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ABC SÁBADO 11 6 2005 Sociedad 59 Religión La tutela del medio ambiente constituye un desafío para la entera humanidad: se trata del deber, común y universal, de respetar un bien colectivo, destinado a todos, impidiendo que se puedan utilizar impunemente las diversas categorías de seres, vivos o inanimados- -animales, plantas, elementos naturales- como mejor apetezca, según las propias exigencias La responsabilidad de salvaguardar el medio ambiente, patrimonio común del género humano, se extiende no sólo a la exigencias del presente, sino también a las del futuro La programación del desarrollo económico debe considerar atentamente la necesidad de respetar la integridad y los ritmos de la naturaleza, porque los recursos naturales son limitados y algunos no son renovables. El actual ritmo de explotación amenaza seriamente la disponibilidad de algunos recursos naturales para el presente y el futuro El agua no puede ser tratada como una simple mercancía más entre las otras, y su uso debe ser racional y solidario Promoción de la paz La guerra, derrota de la humanidad La paz no es simplemente la ausencia de guerra, ni siquiera un equilibrio estable entre fuerzas adversarias, sino que se funda sobre una correcta concepción de la persona humana y requiere la edificación de un orden seUNAI ARANZADI gún la justicia y la caridad Para prevenir conflictos y violencias, es absolutamente necesario que la paz comience a vivirse como un valor en el interior de cada persona: así podrá extenderse a las familias y a las diversas formas de agregación social La violencia no constituye jamás una respuesta justa La violencia destruye lo que pretende defender: la dignidad, la vida, la libertad del ser humano. El mundo actual necesita también el testimonio de profetas no armados, desafortunadamente ridiculizados en cada época Nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra. La guerra siempre es una derrota de la humanidad Una guerra de agresión es intrínsecamente inmoral. En el trágico caso de que estalle la guerra, los responsables del Estado agredido tienen el derecho y el deber de organizar la defensa, incluso usando la fuerza de las armas Una acción bélica preventiva, emprendida sin pruebas evidentes de que una agresión está por desencadenarse, no deja de plantear graves interrogantes de tipo moral y jurídico La doctrina social propone la meta de un desarme general, equilibrado y controlado Las armas de destrucción masiva- -biológicas, químicas y nucleares- -representan una amenaza particularmente grave; quienes las poseen tienen una enorme responsabilidad delante de Dios y de la humanidad entera El terrorismo actúa y golpea a ciegas El terrorismo es una de las formas más brutales de violencia que actualmente perturba a la comunidad internacional, pues siembra odio, muerte, deseo de venganza y de represalia El terrorismo actúa y golpea a ciegas, fuera de las reglas con las que los hombres han tratado de regular sus conflictos. La lucha contra el terrorismo presupone el deber moral de contribuir a crear las condiciones para que no nazca Existe, por tanto, un derecho a defenderse del terrorismo. Este derecho no puede, sin embargo, ejercerse sin reglas morales y jurídicas, porque la lucha contra los terroristas debe conducirse respetando los derechos del hombre y los principios de un Estado de derecho Es una profanación y una blasfemia proclamarse terrorista en nombre de Dios Ninguna religión puede tolerar el terrorismo ni, menos aún, predicarlo. Las religiones están comprometidas en colaborar para eliminar las causas del terrorismo y promover la amistad entre los pueblos