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16 Nacional MARTES 7 6 2005 ABC elecciones gallegas El paisaje El corazón de las Rías Bajas es el principal teatro de operaciones de las mafias del narcotráfico. Allí, decenas de mujeres las combaten sin más armas que su coraje. ABC estuvo con una de ellas. Asegura que la situación está peor que nunca Heroína contra la droga TEXTO: PABLO MUÑOZ FOTO: MIGUEL MUÑIZ EN UN PUEBLO DE LAS RÍAS BAJAS. M. -prefiere mantener el anonimato, porque ya soy demasiado conocida -bebe a pequeños sorbos un té mientras habla apresuradamente de las actividades mafiosas de los narcos gallegos. Está sentada de espaldas a la puerta de un bar de un pueblo muy marcado por la droga- tampoco quiero que se publique cuál es, da pistas ajena a todo lo que le rodea. Casualmente, mientras comenta que aquí nos conocemos todos echa un vistazo a su alrededor y reconoce a alguien: Os lo dije. Mirad, ése que está sentado ahí es un narcotraficante. Él vende en pequeñas dosis, pero compra a otro tipo de aquí que sí trafica con cantidades mucho mayores M. asegura que la situación no ha cambiado nada desde la caída de los históricos como Miñanco, Oubiña o Charlín. Cuando los metieron en prisión los segundos escalones se hicieron cargo del negocio y ahora son los que manejan el cotarro. Es más; ahora hay más droga, cocaína y éxtasis, y también más consumidores. Hay algo que no estamos haciendo bien No sólo lo percibe esta mujer; fuentes policiales confirman que en este momento la actividad de las redes es la mayor de la historia. M. ex heroinómana- hace trece años que terminé mi tratamiento con metadona es menuda, fibrosa y tiene una mirada franca, directa, que transmite una enorme dignidad. Como sus compañeras de Érguete- -el exponente más conocido de esta asociación es Carmen Avendaño, otra mujer- coraje se ha convertido en el azote de los narcos. Una joven pasea delante del Pazo de Bayón, antigua propiedad del matrimonio Oubiña y tristemente célebre por el narcotráfico Rías Bajas Santiago de Compostela Océano Atlánt ico Los insultos de Oubiña Cuando recuerda el juicio de la operación Nécora ¿te acuerdas cómo nos insultaba Oubiña? o la intervención judicial del pazo de Bayón, el símbolo del narcotráfico, se le ilumina la cara. Estos días está contenta con la operación policial contra los hijos de Manuel Baulo, el narcotraficante asesinado en un ajuste de cuentas en el que su mujer quedó inválida. Era la organización más activa en estos momentos y se le intervinieron cinco toneladas de cocaína. Está muy bien, pero llegarán otros y ocuparán su puesto añade ya más seria. A pesar de que trabaja mañana y tarde, es fija en los actos de protesta convocados por su asociación. El otro día estuvimos en un juicio a Sito Miñanco Vaya pinta tenía... Llevaba pelo largo, engominado y un traje. Quién le ha visto y quién le ve dice con un punto de lástima. Y también vimos otro día a la mujer de Baulo, en su silla de ruedas. La llevaban como si fuera una pordiosera, mientras su hija, que era quien empujaba, vestía un abrigo de Rianxo Vilagarcía de Arousa Cambados Vilanova de Arousa O Grove PONTEVEDRA Sanxenxo Vigo no a su pueblo, víctima de una mezcla fatal de heroína, pastillas y alcohol. Lo estuve buscando durante días, y cuando me dijeron que lo habían encontrado muerto me vestí y me fui a trabajar... Además, ya tenía otra novia se justifica. Al padre de su hija, una preciosa niña de doce años, le falta poco para acabar igual, y de mi ex marido no sé nada... Eso sí, ahora tengo otro novio dice riéndose y con una ilusión que le ilumina la mirada. El símbolo de la lucha contra el narcotráfico El pazo de Bayón, antigua propiedad de capo Laureano Oubiña, se convirtió en el símbolo del narcotráfico gallego y su expropiación fue una de las mayores satisfacciones de las asociaciones contra la droga. Del pazo de Bayón os vamos a sacar, para que a nuestros hijos podamos curar cantaban las mujeres de Érguete en el juicio de la Nécora en cuanto veían a Oubiña o a su mujer, Esther Lago, muerta años después en accidente de tráfico. Aquellos días, en un pabellón de la Casa de Campo de Madrid, ella las miraba con desprecio; él, simplemente, las insultaba. Y sin embargo, las débiles ganaron la lucha, les sacaron de allí. Hoy siguen activas las bodegas del pazo, que tiene alquiladas una conocida empresa de espumosos. El dinero que se obtiene se destina a la lucha contra la droga. La finca tiene 22 hectáreas de viñedos y salen al mercado 300.000 botellas al año. En poco tiempo saldrá a subasta. Ya sólo queda allí uno de los trabajadores de la época de Oubiña. Mientras, el interior de la casa se cae a pedazos. No sabe nada Mi hija no sabe nada de la vida de su madre. No tiene aún la edad adecuada, pero sin duda se lo contaré todo en su momento. Eso sí, está familiarizada con los problemas de la droga, ya que asiste a todas las actividades que hacemos en la asociación con niños asegura, mientras afirma que no quiere ni pensar lo que pasaría por su cabeza si su pequeña cae en la toxicomanía. M. no tiene confianza en lo que pueda salir de estas elecciones, ni en que la lucha contra la droga acapare la atención de los candidatos a pesar de que la situación es la peor de la historia: No les interesa afirma. Y en tono más divertido hace su pronóstico: Sale el PP, pongo la mano derecha en el fuego y no la pierdo. Aquí nadie es de ese partido y luego gana por mayoría Cuando se la pregunta si las mafias de la droga han logrado corromper a algunos políticos no quiere hacer afirmaciones tajantes, pero es una idea que le ronda la cabeza y que no descarta. Y no deja de ser inquietante. M. que no quiere decir ni su nombre ni en qué pueblo vive, asume que el tráfico de droga estará fuera del debate político en la campaña piel y estaba recién salida de la peluquería... La vida de esta mujer, de 45 años, no ha sido precisamente fácil. Cuando era muy joven se enganchó a la heroína y así estuvo una década. ¡Qué tiempo perdido! suspira ahora, pero es que en esos momentos no sabíamos nada del caballo En cierta medida tuve suerte, porque me pinché muchas veces con las jeringuillas de amigas que luego murieron de sida añade. Su primera pareja murió en un monte cerca-