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6 Opinión VIERNES 10 6 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA ESTEBAN LÓPEZ- ESCOBAR UNIVERSIDAD DE NAVARRA SI LAS MUJERES MANDASEN... E L antifeminismo es cosa tan vieja como esencial en la cultura grecolatina en la que estamos instalados. Eurípides le hacía decir a Orestes que siempre las mujeres sirvieron de pesada rémora a la fortuna de los hombres y así, con ingenio variable, se han manifestado, hasta hace sólo unos años y como síntoma de un sentimiento generalizado, todos los escritores de Occidente, y con ellos, incluso con más saña, los españoles. Es una mala costumbre, que tuvo sus buenas razones, y que afortunadamente ya se difumina en los horizontes del futuro. Para ganar el tiempo perdido son muchos los grupos, políticos y sociales, que buscan en las forM. MARTÍN mas lo que ya todo homFERRAND bre civilizado tiene asumido en su fondo: la igualdad de derechos entre todos los seres humanos, sin discriminación en razón de sexo ni de ninguna otra circunstancia. Arrebatado por tan beatífico deseo, el pasado mes de febrero, el Parlamento de Vitoria aprobó una llamada Ley de Igualdad en la que se exige el mismo número de hombres que de mujeres en las listas electorales. Con muy buen sentido, tras afirmar que el planteamiento vasco es un torpedo contra la democracia representativa, el PP ha acudido al Tribunal Constitucional y, aunque se trate de un asunto relativo a las libertades públicas, en las que tan escasita resulta tan alta magistratura, confía en que pueda desandarse un camino que, sin duda, se diseñó con la buena voluntad, pero que carece de sentido y, ampliado a otros grupos sociales, acabaría con el interés general en beneficio de otros más particulares y concretos. Ya puestos, ¿por qué no una cuota de homosexuales, o de calvos, en todas las Cámaras- -demasiadas- -de la representación popular española? Eso que ahora recurre el PP en el ámbito vasco forma parte de las ideas que maneja el PSOE, marcó la composición del actual Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y entra en sus próximos proyectos legislativos. De ahí que convenga prestarle atención al asunto por si, en una de esas, triunfa la sensatez sobre el populismo. Es tan absurdo y sexista impedir el paso de una mujer a los escenarios de la política, la ciencia, la cultura o cualquier actividad más allá de la gestación como, por el contrario, facilitar su acceso por el mero hecho de que lo sea. Bueno sería que los partidos, cuando construyan sus listas electorales, al igual que los ciudadanos a la hora de emitir el voto, buscaran, dentro del territorio de sus afinidades, los mejores nombres, los de mejor formación y trayectoria, los más cabales. Todos hombres, todas mujeres o repartidos los unos y los otros en cualquier proporción. Hay que cambiarle el tiempo verbal a la jota de Gigantes y Cabezudos- si las mujeres mandasen... pero, como en todo, sin fanatismo y sin prisas. A ser posible, con talento. EL COMA CONSTITUCIONAL EUROPEO: ALGUNAS POSIBLES CONSECUENCIAS Presidente de la Asociación Mundial para el Estudio de la Opinión Pública, el autor analiza el devenir demoscópico que presenta la Constitución europea en los distintos países y el incierto panorama que presentan las futuras consultas A versión on- line del Tageblatt de Luxemburgo publicó el viernes pasado un artículo titulado La Constitución europea en estado de muerte clínica El sábado, el diario parisino Le Figaro contaba cómo Chirac y Schröder, affaiblis (debilitados) iban a reunirse para tratar de hacer frente a la situación. En Francia y en Holanda los ciudadanos han rechazado el Tratado para una Constitución europea. Las perspectivas sobre los referendos en los siete países que aún no han votado- -y que optaron por esta fórmula- -son malas, desalentadoras. En Dinamarca, que tiene previsto su referéndum para el 27 de septiembre, cuatro encuestas recientes (véase Tageblatt, 5 junio 2005) muestran que la tendencia hacia el no crece, y supera la posible respuesta a favor del Tratado: Gallup detecta un 38 por ciento a favor del no frente al 34 por ciento favorable al sí Vilstrup asigna el 34 al no (frente al 31 al sí Greens informa de que el 39,5 se opone al Tratado (frente al 31 que están a favor) y Megafon también descubre una tendencia hacia el no aunque la diferencia sea sólo de un punto. En realidad, considerando el apoyo real al Tratado, los resultados no son muy distantes entre España y Francia. En España, con una abstención superior al 58 por ciento en el referéndum de febrero, el 77 por ciento que votó a favor del Tratado significaba realmente que uno de cada tres ciudadanos españoles con posibilidades de votar dijo que sí Teniendo en cuenta que la participación francesa fue del 70 L por ciento, el 45 por ciento de votos favorables al Tratado representa una proporción similar: prácticamente también uno de cada tres ciudadanos franceses dijeron que sí al Tratado: la diferencia real entre Francia y España es mínima, aunque en España el 77 por ciento del 42 por ciento de la población votante ofreciera un resultado positivo. Las cifras de Holanda fueron, ciertamente, mucho peores que las francesas y que las españolas. Incidentalmente, parece ahora más claro que el sí del referéndum español se benefició del apoyo del centro- derecha, mientras que el no de Francia, por ejemplo, se debió en buena medida al voto de izquierdas. En España, en las comunidades de predominio socialista el promedio del voto real a favor del sí fue del 32 por ciento, y en las comunidades con predominio del PP del 34; y, en sentido inverso, el porcentaje del no fue superior en las comunidades de predominio socialista (casi un 8) que en las de predominio de los populares (un 6,5) Como se sabe, son diez los países que afrontaron el Tratado anunciando la celebración de un referéndum; y de ellos quedan por votar Luxemburgo (donde el porcentaje del no era en octubre el 24 por ciento y el mes pasado había subido al 41) Dinamarca, Portugal, Polonia, la República Checa, Irlanda y Gran Bretaña. Un Eurobarómetro especial sobre el futuro del tratado constitucional- -publicado en -Erijámosle un monumento a Adolfo Suárez para que las generaciones futuras lo recuerden como el político al que nosotros mismos nos cargamos hace veinte años.