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34 Internacional SÁBADO 11 6 2005 ABC Washington y Seúl intentan ofrecer una postura sin fisuras frente a Pyongyang La Casa Blanca reitera la validez de la última oferta, presentada hace un año PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. En un esfuerzo por mejorar sus relaciones bilaterales y presentar un frente común ante el reto George Bush y Roh Moo- hyun se estrechan la mano en la Casa Blanca AFP de la proliferación nuclear en la península coreana, EE. UU. y Corea del Sur escenificaron ayer en la Casa Blanca su deseo de alcanzar un entendimiento con Pyongyang. Pese a reconocer diferencias concretas, el presidente Bush y su colega surcoreano, Roh Moo- hyun, han recalcado sus objetivos comunes y el compromiso para lograr una solución diplomática. A juicio de Bush, nuestra reunión debe dejar claro que Corea del Sur y EE. UU. tienen una sola voz en esta cuestión tan relevante Por su parte, Roh ha confirmado la existencia de un acuerdo completo y perfecto a favor de que Corea del Norte vuelva a la mesa de negociaciones, y manifestó la voluntad de superar las diferencias entre Seúl y Washington. Vínculos enfriados desde la llegada al poder hace dos años de Roh bajo la promesa de distanciamiento entre las políticas exteriores de Corea del Sur y EE. UU, y mejorar la relación con Pyongyang. La entrevista de Roh con Bush se produce entre renovadas esperanzas de que el régimen de Pyongyang retorne, después de un año, al foro negociador compuesto por EE. UU. las dos Coreas, China, Japón y Rusia. En la última ronda de conversaciones, celebrada en junio del 2004, la Administración Bush se declaró dispuesta a ofrecer incentivos económicos para que Corea del Norte abandone de forma verificable sus avanzados programas nucleares. Ayer, el presidente Bush reiteró que la oferta todavía es válida. Posible ensayo nuclear En las últimas semanas, Washington ha considerado la posibilidad de que Corea del Norte se encuentre a punto de realizar un ensayo nuclear subterráneo. La Casa Blanca y el Pentágono siguen con atención una serie de preparativos que incluyen la construcción de un túnel, como el utilizado por Pakistán en 1998, y un podio de observación. Los movimientos, observados por satélites de espionaje, se concentran en una agreste zona al noroeste del territorio norcoreano. Algunos altos cargos de la Administración Bush no han querido descartar la posibilidad de que se trate de una treta más del régimen de Kim Jong Il para forzar un acuerdo bilateral con EE. UU. y obtener garantías de seguridad. Según una fuente gubernamental citada por el New York Times, los norcoreanos han aprendido bien a utilizar lo irracional como herramienta de negociación Aun así, Washington ha calificado un ensayo nuclear como un acto provocativo alertando a los aliados y dejando abierta la posibilidad de solicitar sanciones a Naciones Unidas.