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ABC MARTES 7 6 2005 55 Cultura y espectáculos La editorial Tusquets publica por primera vez en español la versión íntegra de Archipiélago Gulag el mayor alegato de la historia contra el totalitarismo del Estado soviético, la obra que cambió completamente la vida de Alexander Solzhenitsin El infierno de Solzhenitsin, por fin sin sombras TEXTO: RAFAEL LLANO MADRID. La mayor parte de los acontecimientos, historias y datos que Alexander Solzhenitsin reúne en Archipiélago Gulag los conoció de fuentes directas a lo largo de los once años que vivió prisionero en campo de trabajos forzados. A quienes, como él, habían sido conducidos por sus delitos de opinión a una de aquellas eficientes factorías de exterminio encubierto, sólo les restaba un único ejercicio posible de la libertad: la facultad de recordar. Recordar cómo habían sido arrestados sin causa, sin orden judicial, a cualquier hora del día o de la noche: recordarlo y contárselo a los otros. Recordar los siniestros viajes hacia los campos, el ingreso en ellos, las torturas, las celdas: hacer que vivieran en la memoria, y contárselo unos forzados a los otros. Recordar las falsas causas, la falsa aplicación del derecho, los falsos testigos: recordarlo todo con pelos y señales y memorizarlos hasta el punto de poderlos publicar si, por milagro, alguno de los que allí se contaban entre los muertos, llegase a salir vivo. A la vista del espionaje del que era objeto el escritor desde finales de 1971- -abrían sus cartas, le ponían micrófonos, controlaban las visitas, registraban sus conversaciones telefónicas- el escritor confió una copia mecanografiada de Archipiélago Gulag a una amiga suya, Elizaveta Voronskaia. Pero esta copia fue descubierta por la KGB y su encubridora, sometida a cinco días de interrogatorio en los cuarteles de la Lubianka. Al regresar a su casa, transtornada por la desesperación, Elizaveta se suicidó. Enterado del suceso, Alexander Solzhenitsin entregó su texto a una editorial extranjera para su inmediata publicación. Causó un terremoto La aparición a comienzos de 1974 de Archipiélago Gulag fue un terremoto en todo el mundo, pero sobre todo en la Urss. El 12 de febrero de ese año, a punto de iniciar el exilio al que las autoridades soviéticas le forzaron, el novelista escribió a los irresponsables dirigentes de un gran país: Aún no habéis entendido que con la aparición de Archipiélago Gulag ha sonado para vosotros la hora fatal de la historia. Aún no habéis entendido que el bosque de Birnam se ha puesto en marcha, que contra vosotros se han levantado decenas de millones de asesinados. Archipiélago Gulag es el acto de acusación con que se abre el proceso judicial del género humano contra vosotros Llegó con el deshielo Esto es lo que ocurrió con Solzhenitsin en 1956. A la muerte de Stalin, en 1953, su sucesor, Jruschev, quiso denunciar el bárbaro culto a la personalidad al servicio del cual su predecesor había puesto el poder de todo el Estado, hasta límites inimaginables de infamia, y dio comienzo una breve etapa de apertura ideológica, conocida como el deshielo En el primero de los tres volúmenes del Archipiélago Gulag Solzhenitsin analiza quiénes eran aquellos que empezaron a desaparecer, víctimas de un terrorismo que era consustancial al régimen soviético. Los campesinos de las cooperativas agrícolas- -opuestos a la industrialización- le sobraban a Lenin; los propietarios de inmuebles; los profesores de liceos sobraban también, porque eran cultos, y los miembros de los coros de iglesia, también, por ser creyentes. Y los sacerdotes, y con mayor razón aún las monjas y los frailes. Para proceder a la eliminación eficaz y discreta de cuantos no tenían cabida en la súbita felicidad comunista, se inventaron las chekás Evitandomirar de frente a los seres humanos individuales- -los únicos que existen- el logos marxista- leninista se creyó legitimado por una peculiar sociología política para comenzar el exterminio de clases enteras de individuos- -aquellos que conceptuaba como enemigos A la muerte de Lenin, siguió un terrorismo marxista- leninista- estalinista, Solzhenitsin, prisionero en el campo de la Barrera de Kaluga, en 1946 que aún pudo automutilarse en grado infinitamente mayor para no comprender la realidad individual de los seres humanos, y que alucinó cada vez más con sus cada vez más abundantes clases sociales enemigas nuestras Hacer desaparecer del haz de la tierra a doce, tal vez quince millones de campesinos, que se negaban a abandonar la tierra de sus padres, no era ya un tipo de empresa que quitara al sueño a ningún miembro de la cúpula comunista: era tan sólo un medio para lograr un fin- -la realización de la salvación comunista. ABC Retornó a Rusia en 1993 Desde ese mes de 1974, hasta que cayó el régimen soviético, en 1993, el escritor ruso vivió en el exilio. Pero Archipiélago Gulag es un libro necesario en nuestros días no sólo por su significación histórica, sino también por ser un fabuloso acto de protesta, un valiente ejemplo moral frente a las formas toscas o refinadas del terror político. El sacrificio del pueblo ruso, del que Archipiélago Gulag se ocupa en sus dos mil quinientas páginas, y el sacrificio personal que realizó Alexander Solzhenitsin, habría de bastarnos a los ciudadanos de las democracias del siglo XXI para rechazar todas y cada una de las formas de acción política contrarias a los derechos humanos. Y quede claro que nuestra geografía europea no está exenta hoy en día de este peligro. El viejo escritor, un anciano el pobrecillo que hoy vegetará por algún rincón de Rusia, ha cumplido más que de sobra con la época histórica que le tocó vivir. Su ejemplo y su obra nos invitan a los ciudadanos de las democracias actuales a estar a la altura de la nuestra. El libro que cambió la historia Casi 2.500 páginas suman esta edición en castellano, (Tusquets) Un prestigioso equipo de traductores ha tenido a su cargo la empresa. El primer tomo se publicó en España en 1998. Ahora, se presenta el segundo volumen y se anuncia la inminente aparición del que completará este ensayo. La violencia que relata acabó, directa o indirectamente, con 60 millones de vidas humanas. Todo por denunciar la censura Por denunciar la censura en una carta al IVcongreso de escritores, las cosas empezaron a irle mal a Solzhenitsin. Las dificultadesdel escritor conel régimensoviético llegaron a un punto sin retorno en 1973, cuando se le prohibió la convivencia con su familia, en su piso familiar de Moscú. La burocracia del partido había tomado ya con Breznev plena posesión del aparato administrativo del Estado. No habéis entendido que contra vosotros se han levantado decenas de millones de asesinados. Mi libro es la acusación del género humano contra vosotros dijo el autor