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ABC JUEVES 9 6 2005 Cultura PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE CIENCIAS SOCIALES 61 El Jurado destaca su compromiso con las libertades ABC OVIEDO. El jurado del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales destacó del profesor Giovanni Sartori su trabajo en la elaboración de una teoría de la democracia en la que ha estado siempre presente su compromiso con las garantías y las libertades de la sociedad abierta Presidido por Manuel Fraga, el jurado ensalzó de Sartori su gran contribución investigadora al debate contemporáneo de la ciencia política, así como el extraordinario prestigio del que goza su pensamiento en la opinión pública internacional En el acta se señala que el profesor Sartori ha reflexionado y alertado con particular agudeza sobre los problemas sociales e institucionales de nuestro tiempo y sobre el necesario equilibrio de los diversos poderes en las sociedades democráticas Asimismo, Sartori fue definido como un hombre eminente que tiene la misma audiencia en Europa que en Estados Unidos, donde su obra es muy reconocida y como una autoridad en los problemas de los sistemas democráticos que ha aportado claves fundamentales a la sociedad abierta y a la democracia El jurado lo integraban Gonzalo Anes, Carmen Iglesias, Carmen Caffarel, Pilar del Castillo, Aurelio Menéndez, José Manuel Otero Novas, Adolfo Menéndez, Ángel Gabilondo, Juan Vázquez, Juan Antonio Martínez Camino, Hans Meinke y Álvaro Cuervo. UN PENSADOR VALIENTE BENIGNO PENDÁS n tiempos propicios al discurso complaciente, Giovanni Sartori se muestra como un pensador sólido y riguroso, que no se deja arrastrar por la marea. Como bien dice H. Arendt, una de sus preferencias intelectuales, pensar exige no sólo inteligencia, sino, principalmente, valor. Lo demuestra día a día el profesor italiano afincado desde hace años en los Estados Unidos. El premio Príncipe de Asturias honra al mejor teórico actual de la democracia política, cuyas opiniones personales se sustentan en un riguroso análisis conceptual. En cuanto al fondo, la democracia es un sistema que atribuye el poder al pueblo y hace a los gobernantes responsables ante los ciudadanos. En cuanto a la forma, es un procedimiento capaz de generar una poliarquía abierta, siempre dispuesta a la concurrencia en el mercado electoral. Pero, por encima de todo, es el resultado histórico de valores y principios que surgen en la Grecia clásica y sobreviven- -no sin esfuerzo- -en este convulso principio de siglo. Una fecunda trayectoria que el autor expone con la sutileza que distingue al buen historiador de las ideas políticas. Eliminados los sucedáneos (democracias populares por ejemplo) el sistema vigente en el mundo occidental sigue ahí, vivo y fecundo: tal vez decepciona, reconoce nuestro autor, pero nunca traiciona, al menos mientras permita conjugar el principio de las mayorías con el respeto a la libertad individual y a los derechos inalienables de la persona. E El politólogo italiano está afincado desde hace años en Estados Unidos Sartori hace suyo un reto intelectual apasionante. Se trata de explicar a la gente qué es y qué no es la democracia, las razones del conflicto- -inherente a la política- -entre lo ideal y lo real, y los argumentos para descartar definiciones erróneas y falacias interesadas. Porque la democracia es una fórmula eficaz para adoptar decisiones, pero no define la verdad, ni la excelencia moral, ni la calidad artística o literaria. He aquí la principal aportación de un pensador inteligente y posibilista: No esperemos a que se produzcan los desastres provocados por la utopía para reconocer la existencia de los imposibles Salvemos, en fin, a la política de los dogmáticos y de los falsos profetas. Seamos conscientes de que estamos viviendo por encima y más allá de nuestra inteligencia Desde esta lúcida expresión del sentido común, Sartori afronta los grandes retos del mundo contemporáneo. La crisis del Imperio soviético, que deja sin enemigo a un Occidente enfrentado a sus propias contradicciones. Los problemas de la inmigración y el multiculturalismo, expuestos sin miedo a la discrepancia respecto de los tópicos al uso. Un acierto pleno del Jurado.