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6 Opinión MARTES 7 6 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA HORACIO VÁZQUEZ- RIAL ESCRITOR EL RESPETO SEGÚN ZAPATERO AS afirmaciones obvias, aquéllas que no admiten la posibilidad de sus contrarias, constituyen la última moda en el debate político y son perversas por su propia naturaleza. Conllevan el más hondo desprecio a sus destinatarios. Así, por ejemplo, cuando José Luis Rodríguez Zapatero, tras la impresionante manifestación del pasado sábado en Madrid, dice que escucha con respeto a las víctimas debe de estar tomándonos el pelo o practicando el método Ollendorf. No puede ser tan insensato como para morirse de risa ante una movilización ciudadana de tan significativa magnitud y de tan trascendente mensaje. Mejor hubiera hecho M. MARTÍN Zapatero, puestos a deFERRAND cir algo- -que no deja de ser temerario el debate instantáneo que se traen, en los medios, el PP y el PSOE- asegurando que escucha ese clamor de la calle madrileña con arrepentimiento, dispuesto a rectificar y a plantear de modo más fino y sutil su burdo planteamiento de un diálogo imposible con los terroristas. El arrepentimiento, especialmente el proclamado en público, se lleva poco, pero es una gran medicina para las fiebres del error y tanto más eficaz cuanto con mayor celeridad se administra. El PSOE, por otra parte, tiene experiencia de aciertos en sus pasadas rectificaciones. Es curioso que al actual presidente del Gobierno, que es hombre sin ideas acreditadas, tiendan a perderle, a disminuirle, sus palabras. Las lanza al aire con talante olímpico, como en un ejercicio de tiro al plato, y luego se sorprende, y hasta se duele, porque el plato se haya roto en mil pedazos. Quizás no pueda ser de otro modo cuando, como nos pasa, las cosas de la economía no van mal y las de la política, sumergidas en un océano de vaciedades múltiples- -una por sigla- se polarizan en contra del interés de la ciudadanía y a favor de los asuntos que, exigidos por los nacionalismos, debilitan la escasa luz del entendimiento nacional español. El respeto, según Zapatero, tiende a ser una forma especializada en la que se mezclan por terceras partes el olvido, el desparpajo y la obviedad. Es algo ramplón, pero útil. No tiene mal sabor, aunque carezca de principios activos, y entretiene las tragaderas de una sociedad que, si es que sabe lo que quiere, no lo sabe buscar en los proveedores especializados y así, fenómeno curioso, entiende que el socialismo es algo equivalente a la libertad cuando, en la práctica, se advierte mejor sus efectos liberticidas que los liberadores. La libertad, según Montesquieu, es el derecho de hacer lo que las leyes permiten y Zapatero, con sus planteamientos de diálogo con los asesinos etarras, trata de hacer lo que prohíben. Eso sí, con muchísimo talante, con no menos respeto y en ejercicio, ya descarado, de permanecer en el poder por encima de cualquier otro supuesto. L UN MANIFIESTO DE MÁS DE DIECISÉIS Firmante del manifiesto Por un nuevo partido político que hoy se presenta en Barcelona, el autor defiende el desarrollo de una nueva opción política catalana que aglutine a quienes encuentran natural y racional la integración de Cataluña en España E L primer síntoma de la decadencia de una sociedad es la separación radical de la clase política y la sociedad civil. Esa separación está teniendo lugar en el conjunto de España y en Cataluña en particular. Los componentes del Gobierno catalán son los que sostienen y, por lo tanto, determinan la política del Gobierno español. Y la determinan de la peor manera posible, imponiendo medidas y leyes que tienden a la insolidaridad territorial y fiscal, y al establecimiento de identidades diferenciadas y diferenciadoras. Todo eso se hace de espaldas a la realidad; más aún: inventando una realidad alternativa, lingüística, cultural, política y económica. Es en esas circunstancias cuando surge un manifiesto que algún medio, probablemente interesado en restarle importancia, ha dado en llamar de los dieciséis en alusión al número de firmantes con que el texto, presentado formalmente hoy, se filtró a la Prensa. Pero el manifiesto tiene muchos más firmantes, y aparece en el mismo momento en que se unen y publican su propia plataforma otros dos grupos, Ágora socialista y Socialistas en positivo asociando su posición a los documentos del Foro Babel de 1997 y 1998 sobre la cuestión de las lenguas y el modelo catalán de desarrollo, sobre lo cual ha informado ABC el pasado día 3 de junio. Por el momento, no tenemos conocimiento de ningún movimiento interno en el PP de Cataluña, pero cabría esperarlo, a la vista de la deriva conciliadora con el nacionalismo de Josep Piqué, y de que continúan en el partido aquellos que en su día tuvieron su referente en Alejo Vidal- Quadras, uno de los primeros en señalar los problemas que hoy se denuncian. Porque de lo que trata en esencia el mal llamado manifiesto de los dieciséis titulado Por un nuevo partido político en Cataluña es de la necesidad de dar lugar en la vida catalana a la expresión política de los no nacionalistas. De los que piensan que en modo alguno un gobierno de la Generalidad puede plantear como principal objetivo de la legislatura un nuevo Estatuto de autonomía. De los que se oponen a la liquidación del pacto de la transición y abogan por el desarrollo del régimen autonómico actual y la preservación de la Constitución de 1978. De los que encuentran natural y racional la integración de Cataluña en España. El nacionalismo, dice el texto, está lejos de representar al conjunto de la sociedad y por ello se reclama la existencia de un partido político que contribuya al restablecimiento de la realidad En estos años, se afirma, el nacionalismo ha potenciado el conflicto con España y los españoles y ha instaurado en los medios de comunicación propios la pedagogía del odio La sociedad catalana es, y ha sido siempre, una sociedad bilingüe, no en el sentido de dos grupos lingüísticos en difícil convivencia, sino -Evitemos estar unidos contra ETA, sobre todo ahora que hay elecciones en Galicia, no vaya a verse que coincidimos en algo y dañemos nuestros intereses de partido.