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ABC MARTES 7 6 2005 Opinión 7 reunirse en Perpiñán con dirigentes de ETA, Carod declaró que había que convertir el catalán en lengua social, arrancándolo de su condición de lengua para aprobar oposiciones. El catalán, desde luego, es una lengua social, y sabemos que lo que Carod quería decir es única lengua social. Como consta en el manifiesto, la política lingüística de los nacionalistas, centrada en la negación del castellano como lengua propia de muchos catalanes ha dado como principal resultado el que los estudiantes catalanes ocupen uno de los niveles más bajos del mundo desarrollado en comprensión verbal y escrita Reconocer esta tragedia cultural es restablecer la realidad. Parece sencillo, pero no lo es, dada la actitud de la casta política que ocupa las instituciones. LA ESPUMA DE LOS DÍAS EL REVOLCÓN E CARLOS KILLIAN en el sentido de un uso indistinto de las dos lenguas, el catalán y el español, por todos y cada uno de los ciudadanos, con la única excepción de la primera generación de españoles desplazados a Cataluña desde otras zonas del país en los años cuarenta, cincuenta y sesenta, en cumplimiento de un plan económico y político que priorizó el desarrollo local y absorbió una parte del excedente demográfico generado por la paralización del de regiones más atrasadas. Poco después de acceder al Gobierno de la Generalidad y de También es restablecer la realidad explicar que si en Cataluña la riqueza crece en una proporción inferior a la de otras regiones españolas y europeas comparables ello no es atribuible a un reparto de la hacienda pública supuestamente injusto También es restablecer la realidad reconocer el creciente aislamiento de Cataluña en España y su visible pérdida de prestigio entre los ciudadanos españoles así como la existencia de una corrupción institucionalizada Se puede diferir respecto de las características del tipo de partido que hace falta para alcanzar ese restablecimiento de la realidad, para defender el sistema autonómico y la Constitución actuales y para oponerse a los intentos de romper los vínculos entre catalanes y españoles -un partido que se quiere organizado en torno de la tradición ilustrada, la libertad de los ciudadanos, los valores laicos y los derechos sociales- -pero es muy difícil refutar la denuncia. Tal vez haya que ampliar el sentido de alguno de los puntos de ese programa mínimo, como el de los valores laicos- -imaginados como punto de confluencia, no de exclusión- pero seguramente el manifiesto restablece aspectos esenciales de la realidad catalana, reconocidos por el sentido común de los ciudadanos, que han votado a los partidos existentes con esperanzas que no sólo no se han visto colmadas, sino que se han visto francamente defraudadas. Los partidos catalanes de hoy satisfacen a muy pocos, y debieran preocuparse por ello. PALABRAS CRUZADAS ¿Debe la manifestación condicionar la política antiterrorista del Gobierno? ESCUCHAR A LA CALLE CON CALOR NO ES BUENO É RASE una vez un líder de la oposición que se dio cuenta de que podía golpear al Gobierno donde más dolía, en la decisión de sumarse a la guerra de Irak; una decisión tan impopular que la gente estaba dispuesta a protestar de forma masiva para expresar su repulsa y su rabia. Ese líder de la oposición movilizó centenares de miles de personas, millones de personas, en manifestaciones que le dieron pie para machacar en el hígado del contrario con el argumento de que estaba obligado a escuchar la voz de la calle. Zapatero ha llevado al Congreso de los Diputados una resolución que ha sido aprobada con el respaldo de todos los grupos excepto el PP, pero que provoca rechazo no sólo en el PP, sino también en multiPILAR tud de personas que han votado en su moCERNUDA mento a los partidos que dieron el sí a la negociación y que sin embargo estaban más conformes con el Pacto Antiterrorista que con resoluciones tibias frente a ETA. Convocados por la más importante asociación de víctimas, multitud de españoles han expresado de forma contundente su rechazo a la política del Gobierno respecto al terrorismo. Cualquiera que sea consecuente debe mostrarse sensible a lo que piden tantos ciudadanos. Cualquiera