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ABC MIÉRCOLES 8 6 2005 Internacional 27 CAOS EN BOLIVIA El mapa de la crisis está roto en pedazos. No existe un discurso único entre indígenas, sindicalistas o trabajadores. Tampoco un movimiento que agrupe las demandas de los sectores sociales que mantienen el país en pie de guerra LA PAZ. El drama boliviano suma elementos novedosos en la historia: asociaciones vecinales, comités de autodefensa y presencia activa de las cámaras empresariales. Recuperar los recursos de la tierra (petróleo y gas) una nueva Constitución e independencia para determinadas provincias son los ejes sobre los que gira una rueda múltiple de asociaciones e instituciones con rumbos y objetivos distintos. MOVIMIENTO AL SOCIALISMO. Bajo la batuta cambiante de Evo Morales, el principal partido de oposición y los cocaleros del Chapare exigen la nacionalización de los hidrocarburos y una Asamblea Constituyente. Un par de meses atrás, Morales aceptaba cobrar el 50 por ciento de los beneficios en forma de regalías de las petroleras. La presión de sus militantes le ha llevado a defender la estatalización de las multinacionales, que han invertido 3.500 millones de dólares, y el asalto a los pozos de petróleo. Sólo acepta como sucesor de Mesa al presidente de la Corte Suprema, Eduardo Rodríguez. INDÍGENAS. La mayoría se encuadran en el MAS y con el pachakutic Felipe Quispe, aunque hay grupos minoritarios. Estos también reclaman nacionalizar los hidrocarburos pero van más lejos, quieren el fin del gobierno Los protagonistas POR C. DE CARLOS de los caras (blancos) Quieren el poder por las buenas o por las malas, y reconstruir el mapa político de los aymaras y de las antiguas etnias. Hay sobrados indicios de que Quispe está armado y adiestra una guerrilla andina. CENTRAL OBRERA BOLIVIANA. Tuvo gran influencia en el pasado, pero hoy goza de escasa representación. De origen trostkista, a su secretario general, Jaime Solares, le acusan de torturador y paramilitar durante la dictadura de Luis García Meza. De opinión cambiante, quiere un golpe de Estado al estilo chavista para poner orden. El guante fue recogido tres días después del anuncio por dos oficiales del Ejército. Con mayor presencia en los medios de comunicación que en el pueblo, también reclama la nacionalización de los hidrocarburos. SINDICATOS DE DOCENTES Y ESTUDIANTES. Suelen marchar juntos en las protestas, pero no responden a la COB. Rechazan las autonomías y reclaman la nacionalización de los hidrocarburos. JUNTAS VECINALES. Nuevo fenómeno surgido tras la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada. Las más combativas son las de El Alto y La Paz, las zonas más pobres de Bolivia. Sus dirigentes, Roberto de la Cruz y Abel Mamani, mantienen los bloqueos desde hace un mes. Del centenar de muertos que cayeron en la revuelta de 2003, 74 eran de El Alto. Además de los hidrocarburos, piden expulsar a las multinacionales. COMITÉS CÍVICOS. Surgen en Santa Cruz de la Sierra y en Tarija con la independencia como objetivo. Representan los enclaves más ricos de Bolivia y comparten con las provincias de Beni y Pando las aspiraciones secesionistas. Hay distintas tendencias. Algunos pretenden la separación de Bolivia y convertirse en Estado Libre Asociado de Argentina (Tarija) y de Brasil (Santa Cruz) Rechazaron el referéndum de Mesa para octubre y mantienen el suyo para el próximo 12 de agosto. UNIÓN JUVENIL CRUCEÑA. Fuerza de choque de los Comités Cívicos. Atacan con palos y piedras las manifesta- ciones de campesinos e indígenas aymaras, que reclaman la nacionalización de los bienes de la Pacha Mama (tierra) Bajo amenaza de violencia han prohibido cualquier actividad contraria a la autonomía. Apoyan a las multinacionales del petróleo. CÁMARAS EMPRESARIALES. Provienen del Oriente del país, de la región de Santa Cruz. Están consideradas las promotoras de las aspiraciones autonómicas y de financiar a los Comités Cívicos. Las principales multinacionales, como Repsol- Ypf, la brasileña Petrobras o BP, tienen su sede en este departamento. Rechazan la ley de Hidrocarburos y han pedido la renuncia del presidente Mesa. SENADO Y CONGRESO. Enemigos del dimitido presidente Carlos Mesa, ambas Cámaras le hicieron la vida imposible durante su mandato. Están divididos entre legisladores que obedecen al MAS, a los indígenas de Quispe y a los partidos tradicionales (MNR, MIR y NFR) sumidos en un profundo desprestigio. El Senado está presidido por Hormando Vaca Diez, del Movimiento Nacionalista Revolucionario, al que pertenece el exiliado Gonzalo Sánchez de Lozada. Santacruceño, suya es, en gran medida, la responsabilidad del desgobierno en Bolivia.