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4 Opinión VIERNES 10 6 2005 ABC DEUDA DE GRATITUD A figura de Adolfo Suárez y la enorme trascendencia de su tarea en los difíciles años de la Transición van adquiriendo con el tiempo un juicio más atinado, acorde a los enormes beneficios que su paso por la Presidencia del Gobierno ha deparado a España. Quedó claro en el homenaje que ayer se le rindió, en el que los protagonistas de aquella etapa- -encabezados por Su Majestad el Rey- -aportaron un rosario de testimonios que destacaban, sobre todo, el empeño de Suárez en que la concordia entre todos los españoles fuese el pilar principal sobre el que se levantase el edificio de la España democrática, sabedor de que sobre éste descansaría, finalmente, el bienestar del país. Por encima de todos sus aciertos, uno: el sentido de Estado, principal nutriente del progreso de los españoles, que habrán de guardar siempre memoria de gratitud a su excepcional obra. L PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil ACABÓ COMO EMPEZÓ L Adolfo Suárez ERNESTO AGUDO LA FAMILIA IMPORTA E N apoyo a la manifestación convocada para el próximo 18 de junio en Madrid, el comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal emitió ayer una nota en la que, bajo el título La familia sí importa -el mismo lema utilizado por los organizadores de la marcha- hace un llamamiento a la participación, legítimo modo de cumplir con un deber al servicio del bien común Los obispos piden a los católicos una respuesta clara e incisiva a la legislación sobre el matrimonio de homosexuales, que supondría una corrupción tal del matrimonio en nuestras leyes que esta institución, vital e insustituible para las personas y la sociedad, dejaría de ser la unión de un hombre y una mujer Decidido paso al frente del Episcopado, que se pone a la cabeza de la manifestación. OS grupos parlamentarios han empezado a presentar sus informes finales sobre los resultados de la Comisión que ha investigado los atentados terroristas del 11- M. Los discursos de partido siguen en los mismos términos que abrieron y cerraron la investigación y, por esto mismo, abundan en el fracaso congénito de una Comisión cuyo desarrollo y término se ha ajustado a las posiciones iniciales. No obstante, cabe apreciar que las conclusiones escritas incluyen ciertas modificaciones que merecen atención. Sobre todo, en la medida en que podrían implicar un doble gesto del PSOE por alejarse del extremismo de ERC- -que ha pedido las reprobaciones de Aznar y otros miembros de su gobierno- -y por rebajar la tensión con el principal partido de la oposición. El hecho es que el PSOE no incluye en sus conclusiones las acusaciones de imprevisión y de engaño masivo aunque sí considera que hubo falta de tensión infravaloración de riesgos e información equívoca y tendenciosa entre el 11 y el 14- M. Mejor así, rebajando el grosor de las imputaciones, porque, con ETA poniendo coches bomba en Madrid, sería muy arriesgado para el Gobierno socialista perseverar en la imprevisión del anterior gabinete ante el 11- M. Es probable que estos matices no sean más que movimientos tácticos en corto, sin más alcance político, sobre todo porque no implican una rectificación de las acusaciones que ahora se silencian en las conclusiones. El PSOE podría estar asumiendo coyunturalmente un papel institucional, condescendiente con el PP, para frenar el daño a su imagen tras la manifestación de las víctimas del terrorismo. Por otro lado, es una manera de soslayar el comportamiento del PSOE el 13- M y su responsabilidad por contribuir a la quiebra de la jornada electoral y al acoso antidemocrático a las sedes del PP. En todo caso nunca sobra un receso en la crispación, aunque los asuntos centrales de la Comisión del 11- M sigan siendo objeto de polémica, en ciertos aspectos justificada. La atención a las comparecencias ha permitido a la opinión pública hacerse una idea de los hechos sucedidos entre el 11 y el 14- M. Algunos comparecientes aprovecharon la ocasión para rehacer su biografía en esas jornadas, pero aquí sólo vale lo que se puso por escrito o en cauces oficiales para que el Gobierno del PP se formara su criterio e informara a los ciudadanos. Es en este punto donde las posiciones son irreconciliables y donde se hará imposible el acuerdo. Cabe aceptar que la política informativa del Gobierno de Aznar no fue acertada en esos días, que hubo un exceso de afirmaciones rotundas- -aunque ninguna tanto como las del lendakari Ibarretxe a primera hora del 11- M- -y que faltó más empatía con la oposición. También es cierto que el paso del tiempo permite jugar con ventaja a los acusadores. Pero de ahí a sostener que el