que pretenda respetar su biografía y su trayectoria debería reconsiderar su estrategia actual. E L calor de una manifestación, o de un mítin, no es bueno para plantear temas de Estado. Y menos, tan delicados como si se entra a negociar con los terroristas. No niego, claro, el derecho de todos a manifestarse por lo que les venga en gana. Y, por supuesto, un gobernante consciente ha de oír el clamor de la calle, aunque considere que ese clamor proviene sólo de una parte de la sociedad; Zapatero ha de gobernar para todos, incluso para quienes no le votan. Pero una manifestación está destinada sólo a hacer llegar al poder la voz de las gentes, y no siempre debe un gobernante variar un rumbo que cree correcto por lo que digan las pancartas (algunas demasiado injustas, FERNANDO por cierto) Gobernar es tarea delicaJÁUREGUI da, llena de matices que ni las manifestaciones, ni los mítines, ni los debates con intervenciones de 59 segundos en la tele, captan o entienden. Hará bien ZP en reflexionar, parece que ha empezado a hacerlo, sobre el mensaje que el sábado le enviaban; hará estupendamente en dejar de pensar que nos está llevando a todos al paraíso terrenal, nos guste o no. Pero tampoco hará mal si prosigue en una vía pienso que necesaria, la de negociar, que fue ensayada por todos sus predecesores, sin que les convocasen por ello manifestación alguna. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate L presidente del Gobierno sólo ha tardado un par de días en recomponer el gesto después del bofetón; ha tenido los reflejos suficientes para citar en Moncloa a quien consiguió sacar a la calle a un millón de ciudadanos a pesar del ninguneo oficial, las insidias y la oposición de casi todos los gurús de la opinión pública, aún estupefactos por la abierta insubordinación de los ciudadanos a sus criterios, tan obedientes y comprensivos con el nuevo poder socialista como lo fueron en su día con José María Aznar. No existieron para buena parte de los medios, pero tomaron Madrid; se cuestionó su representatividad, pero demostraron que con ellos está la abrumadora mayoría de las víctiCARMEN mas, tanto de ETA como MARTÍNEZ del 11- M fueron crimiCASTRO nalizados como peligrosos ultraderechistas contrarios al diálogo y la paz, pero organizaron una manifestación impecable y ejemplar. Han resistido y de momento han vencido. José Alcaraz, ese señor bajito que preside la AVT y que cae tan mal entre la progresía de estricta observancia, tiene motivos para estar satisfecho, ha dado un revolcón en toda regla al viciado ambiente político. La resaca del sábado no ha hecho más que empezar. De momento, Rodríguez Zapatero le ha llamado a Moncloa y Alcaraz- -con un punto de ironía y dos de mala uva- -ha pedido que esté presente Peces- Barba para poder despedirse de él; políticamente la observación es inapelable. Es el presidente, con esa convocatoria, quien ha acabado por apuntillar a su patético Comisionado. Hace tiempo que las víctimas no le consideraban un interlocutor válido y desde ayer el presidente del Gobierno tampoco. Pero pocas reparaciones puede ofrecer Zapatero más allá de la noble y docta cabeza de don Gregorio: la última marca comercial de ETA ha conseguido sentar sus reales en el Parlamento vasco y allí seguirá hasta el final de la legislatura, condicionando cualquier iniciativa política; el Fiscal General del Estado ni está ni se le espera; la ilegal Batasuna se manifiesta sin problema alguno por las calles de Euskadi, y, para remate, llega una lumbrera de ERC, esos socios bienamados de este Gobierno, y afirma que en proporción han tenido más apoyo popular los etarras que sus víctimas. Con estos antecedentes será difícil que Zapatero pueda repetir con Alcaraz el ejercicio de hipnosis al que han sucumbido otros ilustres visitantes de Moncloa. Las víctimas han pedido el regreso al consenso del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, pero eso es tanto como pedirle a este Gobierno que rompa su alianza con ERC. Con corona de espinas o sin ella, es la cabecita de Carod- Rovira la que ha diseñado este despropósito. Eso lo sabe Alcaraz, los manifestantes de Madrid y los cientos que socialistas que no se atrevieron a estar con ellos.