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ABC VIERNES 10 6 2005 Cultura 61 ROCK Elvis Costello Concierto de Elvis Costello y The Imposters. Lugar: Sala La Riviera, Madrid Sónar se aleja del purismo digital con un programa más orgánico DAVID MORÁN BARCELONA. Tan adelantado como siempre aunque un poco más variado y orgánico que de costumbre, el Festival de Música Avanzada y Arte Multimedia, Sónar 2005, abrirá el próximo jueves, 16 de junio, su XII edición con la intención de desplegar un gran laboratorio de sonidos e imágenes contemporáneos en Barcelona según apuntó ayer uno de los directores de la muestra, Enric Palau. Respaldado por una curiosa y polémica imagen gráfi- ENERGÍA RECOBRADA PABLO CARRERO traviesa Elvis Costello un momento particularmente efervescente y enérgico. Siempre enormemente prolífico, en los últimos tiempos se muestra más activo aún de lo habitual, habiendo echado a rodar dos nuevos álbumes al mismo tiempo y encontrándose ahora envuelto en una intensa y larga gira de presentación de uno de ellos, The Delivery man un disco en el que aborda una nueva colección de espléndidas canciones de pop- rock clásico y vigoroso. Costello se reencontraba con sus seguidores madrileños en el que resultó un concierto irregular, brillante e intenso por momentos y más confuso y trabado en otros. No precisamente por culpa del propio Elvis, que mostró su mejor cara, la más amable, enérgica y entregada, sino, más bien, por el espantoso sonido que tuvo que sufrir. Si solamente en momentos puntuales podían apreciarse algunos de sus sencillos pero formidables riffs (los de I don t want to go to Chelsea o Watching the detectives lo habitual fue que a duras penas podía escucharse la guitarra del veterano músico británico, confundiéndose con la base rítmica en una desagradable mole sónica sobre la que destacaba, y eso era aún peor, los casi siempre estridentes arreglos de teclado de un Steve Naive que todavía sorprende que siga marcando de forma tan definitiva- -y tan desafortunada en la mayoría de los casos- -el sonido de los Imposters, la actual banda de acompañamiento de Elvis. Al margen de los problemas de sonido, el espectáculo tuvo generosas dosis de emoción en virtud de un repertorio cuajado de fantásticas canciones. Con una treintena de discos a sus espaldas, Costello atesora una asombrosa cantidad de grandes canciones, así que resulta ciertamente difícil componer un repertorio que baje del sobresaliente. Consciente de que quienes vienen a verle esperan algo más que el repaso a sus últimos discos, Costello es generoso con ellos, y les ofrece una selección de clásicos como Oliver s Army Radio Radio Clubland Pump it up o esa sensacional Alison que cada vez que suena lo hace con la magia extraordinaria de las canciones que han de durar siempre. Un par de horas, en fin, en las que a pesar de los elementos, Costello dio muestras de encontrarse en plena forma, derrochando energía y talento como pocos músicos de su generación son capaces a estas alturas. A ca en la que se da voz y voto a timadores, estafadores y ladrones Sónar 2005 cambia de tercio para alejarse ligeramente del purismo digital y conceder mayor protagonismo a actuaciones protagonizadas por vocalistas y por bandas de formato tradicional. Así, por encima de la electrónica de combate de The Chemical Brothers, Jeff Mills, Miss Kittin y Laurent Gaurnier, en la programación de este año destaca la rehabilitación de The Durruti Column, las actuaciones de LCD Soundsystem, Hood, Le Tigre, la ex Moloko Róisín Murphy, Munk y una cada vez más reconocible línea dedicada al hip hop capitaneada este año por los veteranos De La Soul, la novísima M. I. A, los experimentales Deseone y Subtle o los locales Sólo los Solo. Con un presupuesto de 3.525.973 euros, el festival vertebrará una vez más su oferta a medio camino entre el Centre de Cultura Contemporànea y el recinto ferial de Montjuïc 2 y, por tercer año consecutivo, viajará a L Auditori para ofrecer un concierto inaugural que, el jueves 16, reunirá a Richie Hawtin, Doseone y Dj rupture con la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) dirigida por Pedro Alcalde.