Gobierno de Aznar manipuló la información policial o que trasladó a la opinión pública datos contrarios a la investigación, es, sencillamente, una acusación falsa. Es la diferencia que hay entre el error y la mentira. Desde el PP, el cierre de la investigación se percibe como el carpetazo para no conocer realmente lo sucedido. Hay cuestiones pendientes de aclarar, sin duda, y el veto a las últimas comparecencias y a los documentos solicitados por el PP (relacionados con hechos tan llamativos como las andanzas del socialista Fernando Huarte o los posibles contactos carcelarios entre islamistas y etarras) es, en este sentido, una decisión errónea del PSOE y sus aliados. Pero tampoco le conviene al PP dejar esta Comisión con la impresión de que aún vive escarnecido por aquellos días, aunque ya no es discutible la intención de los terroristas de provocar la crisis política que finalmente consiguieron y a la que los populares se refieren en sus conclusiones cuando reprueban a los socialistas por instrumentalizar los atentados con réditos electorales Insistir en otros capítulos paralelos que, por ahora, no han conducido a ningún resultado cierto, si no contraproducente para el propio PP (como las supuestas negligencias policiales en el seguimiento de los que luego fueron autores del atentado) transmite una imagen negativa de ansiedad para un partido al que, como opción de gobierno, le resulta más propio- -y, en estos momentos precisos, más necesario- -ocuparse del presente y del futuro de España. JERARQUÍA O DESPOTISMO S frecuente que las purgas ideológicas se presenten como actos de justicia para corregir vicios anteriores. Lo que resulta inadmisible es que se hayan instalado con toda naturalidad en el Ministerio Fiscal, una institución comprometida constitucionalmente con la defensa de la legalidad y del interés general. Desde luego, el fiscal general del Estado, Cándido Conde- Pumpido, está cumpliendo con eficacia implacable su propósito de transformar la Fiscalía en un órgano perfectamente identificado con su persona y, por tanto, con el Gobierno que le nombró. Sus últimas decisiones han convertido la jerarquía interna de la fiscalía en despotismo arbitrario, lo que no sólo se refleja en la no renovación de un fiscal tan cualificado como Torres- Dulce, sino en el historial de servicios que acumula en su año de mandato. Conde- Pumpido ha desoído al Consejo Fiscal cuantas veces ha querido, proponiendo nombramientos con votos mayoritarios en contra. Ha evitado a la Junta de Fiscales de Sala, pese a tomar decisiones que requerían su opinión, como el cambio de criterio en el caso Atutxa o la pasividad ante el Partido Comunista de las Tierras Vascas. Está premiando desproporcionadamente a la minúscula Unión Pro- A LOS POSTRES A política teje extrañas redes transversales, bien por la vía de reuniones impensables o de almuerzos discretos, como los que vienen manteniendo en las últimas semanas Piqué y Montilla. ¿Qué se traen entre manos el presidente del PP de Cataluña y el primer secretario del PSC, qué se cuece a los postres? La respuesta es compleja, pero en esencia se trataría de aislar electoralmente a CiU, ante la postura de máximos y la resistencia que esta formación ha mantenido durante las negociaciones del Estatuto. El objetivo es pactar paralelamente la financiación autonómica si los nacionalistas bloquean el texto estatutario. Cataluña, a la vanguardia del diseño. E L gresista de Fiscales y no son pocos los candidatos elegidos cuya idoneidad es más que discutible. También ha neutralizado a la antaño prestigiosa Secretaría Técnica, en beneficio de pautas de actuación esencialmente políticas. Por supuesto, no ha faltado la manida comparación con Jesús Cardenal para justificar a Conde- Pumpido, cuando lo cierto es que el anterior fiscal general del Estado mantuvo durante seis años a fiscales desleales, no con él, sino con sus funciones institucionales, como Jiménez Villarejo o Fernández Bermejo. Cuando el nuevo Estatuto Fiscal obligó a renovar las jefaturas, todos los nombramientos hechos por Cardenal estuvieron avalados por el Consejo Fiscal. El dato es significativo: de siete fiscales de sala nombrados por Conde- Pumpido, cinco son de la UPF y dos no asociados de carácter progresista. Nada es gratuito ni inocente, porque, poco a poco, Conde- Pumpido va conformando a su gusto la Junta de Fiscales de Sala y allanando terrenos para un futuro en el que el Tribunal Supremo tendrá cosas que decir, importantes, no sólo en asuntos de aforados, como ya se ha apuntado, sino también de los sumarios contra el entramado etarra, pendientes de juicio (alguno sólo de sentencia, como el de Jarrai) en la Audiencia Nacional.