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ABC VIERNES 10 6 2005 Espectáculos 67 Rottweiler Está muy feo dejar la caca del perro E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Entre las protagonistas de A good woman es Scarlett Johansson, que con sólo veinte años se ha convertido en uno de los rostros imprescindibles del Hollywood actual y es una de las actrices más solicitadas por los directores Fiebre escarlata JAVIER CORTIJO William Miller Director: Brian Yuzna Intérpretes: William Miller, Irene Montalá, Paulina Gálvez Nacionalidad: España, 2005 Duración: 99 minutos Calificación: No hay noticia: es el perro el que muerde al hombre. Tampoco parece haber un talento añadido a la película que filmó Isasi. El guión, con todos los respetos para quien lo firma ahora, el escritor Vázquez- Figueroa (el otro lo firmó Porto) se diría que quien lo ha escrito también ha sido el rottweiler. El discurso, la acción, el desarrollo dramático tiene la misma profundidad que un plato llano, y los personajes están construidos a dentelladas. El director, Brian Yuzna, sabe manejar todos los recursos y tics del género para que uno se lleve media docena de sustillos y sorpresas desagradables. De todos los intérpretes (dejamos al margen a Paul Naschy, que es un mito) el único que se siente cómodo en su papel y que se sabe su texto y contexto es igualmente el perro; los demás están tan perdidos como Jim Carrey en una clase de Lee Strasberg. El protagonista es William Miller, el pobre, a quien le coge tanta inquina el perrazo que lo lleva colgado del glúteo todo el tiempo. Ellas, Irene Montalá, Paulina Gálvez y Bárbara Elorrieta, pasan por la pantalla como esos vigilantes de la zona azul por entre los coches. En fin, vaya usted a ver esta película, pero no se le ocurra llevar a su perro. Dicen que el método infalible para bajar a la tierra a una criatura sublime e idealizada es imaginártela en circunstancias incómodas, engorrosas, vergonzantes o incluso antihigiénicas. ¿Daría resultado con Scarlett Johansson? ¿Rompería el hechizo desempolvar su peluca rosa- lumi en la eterna Lost in translation sacar a colación su admiración por David Hasselhoff (a quien conoció en el rodaje- doblaje de Bob Esponja ensuciar su currículo con cosas como Arac attack o Solo en casa 3 recordar el lavado de zona axilar en La joven de la perla o el pijama a lunares de La pesadilla de Susi o hasta pensar que celebró sus veinte añazos en Disneylandia? Posiblemente, no. Es más, todo ello añadiría nuevos matices, alguno incluso perverso e insano, a su aura carnalmente efímera. Así que mejor dejarla como hasta ahora, con la languidez más sensual y el óvalo más irregular de la Historia, y los labios mejor hinchados (que no inflados) al otro lado del Teatro Chino. Ya es hora de pensar que, más que Sundance o Tim Hutton, los grandes hallazgos de Robert Redford son: a) redescubrir a Charlize Theron en La leyenda de Bagger Vance y b) descubrir a Scarlett Johansson en El hombre que susurraba a los caballos Y, precisamente desde entonces, la carrera de esta neoyorquina del 84 ¿quién dijo que el año Orwell tenía mal fario? nos ha recorrido el espinazo cinéfilo como un soplo, desde el perdigón de Ghost world a la brisa de In good company pasando por la corriente templada de El hombre que nunca estuvo allí o el aleteo wildiano del abanico de Scarlett Johannso, en una escena de A good woman Lady Windermere en A good woman Claro que en breve llegará el huracán major con The island una del maremoto Michael Bay, y un par de remolinos urbanitas de Woody Allen: el primero, Match point Y, al fondo, un silbido de cine negro modelo 1940 con La dalia negra (con Brian de Palma dentro, no se puede tener todo) Cotas inalcanzables, en fin. Y ella, añadiendo más leña al fuego confesando que el secreto de su éxito radica en hacerse la pedicura a las tres de la mañana. Provocadora. A good woman Elegancia y donaire JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Habrán leído a Oscar Wilde. El genial escritor irlandés se caracterizó por masacrar a una sociedad victoriana que, a su vez, se había encargado de machacarle de continuo simplemente por su aspecto latino y poco convencional. Vamos, que al igual que Del Bosque con Florentino, no daba el tipo. Eso le hizo sacar entre líneas y ocultos en bastidores una mala leche creciente oculta en una ironía mordaz y transgresora. Esta película está basada en un relato suyo, El abanico de Lady Windermere y la ha dirigido Mike Barker, autor del loable To kill a king Hay que andarse con ojo a la hora de pasar al celuloide a los clásicos. Se necesita mucho tino y capacidad de síntesis para no quedarte, para quedarte y no ser plano, o Director: Mike Barker Intérpretes: Helen Hunt, Scarlett Johansson, Tom Wilkinson Nacionalidad: Inglaterra, 2004 Duración: 93 minutos Calificación: para no pasarte. Barker ha optado por la naturalidad, la frescura y por unos excelentes actores que dieran una soltura desenfadada al relato. Lo mejor son los diálogos, chispeantes, sangrantes (terrible el veneno que los hombres lanzan contra las mujeres) fiel reflejo de la hipocresía que se desplegó en la época victoriana. Se le puede acusar a Barker de que le cueste tirar de la película en un primer momento, pero a medida que los personajes avanzan en su quehacer y el guión surge fluido, el relato va adquiriendo importancia y todo el proyecto se abre como un abanico de colores. Es entonces cuando surgen los grandes triunfadores, la espléndida Helen Hunt (siempre a gran altura) y el imponente Tom Wilkinson, uno de esos secundarios que acaban eclipsando a toda estrella que se le ponga por delante. En suma, estamos ante un buen trabajo, lleno de la elegancia que quiso mostrarnos Wilde, y chispeante y atrevido en todo momento. Otro punto para el joven Barker, si bien uno duda mucho que este tipo de películas tenga tirón monetario en la taquilla. Peor para que el que se lo pierda.