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98 Deportes MIÉRCOLES 8 6 2005 ABC PERFIL CARLOS BIANCHI Entrenador del Atlético de Madrid La naturalidad hecha técnico se sentará en el banquillo del Vicente Calderón. Al Atlético llega un ganador empedernido, un hombre que hace de equipos normalitos campeones brillantes Riquelme, Saviola, Zé Roberto, Petrov y un director de juego por elegir T. G. -M. MADRID. La adquisición de Riquelme es la gran ofensiva solicitada por el nuevo entrenador rojiblanco, un interés ante el que ha reaccionado el Barcelona. El club azulgrana, dueño de los derechos del futbolista, estaba a punto de negociar el traspaso del centrocampista argentino con el Villarreal, por un precio de trece a quince millones de euros, y la pretensión del Atlético ha abierto la puja. La entidad madrileña deberá superar o igualar la oferta del equipo levantino. Incluso, Ibagaza podría recalar en el Villarreal de Pellegrini si Juan Román le quitara el puesto en Madrid. El Barcelona tiene en cuenta que a la operación Riquelme podría sumarse Saviola, otro jugador que Don Carlos conoce bien. Sería el complemento directo de Torres. Saviola tiene la promesa de Laporta de regresar al Barcelona, pero la idea de jugar con Bianchi podría cambiar su petición. Luque y Di Vaio son las otras cartas de ataque abordadas por Toni Muñoz. Martín Petrov era el primer candidato para ocupar la banda izquierda del Atlético. El problema es su alto coste, nueve millones de euros. La opción de Zé Roberto, que tiene la carta de libertad del Bayern, tampoco es barata, pues pide seis millones por tres años y su edad, 31 años, hace pensarse su contratación. Angulo también vuelve a estar en la lista rojiblanca. Falta por elegir un director de juego. La actitud como sistema ENRIQUE ORTEGO Decía Enrique Cerezo que su club lo que necesitaba era un entrenador grande, un técnico que llegara al vestuario, colgara en la pizarra su curriculum y dijera a los jugadores: Todo eso he ganado yo Ya lo tiene. Pocos han levantado tantas copas y en equipos hechos como mucho para pelear el Campeonato local, pero nunca para ganar Libertadores- -la Champions suramericana- -o Intercontinentales. Y él, Carlitos Bianchi, como le llaman sus amigos, ganó una Libertadores con Vélez Sarsfield y tres con Boca, para rematar con tres Intercontinentales, una con Vélez (94) ante el Milán y dos con Boca ante el Real Madrid (2000) y el Milán (2003) además de siete títulos argentinos entre aperturas y clausuras. Podrá triunfar como en su prolija etapa en su país o fracasar como en su experiencia europea en el Roma (96- 97) donde fue destituido con el equipo séptimo a dos meses de acabar la temporada, pero Bianchi es un técnico ganador, un profesional preparado, directo, conciso, de pocas palabras y muchos hechos. Su padrenuestro comienza en la natural sencillez del juego. El fútbol es un juego simple y no sirve de nada complicarlo. A los jugadores hay que decirles las cosas justas, insistir en algunos principios, nada más Bianchi, en su presentación en Madrid Sus futuros discípulos deberían saber ya que su nuevo técnico les va a pedir compromiso, solidaridad, humildad y trabajo. Sabe sacar rendimiento a los jugadores de perfil bajo y su idea del fútbol pasa por tener el balón y que corra, sobre todo que corra, que no se duerma en los pies de los suyos. Como buen delantero que fue- -cinco años máximo goleador de la Liga francesa entre 1973 y 1980- -quiere que sus equipos miren para arriba. Siempre admiró a los equipos de talante ofensivo y sus ejemplos son el Milán de Sacchi, el JULIÁN DE DOMINGO Barça de Cruyff, el Manchester de Fergusson que ganó la Copa de Europa y sobre todo el Ajax donde el balón pasaba de compañero a compañero con la celeridad que a él le gusta. Quiere que sus equipos sean protagonistas y por eso piensa que, de la victoria, los futbolistas tienen el ochenta por ciento de culpa y los entrenadores el veinte, nunca más el treinta. Según Chilavert, portero de su gran Vélez, nunca pide cosas complicadas, es directo, preciso, un profesional total, que se explica fácilmente Falta le hará en el Atlético.