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ABC SÁBADO 11 6 2005 Opinión 5 ESCENAS POLÍTICAS EL OTRO BONO P EL ARCHIVO DE LOS VIVOS N separatista catalán lo expresó muy sucinta y sarcásticamente hace unos días: La política es para los vivos Ingenuamente, la frase se ha glosado sin profundizar en la ambivalencia del término vivos que aparte de los que no están muertos, designa- -según nos enseña el diccionario- -a los listos que aprovechan las circunstancias y saben actuar en beneficio propio Sólo el hallazgo de esta dilogía nos permite entender plenamente la frasecita: la política deja de ser así la actividad de quienes administran el interés público, para convertirse en una suerte de almoneda donde los vivos hacen su agosto, aprovechándose de la debilidad de quienes gobiernan; naturalmente, en este contexto de rapiñas consentidas, los vivos no tendrán rebozo en sacar en romería a los muertos ¡pero sólo a ciertos muertos! a quienes erigirán socarronamente en beneficiarios últiJUAN MANUEL mos de sus cambalaches. Un ejemplo DE PRADA flagrante de esta política de vivos que hoy impera en España nos la ofrece el inminente desbaratamiento del Archivo de la Guerra Civil de Salamanca; episodio que calificaríamos de chusco, si no fuera por las consecuencias que acarreará. Quizá la más inmediata e incontenible sea la avalancha de peticiones cruzadas que se inaugura con el traslado de documentación a Cataluña. La ministra de Cultura, en un ejercicio de malabarismo jurídico que sólo podría ocurrírsele a una fraila anglicana, ha afirmado que ninguna otra petición será atendida. Díjolo Blas, punto redondo. Pero, por muy cínica o ingenua que sea nuestra dilecta fraila, no se le puede escapar que, una vez satisfecha la pretensión de la Generalitat catalana, cualquier institución legalmente constituida en 1939- -ayuntamiento, sindicato o asociación de cualquier índole- -podrá reclamar idéntico trato; reclamación que los tribunales U deberán conceder, atendiendo al precedente establecido. El destino del Archivo de Salamanca no es otro, pues, que la evacuación paulatina de sus fondos; y otro tanto ocurrirá con los demás archivos que custodien documentación de la época. Para distraer la atención y embaucar a los incautos, nuestra dilecta fraila ha anunciado la construcción de un Centro Documental de la Memoria, que es algo así como un Parque Temático de la Fotocopia y el Microfilm (en coordinación, imaginamos, con el otro Parque Temático que se proyecta para el Valle de los Caídos: a este paso, la memoria- -manipulada, of course- -de la Guerra Civil se convertirá en una cadena de franquicias, al estilo de las hamburgueserías McDonald s) En el Parque Temático de la Fotocopia y el Microfilm con sede en Salamanca se reunirán adquisiciones procedentes de España y el extranjero esta indeterminación enternecedora revela la inanidad del proyecto: el Parque Temático es, en realidad, una cáscara huera, un archivo sin fondos que dependerá de las graciosas concesiones de otras instituciones. ¿Piensa nuestra dilecta fraila que nos chupamos el dedo? ¿Qué institución va a deshacerse graciosamente de sus fondos? Al desmantelamiento del Archivo se sucederá la erección de un gran camelo, un inmenso almacén de fotocopias que, naturalmente, los españoles pagaremos de nuestro bolsillo. El Archivo de la Guerra Civil de Salamanca, memorial de la represión franquista, se convertirá así en un gazpacho de inanidad, actividades paralelas y tergiversación histórica. Será, en fin, el monumento a una época en que la política ha dejado de ser la actividad de quienes administran el interés público para convertirse en una suerte de almoneda donde quienes nos gobiernan dejan a los vivos hacer su agosto. Lo que más fastidia es que disfracen esta claudicación flagrante con Parques Temáticos de pacotilla. ERO, bueno, ¿se han fijado ustedes, amadísimos lectores, en la desfachatez de ese tío que se hace llamar Bono? Me cuentan que ha aparecido en Irlanda y que pertenece a una banda de música que responde por el nombre de U- 2 como si en vez de un grupo musical fuese una célula del Comando de Información de Rubalcaba. Ese irlandés errante y sonoro tiene la cara dura de hacerse llamar como nuestro gran manchego, hoy ministro de Defensa, sin ser hijo de un alcalde de la Mancha, ni haber nacido entre molinos de viento, ni haber logrado que lo voten los de izquierdas, los de derechas y los de centro, y sobre todo sin haberme mandado un queso manchego, semiduro que es como a mí me gustan. A ese Bono apócrifo, robador de nombres ilusJAIME tres, falsificador de persoCAMPMANY nalidades insignes, tendrían que desterrarlo de Europa, privarle inmediatamente del pasaporte y de cualquier otro documento de identidad y dar aviso a todas las policías del Viejo Continente (al menos, el Viejo Continente) para que le detengan tan pronto como le sorprendan usando el nombre del más valorado de nuestros ministros en las encuestas de opinión. Por si fuera poco esta suplantación de personalidad del Bono espurio, dicen de él que se dedica a denunciar el hambre que se pasa en África. Que me perdonen todos aquellos que se preocupan y desvelan por el apetito insaciado de los demás, o sea, por el hambre ajena, pero siempre he desconfiado de esos sentimientos humanitarios. Cuando alguien se preocupa de verdad por el hambre, la enfermedad o el dolor de sus prójimos (de sus próximos) lo que tiene que hacer es quedarse desnudo en medio de la gente como hizo San Francisco de Asís, o ponerse a cuidar enfermos contagiosos como hizo Teresa de Calcuta. Todo lo que sea denunciar el hambre de nuestros semejantes sin hacerse santo, no es caridad sino propaganda. Ese falso Bono es un caritativo simulado. Ese es un santo de panza llena, cama blanda y rijo satisfecho. Si quiere viviruna vidade sacrificio y mortificarse de verdad, que se haga ministro de Rodríguez Zapatero y se ponga a mandar al Ejército desde un gobierno socialista. Y que un día lo envíen a Norteamérica a explicarle a Rumsfeld que Zapatero no se puso en pie respetuosamente al paso de la bandera americana porque ese día se había levantado con el lumbago. Me niego a llamarle Bono a ese mamarracho. Leo en el periódico que un Bono estaba en la Comisión Europea y el otro en la Alianza Atlántica. No es verdad. Si el Bono auténtico estaba en la OTAN, no podía estar en la Comisión Europea. Cualquier sujeto que se hiciera pasar por Bono y que hubiese acudido a la Comisión Europea sería un impostor. O ese falso Bono me manda esta Navidad el queso manchego de obligación para un Bono que se precie, o pediré públicamente que lo sometan a los castigos del famoso murciélago alevoso de Fray Tadeo González y además que le den masculillo.