencia puede también radicar en el cambio constante. ÓPERA El pequeño deshollinador B. Britten: El pequeño deshollinador Intérpretes: Miguel Sola, José Manuel Montero, Jesús Mesa Lozano, Marina Pardo, Beatriz Díaz, Alberto Granados Reguillón, Inés Vento Asín, Susana Cordón, Pedro José Sánchez, Pablo Carra, Virginia Alonso Navarro. Dirección escena: Ignacio García. Dirección musical: Wolfgang Izquierdo. Lugar: Teatro Real, Madrid EL CUARTO OSCURO ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE odo cuento tiene su propia luz. La de El pequeño deshollinador es oscura, sin sombras, triste y, sólo al final, apenas abierta a la esperanza. Así lo explica Ignacio García, ganador del Concurso de Creación Escénica convocado por el Teatro Real con el patrocinio de la Asociación de T Amigos de la Ópera de Madrid. Lo hace en coherencia con el mensaje que explícitamente narra la ópera de Britten y que ahora se presenta en el coliseo madrileño como Espectáculo para jóvenes (interesante precisión terminológica que da cuenta de una altura que va más allá del divertimento para niños) En este sentido Ignacio García ha actuado con sensatez, pues de su trabajo se trasluce un espíritu que apenas necesita palabras, que queda cercano a la atmósfera dickensiana en la que se envuelve la historia. Lo demás son detalles. Algunos de mérito, pues le añaden una sonrisa a la cara tiznada del niño obligado a deshollinar. Por ejemplo, el momento en el que tratan de sacarlo de la chimenea y se ve como las piernas se estiran con el esfuerzo. También el movimiento de los juguetes del armario o la aparición del cucú. Otros pueden ser más discutibles, incluso incomprensibles, como el disfraz travestista y los ademanes ridículos y amanerados de uno de los mozos de cuerda. En cualquier caso, Ignacio García ha sabido penetrar en la historia sin agitarla, narrándola con los medios justos. Más aún superando dificultades intrínsecas al proyecto como es manejar un reparto en el que los niños son protagonistas, es decir actores a los que hay que graduar su innata naturalidad hasta conseguir que hagan verosímil una historia que para más añadir se canta en inglés y se habla en español. Pero todo se equilibra, incluida la comedida actuación de los mayores, singularmente Beatriz Díaz, ataviada a lo Pipi Calzaslargas, y Susana Cordón, revestida de época y siempre tan oportuna en sus interpretaciones. Así, en ese entorno algo apesadumbrado El pequeño deshollinador respira con el pálpito de lo bondadoso. También de la aflicción y el esfuerzo pues estos surgen del foso y en algo apagan las alegres vibraciones de la canción nocturna de los pájaros o de la celebración final. Será porque la esperanza de lo bien resuelto nunca asegura la felicidad completa.