Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 11 6 2005 Sociedad 57 El mieloma múltiple es un cáncer de la sangre que se produce en la médula ósea. No tiene cura, pero en los últimos años han aparecido tratamientos esperanzadores que podrían convertir este mal en una enfermedad crónica. Es una nueva oportunidad para los enfermos CALEIDOSCOPIO JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ- RÚA Ganarle tiempo al mieloma TEXTO: N. RAMÍREZ DE CASTRO LOS RUIDOS EN LA DISLEXIA U ESTOCOLMO. En 1996 Roger O. empezó a sentirse mal. Le dolía la espalda, se encontraba cada vez más cansado y los médicos a los que había consultado no encontraban el origen de su problema. Pero el dolor continuaba y Roger tuvo que dejar de trabajar, hasta que fue ingresado en un hospital donde le diagnosticaron un mieloma múltiple. El diagnóstico no fue la solución a sus problemas, porque este tipo de cáncer en la sangre no tiene cura y su pronóstico es bastante sombrío. Pero a Roger le llegó una nueva oportunidad. Tres años después de conocer su enfermedad empezó a probarse una nueva generación de fármacos anticancerosos que actuaban de forma muy diferente a como lo hacían los tratamientos tradicionales. Él fue el primer paciente que empezó a probar uno de estos fármacos: un inhibidor del proteosoma, que no sólo ataca a las células cancerosas sino que también actúa en el ambiente donde se desenvuelven y les permite seguir viviendo. Bortemozib tiene una toxicidad menor que la quimioterapia tradicional y además es más agresivo con las células tumorales. Roger formó parte de uno de los ensayos clínicos, donde se demostró que el nuevo fármaco prolongaba la supervivencia a los enfermos que habían recaído tras dos o más tratamientos. Incluso se vio una remisión completa en el 10 por ciento de los enfermos. Diferentes combinaciones de fármacos se probarán en cien hospitales ABC Un cáncer en aumento Dos mil españoles son diagnosticados cada año por mieloma múltiple, un cáncer que se origina por un exceso de células plasmáticas. Es el segundo cáncer hematológico más común. Aparece con frecuencia entre los 60 y los 65 años, pero se empiezan a ver más casos a edades más tempranas. La supervivencia media es de tres a cinco años. A los diez años sólo el 5 por ciento de los pacientes siguen vivos. Los síntomas son muy difusos. En las etapas iniciales pueden pasar inadvertidos. Los más comunes son: dolor óseo, cansancio, anemia, incremento de los niveles de calcio en la sangre... Se diagnostica con un sencillo análisis de sangre y orina, así como con pruebas de rayos X. rios de ellos en combinación son aún más efectivos. Nuevo ensayo en cien hospitales Durante la reunión europea de Hematología, el catedrático San Miguel contó también que en España está a punto de comenzar un ensayo clínico ambicioso en el que participarán un centenar de hospitales. Prácticamente todos los servicios de hematología de España van a probar diferentes combinaciones de los nuevos fármacos en pacientes de nuevo diagnóstico. Se quiere reclutar a unos 300 enfermos con menos de cinco años a los que, además del tratamiento, se les realizará un autotrasplante de médula, y a otro grupo similar de mayores de 65 años. Nuestro país está liderando la investigación del mieloma múltiple. Al otro lado del Atlántico, esperan ensayos como éste que va a comenzar. El jefe del Servicio de Hematología del Clínico de Salamanca lo justifica: Contamos con un Grupo de Mieloma que trabaja estrechamente y nos posiciona en una situación de cierto privilegio a nivel internacional. También es la razón de que podamos probar fármacos innovadores en fases muy iniciales Aún es pronto para conococer cuántos años de vida se pueden ganar con las nuevas alternativas en estudio, opina San Miguel. Faltan más ensayos, investigaciones y tiempo; estamos haciendo historia Después de 30 años sin destacar avances, Jean Luc Harousseau, hematólogo del Hospital Universitario de Nantes, dijo en Estocolmo que el pronóstico del mieloma múltiple está cambiando: Empieza a