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26 VIERNES 10 6 2005 ABC Internacional La muerte de un minero desata la ira en Bolivia y obliga a suspender la elección del presidente El Congreso disolvió la sesión al no poder garantizar la seguridad de los diputados nueve provincias del país están en contra de la investidura del presidente del Senado, mientras el cierre de los aeropuertos deja aislado al país andino CARMEN DE CARLOS ENVIADA ESPECIAL LA PAZ. Bolivia camina sobre la cuerda floja de la dinamita. El presidente del Senado, Hormando Vaca Diez, suspendió ayer la sesión parlamentaria, de la que tenía que salir el nombre del futuro presidente, y se atrincheró en un cuartel militar de Sucre. La muerte de un minero, a manos de la Policía o del Ejército, desató la ira de miles de manifestantes que pedían su cabeza al considerarle responsable de la tragedia. En un escenario de máxima tensión e incertidumbre, el presidente dimitido, Carlos Mesa, convocó de urgencia a su Gabinete en La Paz. En cuestión de minutos todo el escenario cambió. Abandonado a su suerte, tras correr la sangre del primer boliviano que cae en esta crisis, Vaca Diez perdió buena parte del apoyo político en el que se sostenía para insistir en heredar la Presidencia de la República. Nueva Fuerza Republicana (NFR) renunció a respaldarle. Lo mismo sucedió con un sector del Movimiento Nacional Revolucionario (MNR) al que pertenecía el depuesto Gonzalo Sánchez de Lozada. Ni siquiera su partido, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) en el que milita Jaime Paz Zamora, se mantuvo firme en su apoyo. Algunos congresistas salieron públicamente a censurarle. Por su parte, Acción Democrática Nacionalista (ADN) antes dirigida por el ex dictador y posteriormente presidente elegido en las urnas, Hugo Bánzer, volvió a condenar el empecinamiento de Vaca Diez en ser el futuro presidente Ni hablar de las palabras de Evo Morales, que ya había prometido reventar la sesión si no salía de la misma el presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez, con la banda presidencial en el pecho. b Siete de las me de combate- emitió un comunicado en el que apeló a la cordura para evitar el suicidio nacional y pidió a los legisladores escuchar la voz del pueblo. Las presiones para que Hormando Vaca Diez, como titular del Senado, renunciara a la sucesión presidencial, iba en aumento. Pocas horas después de que el responsable de la Cámara de diputados, Mario Cossío, manifestara su disposición a dimitir, como hizo esta semana Carlos Mesa, las Fuerzas Armadas entraron en escena. El mensaje, interpretado como un aviso directo a Vaca Diez, advertía: Bolivia está en una situación de imprevisibles consecuencias en las que se pretende imponer, la tesis de intervención al Estado hasta un proceso de sedición y esto, no se va a aceptar Frente a la situación de caos actual, las FF. AA. advirtieron: sólo queda un camino, el diálogo entre bolivianos, un nuevo pacto social entre ciudadanos con los mismos derechos y obligaciones en manifesta alusión a las desigualdades sociales, raciales y económicas del país. Los militares consi- El minero fallecido es trasladado al depósito de cadáveres por sus compañeros deraron su deber de llamar a la cordura, a la racionalidad y al entendimiento, únicos caminos para evitar el suicidio nacional En este sentido, pidieron, una tregua político- social que debe ser asumida por todos los actores de la crisis actual en la que están incluidos los movimientos sociales que tienen paralizado el país. El Alto Mando se dirigió, puntualmente, a los legisladores y este fue el párrafo que sentó como un tiro a Hormando Vaca Diez, según una fuente de su entorno: Exhortamos a los miembros del Honorable Congreso Nacional y a los sectores movilizados a escuchar a todos los actores que están haciendo oír su voz para evitar el enfrentamiento entre bolivianos Por último y después de descartar, una asonada o golpe de Estado, las FF. AA. recordaron que en el marco de sus atribuciones, actuarán de ser necesario, para preservar la integridad y soberanía nacional, el imperio de la ley y la defensa de la Democracia Tras conocer el comunicado, Vaca Diez, se replanteaba su postura por primera vez. Deshojando pues la margarita, se pensaba que entonces podría, finalmente, acusar recibo de las demandas de pueblo. No obstante, a esa hora, otras fuentes en Sucre, apuntaban a que todavía estaba dispuesto a presentar decretos de nacionalización de hidrocarburos en un intento de seducir a los movimientos sociales. De este modo, según sus propios cálculos, podría gobernar con la ayuda sus aliados Considerada descabellada esta hipótesis por la mayoría de los analista, el alcalde de La Paz, Juan del Granado, en huelga de hambre para que Hormando entre en razones le acusó de tener vínculos con el narcotráfico y antes de que se abriera la sesión que nunca existió, advirtió de que si ésta no llegaba a celebrarse hoy (por ayer) Hormando no llegará nunca al Palacio Quemado sede del Ejecutivo. Las Fuerzas Armadas piden al Parlamento que escuche la voz de los bolivianos y que adelante las elecciones El Alto se independiza C. de C. LA PAZ. Para echar más leña al fuego eterno de los conflictos, El Alto, ciudad dormitorio, enclave pobre entre los pobres y guillotina perenne de La Paz, decidió su independencia de facto. La única salida es la asamblea popular. Es decir, tener nuestro propio gobierno donde no haya excluidos Sergio Tarqui, secretario Comunicado de los militares Por la mañana comenzaron las primeras sorpresas Por primera vez en esta crisis, las Fuerzas Armadas tomaron posición en el conflicto. El Alto Mando Militar, -vestido con unifor- de organización de la Federación de Campesinos de la Paz, confirmó el anuncio hecho la víspera por los sectores sociales más radicales. El impulsor de la medida fue Jaime Solares, titular de la Central Obrera Boliviana, acusado de torturador y paramilitar durante la dictadura de Luis García Meza e impulsor semanas atrás de un golpe de Estado. Le secundaron asociaciones y gremios como el de los maestros, dispuestos a tomar por la fuerza lo que les niega la ley: la nacionalización de los hidrocarburos. Amos y señores de todos los caminos que conducen a La Paz, impiden el suministro de alimentos y combustible a la gente, a los hospitales y a cárceles al borde del motín.