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ABC JUEVES 9 6 2005 11 Bargalló, de ERC, propone que desaparezcan los ministerios más descentralizados del Gobierno Marruecos impide, por segunda vez, la entrada en el Sahara de una delegación española Sin posibilidades de sacar más réditos políticos a la comisión, el PSOE prefiere rebajar las descalificaciones al anterior Gobierno y se guarda la baza de pactar después con IU y los nacionalistas, tras las gallegas, un texto definitivo contra el PP Un cierre en falso con alivio TEXTO: ÁNGEL COLLADO FOTOS: JAIME GARCÍA Rajoy tacha de farsa la comisión y culpa a Zapatero del carpetazo MADRID. El líder de la oposición, Mariano Rajoy, tachó ayer de farsa la investigación llevada a cabo en la comisión del 11- M. En declaraciones a la prensa en Vigo, dijo que no deja de tener gracia que los socialistas aprovechen ahora sus conclusiones para proponer un pacto contra el terrorismo islamista, después de que el presidente del Gobierno haya roto la política antiterrorista en España y se haya cargado las propuestas que hizo el PP sobre lucha contra terrorismo internacional en el Parlamento Europeo. Tras responsabilizar a Zapatero del carpetazo dado a la comisión, Rajoy señaló que lo único importante del órgano investigador es que no servirá para saber la verdad porque los socialistas la han querido cerrar unilateralmente MADRID. La imprevisión política del Ejecutivo de Aznar ante el 11- M que denunció el Gobierno de Zapatero- -nada menos que el ministro del Interior, José Antonio Alonso, -al llegar al poder se ha quedado en falta de tensión No es un cambio de estrategia ni una marcha atrás del PSOE en el acoso al PP, es la consecuencia de un año en las responsabilidades de Estado. Así lo han entendido los redactores de las conclusiones del Grupo Socialista y también los aludidos. El partido en el Gobierno sabe hoy que esa denuncia se volvería en su contra en el primer atentado terrorista que se produjera. La comisión parlamentaria que investigó o pretendió investigar el atentado con más muertos de la historia de España se va a cerrar sin aclarar siquiera qué banda terrorista lo cometió. Tipo Al Qaeda se limita a apuntar el PSOE. Hay más información accesoria pero más oscuridad sobre lo fundamental: quién y para qué ordenó y organizó el atentado. En términos de pugna parlamentaria ante la opinión pública, los dos principales grupos dan por bueno el empate. Al margen de las declaraciones oficiales de unos y otros, PSOE y PP esperan el cierre definitivo de la comisión con alivio indisimulado. El peso de los socios Los socialistas empezaron con fuerza para hacer oposición a la oposición y defender la legitimidad de su victoria electoral, ineludiblemente ligada al aprovechamiento político de la matanza desarrollado entre el 11 y el 14 de marzo, al margen de las torpezas del Gobierno de Aznar en esas mismas fechas. En septiembre del año pasado intentaron cerrar la comisión porque ya no les daba rédito político alguno. No le dejaron sus socios independentistas y de IU. El PP aguantó el reto, Aznar se defendió al ataque y Zapatero tuvo que bajar a la arena para echar el cierre antes de que las sesiones se volvieran en su contra. Socialistas y populares reconocen a estas alturas que la comisión- -no hace falta más que leer los proyectos de conclusiones- -no ha servido para convencer a nadie de algo que no creyera antes de los trabajos parlamentarios. Los incondicionales del PP quizá tengan hoy más argumentos que antes para defender sus sospechas de que ETA y o los servicios secretos marroquíes sabían o incluso tenían algo que ver con el 11- M. Y los partidarios del PSOE opinan hoy igual que ayer que Aznar mintió el día del atentado. Pero en el conjunto de la opinión pública el efecto de los trabajos de la comisión era nulo desde principios de curso y el Gobierno no se atreve a responsabilizar del atentado al anterior Ejecutivo. No es un elemento determinante dice el texto de los socialistas sobre el apoyo de Aznar a Estados Unidos en su intervención en Irak. Los únicos culpables son los terroristas islámicos remachó el portavoz socialista en la comisión, Álvaro Cuesta. El PSOE deja ahora a sus socios parlamentarios el discurso con el que llegaron al poder, reprobaciones incluidas, pero ya no le interesa y tendrá que convencerlos en los próximos días para que se olviden de condenar a los ex ministros en el Congre- so, fórmula que no existe en nuestro ordenamiento democrático y de cualquier modo inaplicable a quienes, como Aznar, ya no están en responsabilidades políticas. Heridas irreparables Lo más grave son las heridas que la comisión deja en las relaciones entre los dos grandes partidos aunque rebajen los términos de las acusaciones, porque se han superado todos los límites. En la dirección del PP admiten que de la comisión del 11- M nunca pudieron sacar partido alguno salvo defenderse de los ataques del Gobierno y reconocen que ahora mismo les preocupan mucho más las elecciones gallegas o la lucha antiterrorista que seguir dando vueltas a lo ocurrido el 11- M. Al menos mientras no aparezca algún dato relevante sobre el atentado y no parece que el Ministerio del Interior se vuelque en ello. El PSOE, tras los sondeos que le indican un desgaste prematuro y el éxito de la manifestación de la AVT contra la propuesta de diálogo con ETA lanzada por Zapatero, ha preferido ganar tiempo y no provocar más de lo imprescindible al principal partido de la oposición. Tiene dos semanas para pactar con sus socios las conclusiones definitivas para la ceremonia final de la comisión: las votaciones para el nuevo episodio de aislamientoparlamentario del PP. Según lo que ocurra en las autonómicas gallegas puede inclinarse por afilar las descalificaciones hacia el anterior Gobierno, con el riesgo de que CiU se desmarque del todo del bloque anti Partido Popular, o ejercer de magnánimo y moderar sus propias conclusiones para rebajar algo la tensión con el primer grupo de la oposición. Las reformas estatutarias y constitucionales y el diálogo con ETA son difíciles o imposibles sin el PP. En términos de pugna parlamentaria ante la opinión pública, los dos principales grupos dan por bueno el empate en la comisión