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60 Cultura VIERNES 10 6 2005 ABC Cate Blanchett inaugura el pabellón australiano que, al contrario del español, deja muy claro su nombre REUTERS El vídeo y la performance sentencian el declive de la foto en la Bienal de Venecia Gilbert George, principal atracción de este gran parque temático b Un tótem de acero y aluminio de 40 metros de altura Mar vertical de Fabrizio Plessi, recibe a los visitantes en esta 51 edición de la Bienal, que hoy se inaugura NATIVIDAD PULIDO ENVIADA ESPECIAL VENECIA. Dos intensos días pateando esta microciudad entre los canales dan pistas para sacar conclusiones de los derroteros por los que va el arte actual. La primera es que el vídeo es el rey absoluto. Los hay en todos los soportes: sobre la tradicional pantalla, proyectados en el suelo, en una pared de ladrillo e incluso en un puñado de calcetines, o encerrados en unas cajas de cartón. La performance ha resurgido con fuerza como lenguaje artístico, con propuestas variopintas (como invitar al visitante a tenderse en un lecho y fingir su propio funeral) la gritan y bailan como posesos. Corean los nombres de los artistas representados (Tino Sehgal y Thomas Scheibitz) y añaden: Esto es contemporáneo En el pabellón de Checoslovaquia (aún continúa así, ajeno a la separación de Chequia y Eslovaquia) hay que sortear miles de canicas en el suelo. Para entrar en la nave espacial de relax de Moriko Mori, unos señores de blanco te colocan electrodos en la cara antes de subir. Como en Port Aventura, vamos. Y, como gran atracción turística, el pabellón británico, uno de los más concurridos. Gilbert George, más que artistas son showmen con sus impecables trajes de chaqueta grises y sus pintas de oficinistas, firmaban catálogos a diestro y siniestro. Las 25 obras que exponen de su serie Ginkgo basada en el doble, no acaban de cuajar. Son ellos más rotundos como personajes que rotunda su obra. Quien sí emociona es Annette Messager en el pabellón francés (que por cierto cambia la palabra Francia por Casino) con una sugerente obra basada en el cuento de Pinocho. El pabellón de Bélgica es un original laboratorio de ideas; el de China, que se estrena este año, no pasará a la historia. La Guerrilla Girls Rosa Martínez logra sacar partido al complicado Arsenale con un estupendo montaje, en el que deja a las piezas que respiren. No faltan los proyectos reivindicativos y combativos. La Guerrilla Girls se burla del machismo con divertidos carteles: ¿Las mujeres tendrían que estar desnudas para entrar en el MET? El 3 por ciento de los artistas del MOMA son mujeres, pero el 83 por ciento de los desnudos son femeninos Paloma Varga Weisz denuncia las torturas con un dramático patíbulo; como Regina José Galindo con las injusticias en unos vídeo- performances de una crudeza brutal. En otra zona, la comisaria española ha logrado evocar ambientes con una gran magia: desde la explosión pop con plumas, lentejuelas y plataformas en el espacio dedicado a Leigh Bowery (diseñador, performer en clubes de Londres y modelo preferido de Lucian Freud) a la espiritualidad del proyecto de María Teresa Hincapié de Zuluaga. El planteamiento de María Corral es distinto. Ha apostado por nombres consagrados (expuestos en salas monográficas, todo lo contrario al esquema que quieren imponer en el Reina Sofía) junto a otros más jóvenes. Habrá quien considere su propuesta poco arriesgada, aunque tiene riesgo exponer a Maider López y Bacon tan cerca. Pero es de justicia subrayar que la comisaria crea igualmente espacios muy especiales (como la sala de Kentridge) y que su proyecto tiene gran solidez. Atracciones de feria Todo lo contrario que la fotografía. En los últimos años no había feria, bienal o exposición internacional en la que no apabullase con su presencia. Pero encontrarla este año en Venecia es una misión casi imposible. En cuanto a la pintura, nada de sentenciar su muerte, como se empeñan algunos. María Corral apuesta fuerte por ella y reúne telas de Bacon, Tàpies, Philip Guston, Hernández Pijoan, Juan Uslé, Matthias Weischer, Marlene Dumas, Bernard Frize, Gabriel Orozco... El pabellón norteamericano (aburrido como pocos) también se decanta por la pintura, de la mano de Ed Ruscha. Otra de las conclusiones es que el parque temático en que se ha convertido esta Bienal lo sigue siendo cada año más. Uno entra a los pabellones como si lo hiciera en una atracción de feria. Al cruzar las puertas del de Alemania, vemos atónitos que los vigilantes de sa- Arte, poder y dinero La Serenísima no sólo se ha convertido estos días en la capital mundial del arte, sino también del poder y del dinero. Por la Bienal y sus numerosas fiestas andan Elton John, Ron Wood, Francesca de Habsburgo, Cate Blanchett (que inauguró el pabellón de Australia) Rosario Nadal, Bernard Arnault, François Pinault; Diana Widmaier, una de las nietas de Picasso... y Paul Allen, socio de Bill Gates, que ha llegado a bordo de un impresionante barco Octopus con helicóptero y submarino incorporados, que ha estado atracado frente al famoso Hotel Danieli. Sus huéspedes se quejaban de que la embarcación les impedía ver San Giorgio Maggiore.