haber razones para la esperanza Cuando fallan los tratamientos Roger O. contó su historia en el Congreso Europeo de Hematología, celebrado en Estocolmo. Y lo hizo diez años después de su diagnóstico, cuando la media de supervivencia de esta enfermedad es de cinco años y muchos no superan el primer año de vida. Estoy cansado, pero sigo con mi vida. Puedo trabajar, salir, y tengo tiempo para esperar hasta que se encuentre la solución definitiva Ganarle tiempo al mieloma es el objetivo con el que trabajan investigadores y clínicos como Jesús San Miguel, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Clínico Universitario de Salamanca. San Miguel y su equipo lideran la investigación internacional en mieloma múltiple. Sus esperanzas están puestas en los inhibidores del proteosoma, pero también en medicamentos olvidados como la talidomida y una nueva generación de fármacos que están en estos momentos investigando en el Cínico de Salamanca. El mieloma ha conseguido recuperar la talidomida, un medicamento que había quedado maldito al comprobarse que muchos niños habían nacido con deformidades porque los médicos lo recomen- Faltan más ensayos, más investigadores y tiempo; estamos haciendo historia dice el catedrático San Miguel daban para paliar las náuseas en el embarazo. Lo más importante es que ahora contamos con alternativas. Antes, si teníamos un enfermo con mieloma y recaía, no podíamos hacer nada. Ahora disponemos de diferentes fármacos con mecanismos de acción diferente que le dan una nueva oportunidad al enfermo explicó con entusiasmo San Miguel en Estocolmo. Tras probar la eficacia de los nuevos tratamientos, el siguiente paso es ahora conocer si va- n problema en la percepción sensorial básica es el fundamento de dislexia. Un equipo de investigadores de dos universidades estadounidenses ha llegado ahora a esta sorprende conclusión, que echa por tierra las teorías de la década de los noventa sobre la aparición de este trastorno del aprendizaje, relativamente frecuente, que no tiene tratamiento farmacológico y que sólo se atenúa con la reeducación. En aquellos años se sugirió que en su aparición estaban implicados determinados déficits en los procesos visuales. De acuerdo con las conclusiones de este equipo de científicos dirigidos por Anne Sperling, de la Universidad de Georgetown, en Washington D. C, publicadas en Nature Neuroscience un fallo neuronal impide a aquellas personas con dislexia el poder elegir los impulsos auditivos y visuales más relevantes de entre la totalidad de sonidos e imágenes que perciben. Para la profesora Sperling, esta incapacidad se traduce en un grave problema a la hora de leer. Esta nueva teoría sobre la aparición de la dislexia puede revolucionar el tratamiento de este síndrome que, según las investigaciones realizadas por el científico estadounidense John DeFries a finales de la década de los noventa, se hereda en el 50 por ciento de los casos. Los resultados de numerosos trabajos realizados en Gran Bretaña con gemelos y mellizos a lo largo de los últimos años concluyen que, aproximadamente, la mitad de las diferencias individuales en la habilidad para leer se deben a factores genéticos, y el 50 por ciento restante a factores ambientales. Se sospecha que en los cromosomas 6 y 15- -este último todavía no ha sido secuenciado- -hay genes implicados en la aparición de la dislexia, pero hay que subrayar que, dada la complejidad de este síndrome, es muy posible que surja, ya que múltiples genes interactúan simultáneamente. Y estos, a su vez, pueden desencadenar una reacción con factores ambientales. En este contexto, el trabajo ahora difundido por la profesora Sperling confirma que los problemas para ignorar el ruido desempeñan un papel fundamental en la aparición de la dislexia. Las consecuencias van a ser inmediatas desde el punto de vista práctico, ya que esta investigadora estadounidense se ha apresurado a señalar que los educadores tendrán que acentuar las diferencias entre sonidos con los niños disléxicos para ayudarles en su reeducación.