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ABC MIÉRCOLES 8 6 2005 7 sus acciones armadas y a los que les hemos sobrevivido. Por ello, para el Gobierno, ha llegado la hora de la rectificación. Y no bastarán unas ingeniosas palabras vacías de significado, como es costumbre en su presidente. El señor Rodríguez Zapatero ha agotado todo su crédito entre nosotros y se verá obligado a hablar con hechos: derrotar a ETA no es sólo desarrollar una eficaz lucha policial, es también impedir, con los medios que las leyes otorgan, la constante presencia política de Batasuna; es emprender, aunque sea tardíamente, el proceso de ilegalización del PCTV y, con ello, poner coto a la presencia de ETA en el Parlamento vasco; es preservar en todo momento el Estado de Derecho frente a su continua transgresión por los que, en el País Vasco, en Cataluña o en cualquier otra parte, trabajan sin descanso por una secesión que casi nadie desea; es dejar de utilizar el lenguaje y la inspiración nacionalista de la política, porque de lo que se trata es de salvaguardar nuestro sistema autonómico y democrático, de renovar día a día la proclamación constitucional de la indisoluble unidad de la nación española y no de abrir vías para su destrucción; es, en fin, volver a buscar el acuerdo y la complicidad entre los dos partidos mayoritarios para reafirmar la inconmovible vigencia del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. LA ESPUMA DE LOS DÍAS OTROS TIEMPOS I ÁNGEL CÓRDOBA el sur, de los archipiélagos y del interior peninsular, de la España africana y de la España que peregrina por los países más alejados del mundo; ciudadanos de izquierda y de derecha impelidos por un genuino sentimiento de solidaridad con quienes más de cerca hemos sufrido el devastador embate del terrorismo; ciudadanos que han mostrado su inequívoco mandato de que, en su nombre, no se negocie con ETA y se cometa así una injusticia irreparable respecto a los que murieron bajo Son hechos y no palabras huecas lo que reclamamos y necesitamos. Se ha acabado el engaño. No añada el señor Rodríguez Zapatero la perversión moral de un oportunismo sin límites a la indigencia intelectual de su discurso político. Sólo con hechos que hagan creíble su rectificación podremos los ciudadanos prorrogar la cesión del poder que le otorgamos hace poco más de un año, con ocasión de las elecciones generales, pues no se debe olvidar que el poder no se alcanza ni se tiene, sino que sólo se entrega temporalmente por la ciudadanía. Y es esa ciudadanía la que, de manera inequívoca, ha recuperado el espíritu que, en diciembre de 2003, en la ciudad de San Sebastián, logró expresar con maestría indudable, al acabar otra manifestación, el bertsolari Pello Urquiola: Si seguimos todos unidos, conseguiremos lo que nos falta; no perdamos la esperanza, se está acercando el día PALABRAS CRUZADAS ¿Debe la plataforma contra Maragall impulsar la creación de un partido político? ESE PARTIDO YA EXISTE ODA mi admiración hacia los intelectuales que osan levantar la voz en ese empacho de corrección nacionalista en que se ha convertido Cataluña. Pero ese partido que reclaman ya existe. Es el PP. Félix de Azúa decía que el PP no es moderno. Pero ¿qué es la modernidad frente a los nacionalismos? Cosmopolitismo, apertura y ciudadanía. Y sí, la derecha tiene todo eso, y aún más en Cataluña y en el País Vasco, por el contexto histórico en que le ha tocado vivir. Pero a la derecha le falta el reconocimiento de los intelectuales, y no por lo que le falta a la derecha, sino por la revolución pendiente de una elite intelecEDURNE tual que sigue siendo incapaz de diferenURIARTE ciar la derecha actual del franquismo. Ése es el problema de Cataluña, del País Vasco, y de España. Y, por supuesto, tiemblo ante las vocaciones políticas de los intelectuales. Hace tiempo que llego a la misma conclusión en las reuniones de los foros cívicos vascos: ¡menos mal que no somos un partido político! Los intelectuales son incompatibles con los partidos. Porque son ferozmente individualistas e indisciplinados, y muy propensos a poner los ideales, buenos o malos, por encima de los intereses, todo ello muy