Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 8 6 2005 Economía 89 General Motors despedirá a 25.000 trabajadores en Estados Unidos hasta 2008 La multinacional anuncia que reducirá la producción en EE. UU. en un millón de vehículos cuatro plantas estadounidenses del gigante automovilístico, ya que en Europa puso en marcha hace unos meses otro plan para recortar gastos AGENCIAS WILMINGTON (DELAWARE) Tras haber anunciado en el pasado mes de marzo las mayores pérdidas trimestrales de su historia, la junta de accionistas de General Motors era esperada con avidez por los inversores y los analistas. En ella debían esbozarse las respuestas de la dirección del mayor fabricante de automóviles del mundo a una crisis que, entre otras cosas, ha puesto la calificación de la deuda de General Motors en la antesala de los bonos basura Y Rick Wagoner no defraudó las expectativas. El presidente de General Motors explicó a los accionistas lo grave de la situación y las medidas que piensa tomar para cortar de raíz el reguero de pérdidas que cosecha en Estados Unidos. Por el momento, desde este momento y hasta el año 2008, se propone cerrar cuatro fábricas de producción de automóviles y de componentes, desepdir a 25.000 trabajadores y reducir la producción en el mercado estadounidense desde los seis millones de unidades actuales hasta un nivel cercano a b El plan se circunscribe a los cinco millones de unidades, en el que se mueven las ventas reales. Junto a estas drásticas medidas, Wagoner anunció también el fin de la guerra comercial que desde hace años mantiene con sus competidores para lograr colocar en el mercado sus vehículos y que en los últimos tiempos ha resultado un fracaso traducido, en una caída alarmante de las ventas de sus modelos más rentables, como son los grandes todoterrenos de lujo. Para hacerse una idea aproximada de los problemas de General Motors en Estados Unidos basta decir que en veinte años su cuota de mercado en este país ha pasado del 41 al 25 El creciente gusto de los conductores estadounidenses por los vehículos japoneses y europeos no ha sido contrarrestado adecuadamente por General Motors. A tal punto ha llegado la situación, que el propio presidente de Toyota ha hecho un llamamiento al resto de fabricantes automovilísticos japoneses para dar aire a General Motors y, en un plano más general, a toda la industria automovilística estadounidense. Y es que los fabricantes japoneses, han instalado plantas en Estados Unidos y han demostrado que éstas son más competitivas que las de sus competidores, pero no quieren ser acusados bajo ningún concepto de ser los causantes de la crisis de General Motors que, según los expertos, tiene mucho más que ver con una estructura industrial Planta de montaje de General Motors en Dearborn, Michigan REUTERS Sin consecuencias en Europa La filial europea de GM, Opel, tiene en marcha desde hace unos meses su propio plan de recorte de gastos, con el que atajar un periodo de pérdidas económicas en el Viejo Continente propiciado por el excesivo peso de Alemania en la producción europea, la falta de coordinación que ha existido entre las estructuras industriales de Opel y Saab. A estos factores se unió el retraso- -ya resuelto- -en el desarrollo de un motor diésel moderno de inyección directa con el que hacer frente a sus competidores y la creciente tendencia a la dieselización del parque automovilístico de los principales mercados europeos. Por lo que se refiere a España, el plan ha supuesto un ligero recorte de empleo en la factoría de Figueruelas, ya pactado con los sindicatos y no hay peligro de medidas adicionales por el momento. superada por los acontecimientos y una falta de adaptación al cambio de gustos y preferencias del consumidor medio estadounidense. En este sentido, destaca la necesidad, aludida por Wagoner en su discurso, de buscar una solución urgente a los seguros sanitarios de sus empleados (180.000 en América del Norte) ya que el pago de la cobertura sanitaria- -pactada en épocas de bonanza- -está asfixiando las cuentas de la empresa. Sin embargo, los analistas consideran que el gigante automovilístico está capacitado para variar de rumbo y conseguir en pocos años un saneamiento total de sus cuentas. En esa línea se expresó ayer Wagoner ante los accionistas, al subrayar que, aparte de los planes de choque y los cierres de plantas, General Motors necesita clarificar el papel de cada una de sus ocho marcas