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ABC MARTES 7 6 2005 25 Villepin se enfrenta en Francia a exigencias radicalmente enfrentadas de la patronal y los sindicatos Estados Unidos encuentra una fuerte oposición en la OEA a su iniciativa de vigilar a Venezuela Rajoy afirma que el Tratado está herido de muerte MADRID. El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, aseguró ayer que la Constitución Europea está herida de muerte y pidió al gobierno que se distancie del eje franco- alemán y mejore sus relaciones con Estados Unidos y Gran Bretaña. Sin Tratado se puede vivir afirmó al recordar el rechazo sufrido en los referendos de Francia y Holanda. Subrayó que el gobierno socialista ha hecho una apuesta sin razón sustantiva alguna al aliarse con el eje fraco- alemán y adoptar una política absurda y claramente perjudicial y lesiva para los intereses españoles Frente a las reveses electorales sufridos por el canciller Schröder en Alemania y las dificultades de Chirac en Francia, consideró que ahora es el momento de que España recupere su posición en Europa con personalidad propia y de que inicie un proceso de recuperación de relaciones diplomáticas con algunos de los países más importantes del mundo como Estados Unidos o el Reino Unido que deberían ser mucho mejor si queremos, de verdad, defender los intereses españoles Rajoy advirtió asimismo a Zapatero contra la tentación de aceptar por separado determinados elementos de la Constitución como la distribución de poder en el seno de la Unión Europea y dio a entender que lo mejor en la actual situación sería dejar las cosas como están. Hay que cumplir lo acordado, no hay que dar bandazos, hay que saber que sin Tratado se puede vivir. Hagamos lo que haya que hacer si se puede para salvarlo pero, desde luego, lo que no se puede es engañar a la gente y decirle que aquí no ha pasado nada cuando la posición del Tratado está bajo mínimos afirmó ante la dirección del PP. Parar o no parar, esa es la cuestión Barroso dice que se necesita más tiempo para encontrar una solución b El sentido común aconsejaría detener provisionalmente el proceso de ratificación, pero los países aún no están de acuerdo en cómo formular esta propuesta ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL BRUSELAS. Los líderes europeos necesitan una discusión profunda y tiempo para decidir sobre el futuro del proceso de ratificación de la Constitución Europea, porque lo único cierto en estos momentos es que no están todos de acuerdo en cuál ha de ser la solución al problema que han creado los referéndum en Francia y Holanda. Luxemburgo, Bélgica y Polonia han dicho que quieren que siga adelante el proceso, y Dinamarca lo ve ahora más complicado, tras la decisión británica de aplazar su referéndum, pero también conviene en que todos los países han de tener oportunidad de pronunciarse. El presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, considera que la decisión británica anunciada ayer no es irreversible: No he entendido que haya ningún gobierno que haya optado por tomar decisiones definitivas y la información que me llega de todos los estados miembros, incluyendo a Gran Bretaña, es que todos quieren tratar esto en el Consejo Europeo de los días 16 y 17. Barroso había pedido que nadie tomase decisiones unilaterales y aunque lo que se anunció ayer en Londres es lo más parecido a lo que el presidente de la Comisión quería evitar, el pragmatismo aconseja esperar hasta la próxima cumbre para ver si los presidentes se ponen de acuerdo en una salida airosa para esta situación. Zapatero, en una pasada reunión con Schröder y Chirac en La Moncloa JAIME GARCÍA España podría aliarse con Alemania para contrarrestar el peso del no en Francia y Holanda da condicionen todo el proceso. Poco más se puede hacer, como ya se ha visto cuando el presidente del Gobierno y el canciller Schröder han intervenido en la campaña del referéndum. Tal como están las cosas, la capacidad de maniobra de la mayor parte de los dirigentes europeos es bastante limitada. El ejemplo más evidente es el del jefe del Gobierno luxemburgués, Jean- Claude Juncker, que ha tenido que advertir a sus ciudadanos (que lo eligieron por amplísima mayoría hace un año) que dimitirá si el 10 de julio se dedican a seguir el ejemplo de franceses y holandeses. Un referén- El peso de los que han ratificado España podría mantenerse cerca de Alemania en estos momentos, para hacer valer el peso de uno de los países grandes y la ratificación por vía de referéndum, frente a los que quieren que los votos de Francia y Holan- dum afirmativo en Luxemburgo mejoraría sustancialmente las cosas para todos y permitiría pasar el verano en calma. Bélgica tiene previsto ratificar también el Tratado por vía parlamentaria antes del fin del periodo de sesiones y no se prevén contratiempos tampoco, de manera que con 12 síes de 25 posibles los gobiernos tendrían un periodo de relativa calma hasta el referéndum polaco de octubre, que significaría una clara mayoría de países y, más evidente aun, de población, a favor de la Constitución europea. Pero ante el riesgo más que evidente de que haya una o varias consultas más en las que el resultado sea negativo, cualquier temor es justificado. Parar el proceso aparece como la única solución de sentido común, pero tampoco está claro que no lleve a la Constitución al mismo cementerio en el que la quieren enterrar los partidarios del no