estimulante para la creatividad, pero completamente disolvente en el seno de un partido político. CONTRA LA OPRESIÓN NACIONALISTA O mejor del Manifiesto avalado por unos doscientos intelectuales catalanes es la exhibición de rebeldía cívica contra la opresión nacionalista. El tripartito ha empeorado las cosas: de un nacionalismo de derechas se ha pasado a otro, más exacerbado, de izquierdas. El Manifiesto avala la creación de un nuevo partido que se oponga a las tesis catalanistas, cuya hegemonía filototalitaria no se corresponde con la realidad social catalana. Esta iniciativa merece un apoyo total, al menos mientras se mantenga la situación actual, sobre todo en el seno del PSC. Hoy la única fuerI. SÁNCHEZ za política no nacionalista es el PP. Su CÁMARA trabajo es muy estimable, aunque bastantes añoren la etapa de Vidal- Quadras. Lo cierto es que muchos catalanes, especialmente los no nacionalistas de izquierda, no tienen una opción que puedan votar. Una nueva corriente crítica apunta en el seno del socialismo catalán. Mientras no se imponga, la existencia de unas siglas nuevas será una urgente necesidad. Es una iniciativa que demuestra que muchos catalanes no están dispuestos a aceptar la prolongada siesta de la dictadura nacionalista. La Cataluña real se opone a la oficial. T L ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate RLANDA: hermosa, católica y sentimental. Casi como el marqués de Bradomín. Verano, quizá de 1971. El grupo de adolescentes españoles festeja con ánimo infatigable un éxito deportivo. Mariano Haro termina ¡quinto! en los diez mil metros del campeonato de Europa de atletismo. La nostalgia refuerza la memoria: ...and Haro is fifth concluye el narrador. Los demás reciben su medalla, bien merecida. Guardo también un libro de tapa dura, con fotos en blanco y negro, un regalo de aquel viaje juvenil. La primera frase decía: Esto es Irlanda. Un país estancado Entonces no conseguí entenderlo. Imbuido de espíritu romántico, el autor hace invenBENIGNO tario de los tópicos al PENDÁS uso sobre su tierra: curas, patatas, cerdos, mozos de cuadra... y añade que la imagen tradicional, una vez asentada, tiende a vivir para siempre. Treinta y cuatro años después. Excesivo como siempre, el deporte inunda la prensa y la televisión durante el fin de semana. Fernando Alonso gana en Alemania. Alegría moderada, porque empieza a ser normal. Tenis en Roland Garros. Exhibición del joven Nadal. Casi lo damos por hecho. Podemos hablar también de Benítez y su Liverpool, de Gasol y su NBA, de gimnasia, de balonmano, de motociclismo... En muchos Juegos Olímpicos España ganaba una medalla, a veces ninguna. A partir de Barcelona, sólo se valora el oro, porque con plata y con bronce los espectadores hablan muy serios de fracaso Menos mal que, por ahora, la selección de fútbol conserva las malas costumbres. Pero todo se andará. Ya tenemos más deporte. Convendría ahora no olvidar el latín. Ni la ciencia, ni la productividad, ni el sentido común en política. Con defectos y servidumbres, más allá de cualquier coyuntura electoral, España ha dado un paso de gigante. Debería ser un país feliz y orgulloso de sí mismo. Pero lo impide el perfil amargo de la discordia. Tal vez la próxima generación, si no se lo ponemos imposible. ¿Qué fue de Irlanda, por cierto? Más de treinta y tres mil dólares anuales de PIB por habitante: cuartos del mundo, segundos de la Unión Europea. Muy por delante de su vecino imperial. Juan Velarde, maestro y amigo, recordaba a este respecto la crisis de una célebre tesis, la de Max Weber en La ética protestante y el espíritu del capitalismo La mala cosecha de patatas ya no trae hambrunas, sino acaso subvenciones. ¿Un país estancado? Otros tiempos, nuevos afanes: para ellos y para nosotros. Los amigos irlandeses han evitado el peligroso vicio del nacionalismo. J. Joyce, el ciudadano más famoso de Dublín, se burlaba de los entusiastas de aquellos deportes gaélicos apropiados para revivir la fuerza viril de los antiguos. Por su parte, Ortega, el filósofo madrileño, escribía sobre el origen deportivo del Estado Tal vez por eso todavía hay esperanza para la candidatura olímpica.