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ABC SÁBADO 11 6 2005 Madrid 43 Un aire profano, festivo y muy madrileño MADRID. Esta ermita, construida por orden de Carlos IV entre 1792 y 1798, es la última de las tres que Churriguera, Sabatini y Fontana construyeron sucesivamente en los aledaños del paseo de San Antonio de la Florida en el siglo XVIII. Su interior fue prodigiosamente decorado al fresco por Francisco de Goya en 1798 teniendo en cuenta que se trataba de uno de los templos más populares de Madrid. Por esa razón se entiende el aire profano, festivo y madrileño que se desprende de sus pinturas. No olvidemos que, por aquel tiempo, la orilla izquierda del río Manzanares, a las afueras de la Puerta de San Vicente, era una agradable campiña muy concurrida por los madrileños en fiestas. Sobre todo el 13 de junio, fecha en la que se celebraba- -y aún se celebra- -una tradicional romería en honor a San Antonio de Padua muy arraigada entre el pueblo de Madrid. Desde entonces, muchas han sido las jóvenes casaderas que han acudido a pedirle un buen novio al Santo. En la cúpula de la ermita se aprecia ahora en todo su esplendor el milagro de San Antonio de Padua muestran el concepto del pintor a caballete, con zonas en las que ha superpuesto pintura, como en cualquier cuadro hecho al óleo, aplicando pinceladas sucesivas. Además, esta obra no la pintó enteramente al fresco; con la restauración se ha confirmado que la concluyó al seco También la rehabilitación de este edificio ha puesto en primera persona parte de la historia de esta villa. Así, diversos trabajos de limpieza dieron con zonas manchadas del humo de velas procedentes de los oficios que se desarrollaban en el templo y con parte de la suciedad que desprendían las locomotoras de carbón de la antigua estación de Príncipe Pío. Para recordar esta época, inaugurar la restauración y rendir un pequeño homenaje a un compositor italiano que murió en Madrid hace ahora doscientos años, el Ayuntamiento programó ayer un pequeño concierto de cámara en la ermita. A los pies de la tumba de Goya, Alberto Martínez Molina (clave) Iagoba Fanlo (violonchelo) y Bianca Hernández Pool (danza) interpretaron una sonata en do menor atribuida a Boccherini.