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ABC SÁBADO 11 6 2005 Internacional 31 DEBATE SOBRE EL FUTURO DE EUROPA Chirac y Schröder perfilan un pacto para defender sus intereses frente a Londres Berlín quiere pasar parte de su factura al Este y París mantener las subvenciones agrarias b Ante el momento crucial de negociar las perspectivas financieras de la UE, Chirac y Schröder no han llamado a Zapatero, muy solicitado durante el referéndum francés Francia opta por una inmigración selectiva Francia se propone aplicar una política de inmigración escogida bastante opuesta en muchos puntos a la aplicada en España. Dominique de Villepin, primer ministro, y Nicolas Sarkozy, ministro del interior, han vuelto a rechazar las regularizaciones masivas, consideradas como nocivas para el resto de la UE. El mismo duo se ha puesto de acuerdo en nuevas medidas muy alejadas de la política española en la materia. Villepin y Sarkozy creen indispensable acelerar las expulsiones de ilegales, acompañadas con una política sin precedentes: una inmigración escogida, favoreciendo la instalación en Francia de extranjeros con profesiones deficitarias en el territorio nacional. Villepin ha pedido a todos sus ministros iniciativas inmediatas en ese terreno: crear un filtro selectivo para aceptar la llegada de inmigrantes que puedan integrarse con facilidad en mercados laborales deficitarios; pero aumentar las expulsiones de ilegales. J. P QUIÑONERO. CORRESPONSAL PARÍS. Caídos en lo más bajo de su credibilidad, y profundamente desacreditados entre las opiniones públicas de Francia y Alemania, Jacques Chirac y Gerhard Schröder se muestran intransigentes en la defensa de la Política Agraria Común (PAC) cuyos primeros beneficiarios son los agricultores franceses, y en su rechazo del incremento del gasto público europeo, cuyos primeros contribuyentes son los ciudadanos alemanes; pero piden que Tony Blair acepte el fin o el recorte del cheque inglés. Precipitada la histórica crisis de la UE, tras el no francés y holandés al proyecto de Tratado constitucional europeo, Dominique de Villepin, primer ministro, intentó una salida por arriba sugiriendo que Francia y Alemania avanzaran juntas proponiendo la unión franco- alemana en terrenos por definir. Desde Berlín, los portavoces de la cancillería dieron como respuesta un no seco, sin matices. Aceptada la catástrofe institucional, inexistente cualquier idea política común el presidente francés y el canciller alemán utilizan su nulo margen de maniobra apoyándose mutuamente en sus respectivos inmovilismos presupuestarios, nacionales y europeos. Gerhard Schröder (derecha) abraza al presidente Jacques Chirac, ayer en París Consciente de su puesto central en la nueva geografía diplomática de la UE, Alemania desea transferir parte de sus contribuciones financieras europeas a los países del Este, tan próximos a su área de influencia. Francia acepta tales intereses de solidaridad hacia las nuevas democracias, a cambio de ser apoyada por Alemania en otro capítulo decisivo. Siendo los agricultores franceses los primeros beneficiarios de la PAC, Chirac se dice dispuesto a todo, menos a modificar la financiación de esa política agraria, que es el primer capítulo del presupuesto común europeo. Inamovibles en la defensa sin fisuras de sus intereses nacionales, Chirac y Schröder piden a Tony Blair un gesto presupuestario y pudieran dejar AFP en la estacada a José Luis Rodríguez Zapatero. Acosados por unos sondeos inquietantes (Schröder) o devastadores (Chirac) el canciller de Alemania y el presidente de Francia se aferran muy rígidos a unas posiciones de principio que no ocultan completamente el riesgo de provocar una nueva crisis a la compleja arquitectura de la construcción política de Europa. Nadie duda que el no francés ha precipitado una histórica crisis institucional, que los historiadores comparan con el rechazo francés, igualmente, del proyecto de Comunidad Europea de Defensa, en 1954. Los patéticos llamamientos a la unidad europea solo hacen más visible el descrédito personal del duo Chirac- Schröder. Apoyo mutuo Conscientes de su escaso prestigio personal, Chirac y Schröder se apoyan mutuamente, cuando nadie confía en ellos ni en Francia ni Alemania. El 75 por ciento de los franceses tienen mala o muy mala opinión de su presidente. Los sondeos alemanes sugieren un cambio de mayoría parlamentaria. Ante tal horizonte, el presidente francés y el canciller alemán han decidido atrincherarse en la defensa inmovilista de las posiciones nacionales tradicionales. Esperando que agricultores (franceses) y contribuyentes (alemanes) agradecerán su forzada intransigencia patriótica. Llegado el momento crucial de negociar las perspectivas financieras de la UE, Chirac y Schröder no han deseado asociar íntimamente a Zapatero, mucho más solicitado en vísperas del referéndum francés y las últimas y catastróficas elecciones regionales alemanas. En la comida de ayer, se perfiló un pacto de defensa común de los respectivos intereses nacionales. La defensa francesa de la PAC favorece a los intereses españoles. Pero la solidaridad alemana con los países del Este europeo será pagada con fondos que antes recibían algunas regiones españolas. Tres cuestiones básicas En su comida de trabajo, Chirac y Schröder, repitieron ayer los tres puntos capitales que piensan defender en la cumbre europea de la semana que viene, consagrada a las perspectivas financieras de la UE: Una cierta disciplina financiera una exigencia de solidaridad y el respeto de los compromisos tomados en el pasado Tras la oscuridad de la retórica diplomática, Chirac y Schrö der insisten en sus posiciones inmovilistas, víctimas, en bastante medida, de las grandes crisis nacionales que azotan a Francia y Alemania. Contribuyente histórico al presupuesto común europeo, Alemania rechaza todo aumento del presupuesto europeo. Schröder y Chirac insisten en una disciplina financiera que ellos mismos no han respetado, siendo los primeros causantes del hundimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento europeo, favoreciendo sus promesas electorales en detrimento de la disciplina financiera nacional.