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56 Cultura MARTES 7 6 2005 ABC De comerciante a pintor Jean- Baptiste Camille Corot nació en 1796 en París, ciudad donde moriría en 1875. Sus padres lo enviaron a un colegio en Ruán, donde descubre la naturaleza en sus paseos por los alrededores de esta localidad francesa. Tras iniciarse en el comercio de tejidos por decisión familiar, Corot descubre su verdadera vocación, la pintura. Inicia su formación en 1822. Tiene 26 años. En 1825 realiza su primer viaje a Italia, donde descubre el mundo poético de Poussin. Permanece allí tres años. Ville- d Avray y Fontainebleau se convertirán en emplazamientos privilegiados para practicar el paisaje, un género en el que alcanzó gran maestría. El retrato también ocupó buena parte de su carrera. Familiares y amigos se convirtieron en sus modelos. La Exposición Universal de 1867 coincide con el cénit de su popularidad y el reconocimiento de su obra. Es uno de los artistas más prolíficos: es autor de 3.500 pinturas y miles de dibujos. En 1996 se le dedicó una gran antológica en el Louvre y el Metropolitan. Ahora, el Thyssen celebra la primera monográfica de Corot en España. mente en sus poderosos paisajes. Hay cuadros en los que, incluso, se permite la licencia de incorporar figuras mitológicas: El baño de Diana Mañana. La danza de las ninfas Corot. Naturaleza, emoción, recuerdo que cuenta con la colaboración del Consorcio Turístico de Madrid y en octubre viajará a Ferrara, tampoco olvida el gusto de este artista por el retrato. Una soberbia galería de personajes pasa ante la paleta de Corot. Comenzando por él mismo, en un autorretrato temprano, de 1840, y su madre, inmortalizada en un genial retrato, Madame Corot (préstamo de la National Gallery of Scotland) Le gustaba adornar a sus modelos con ropas exóticas (es el caso del retrato de Christine Nilson, La gitana con mandolina del Museo de Sao Paulo; Sibila del Metropolitan, y El taller del Museo de Bellas Artes de Lyon) o desvestirlas La odalisca romana Bacante con pandereta o Diana en el baño de la colección Carmen Thyssen) Un visitante contempla Christine Nilson (la gitana con mandolina) portada del catálogo de la exposición CHEMA BARROSO Los paisajes mentales de Corot inundan el Museo Thyssen de emoción y poesía Primera monográfica del pintor francés en España, con 81 obras maestras de los clásicos y el primero de los modernos. Precursor del impresionismo, Jean- Baptiste Camille Corot dio al paisaje carta de nobleza NATIVIDAD PULIDO MADRID. La pintura francesa del siglo XIX tiene en Corot a uno de sus puntales. Por muchos motivos. En primer lugar, por ser un excelente pintor, un virtuoso de la técnica pictórica. Pero además fue precursor del impresionismo. Tal vez, por ello, el arte del siglo XX le salvó de la hoguera en la que ardió buena parte de la pintura decimonónica. Braque, Gris y Picasso, entre otros muchos, volvieron sus ojos al artista francés. El Museo Thyssen le dedica la primera monográfica en España con 81 obras (todas piezas maestras, aclara Tomás Llorens, en su último acto como conservador jefe del museo) que han salido de las mejores colecciones públicas y privadas del mundo: Metropolitan, Louvre, D Orsay, Uffizi, National Gallery de Londres... El Thyssen aporta una obra y otras dos proceden de la colección de la baronesa. Esta muestra, además, trata de cubrir las lagunas de la gran antológica de Corot que celebraron en el 96 el Louvre y el Metropolitan. Su comisario repite en esta ocasión: Vincent Pomarède, conservador jefe del Departamento de Pintura del Louvre. b Dicen que es el último El tema central de la exposición, que abarca cincuenta años de carrera, es el paisaje. No en vano, Corot es especialmente reconocido como maestro del paisajismo. A este género están dedicados los seis primeros apartados de la muestra. Arranca con sus primeros trabajos, de 1822. Son años de aprendizaje en el trabajo al aire libre, donde realiza estudios y apuntes en primavera y verano para después encerrarse en otoño e invierno en su taller. Allí remataba las obras, con el recuerdo de los paisajes y la emoción que le produjeron, lo cual da una dimensión lírica muy especial a sus creaciones. Su primer viaje a Italia (1825- 1828) nos deja vistas panorámicas de Roma (el Foro, los jardines Farnesio, el Coliseo, la basílica de San Pedro, el castillo de Sant Angelo... aunque son las estancias en su Francia natal las que logran sacar lo mejor de Corot. Los maravillosos paisajes de localidades como Villed Avray, donde vivían sus padres; Fontainebleau, Aviñón o La Rochelle quedan plasmados en bellísimos lienzos impregnados de cierta melancolía, en los que juega a placer con la luz y el color. Alguna figura irrumpe tímida- Emocionantes souvenirs La exposición incide muy especialment en una de las aportaciones más originales de este artista. Son los llamados souvenirs (recuerdos) superación definitiva de sus concepciones estéticas, según el comisario. Se trata de un conjunto de paisajes románticos, con una luz muy especial, en los que los elementos aparecen difuminados, dando lugar a las famosas brumas plateadas de Corot El Louvre ha cedido una de sus obras maestras, Recuerdo de Mortefontaine Corot nunca quiso pintar la naturaleza como era, sino como la sentía: Lo que sentimos es real decía. Estos souvenirs por tanto, son evocaciones de las emociones sentidas ante la naturaleza. Paisajes mentales, paisajes reales pasados por el tamiz de los sentimientos. Recuerdo de Mortefontaine obra maestra de Corot MUSEO DEL LOUVRE