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4 Opinión MARTES 7 6 2005 ABC ZAPATERO ANTE EL ÉXITO DEL 4- J... E L presidente del Gobierno parece ser consciente del éxito de la manifestación del pasado sábado y recibirá el próximo día 21, por separado, a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Al menos desde la óptica de los gestos, el jefe del Ejecutivo no ha tardado 48 horas en reaccionar al clamor. El mensaje de la multitud fue tan diáfano que sólo queda saber si Zapatero, además de escucharlo, ha entendido su trascendencia y que ha fracasado a la hora de plantear su relación con este colectivo. Habrá que esperar a esa cita para observar si el jefe del Ejecutivo recupera su confianza. Coincidió este anuncio con unas muy desafortunadas e injustas palabras de Pilar Manjón sobre los asistentes a la protesta del 4- J, que no ayudarán a recomponer la unidad que precisan las víctimas. PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil ALGO SE MUEVE EN CATALUÑA OY se aprueba en Barcelona el manifiesto elaborado por un grupo de intelectuales catalanes para animar la creación de un nuevo partido que haga frente a la deriva nacionalista del socialismo catalán. Esta iniciativa se suma a las denuncias que dos corrientes internas del Partido de los Socialistas de Cataluña Ágora Socialista y Socialistas en Positivo- -han venido realizando contra lo que ya califican como un régimen refiriéndose al tripartito de federalistas y soberanistas que lidera Maragall. Los intelectuales- -entre los que se encuentran Albert Boadella, Félix de Azúa, Xavier Pericay y Horacio Vázquez- Rial- -no ahorran juicios para calificar la situación política de Cataluña. Denuncian que el nacionalismo de izquierda ha seguido al nacionalismo conservador de CiU en el método del conflicto, calificando como escandalosa la pedagogía del odio que difunden los medios de comunicación del Gobierno catalán contra todo lo español Advierten de la pérdida de calidad de la enseñanza en Cataluña por la política de inmersión lingüística. Denuncian que la decadencia política contamina también la actividad económica, a lo que se responde, según el manifiesto, con victimismo y crispación entre regiones el norte español trabaja, el sur dilapida Sin duda, la crítica más dura y global se formula contra la corrupción institucional y el sectarismo en el acceso a un puesto de titularidad público o a la distribución de los recursos públicos Toda una impugnación de un sistema político que parecía blindado a la crítica, y frente al cual los redactores del manifiesto hacen un llamamiento para fundar un partido laico, ilustrado, social; que se oponga a la ficción política instalada en Cataluña y a los intentos de ruptura entre catalanes y españoles y que evite la destrucción del razonable pacto de la Transición No es la primera vez que se oyen protestas similares sobre las consecuencias del monopolio nacionalista en Cataluña, pero sí es una novedad que tomen carta de naturaleza bajo el gobierno de un socialista y que procedan de intelectuales de diversa tendencia política. Un fenómeno similar en el País Vasco dio lugar a un movimiento de protesta, actualmente en situación inestable y confusa por la estrategia gubernamental. Hasta ahora, todo el que osaba cuestionar la intangibilidad del sistema político ca- H Joan Puigcercós EFE MIENTRAS SU SOCIO ENSUCIA EL PATIO OS muertos no pueden marcar la política, la política es para los vivos ha afirmado Joan Puigcercós tras la manifestación de la AVT. La tendencia al oprobio de los dirigentes de ERC parece no conocer límites (aún colea la bufonada de Carod- Rovira en Jerusalén) tanto que cuando se embalan pueden aproximarse a la vileza. La gravedad del fondo que encierra la frase de Puigcercós, que manosea de forma indecente y minimiza el dolor de las víctimas, se ve incrementada por el hecho de que Esquerra Republicana sea el principal andamio parlamentario donde se sostiene el PSOE. Era de esperar que al PSOE le fuera difícil gobernar con ERC; dentro de nada puede serle hasta desagradable. L talán era inmediatamente condenado al ostracismo con un veredicto inapelable de españolista. Más que un episodio de disidencia académica, este manifiesto de intelectuales es todo un síntoma, y no aislado, de que el rumbo de la política que lideran Rodríguez Zapatero y Maragall resulta preocupante para amplios sectores de la sociedad española. No conviene reducir el problema que denuncian los intelectuales firmantes del manifiesto o los críticos del PSC a una discrepancia de corte local: detrás de Maragall hay toda una estrategia de sustitución del modelo constitucional del Estado autonómico por un experimento federal, cuando no confederal. La reacción que subyace en el documento de estos intelectuales y en las disidencias de Ágora Socialista y Socialistas en Positivo tiene que ver con un problema de identidad y autenticidad de la izquierda. El nacionalismo es una ideología estructuralmente contraria al socialismo. La alianza entre uno y otro está siendo la opción táctica del actual Gobierno para impulsar la reforma del modelo territorial, pero también está implicando el abandono de principios teóricamente radicales de la izquierda, como el igualitarismo y la solidaridad, que sólo un Estado unitario- -no necesariamente centralista- -y con sólidos procedimientos de cohesión está en condiciones de garantizar efectivamente. Precisamente, la alarma de estos intelectuales y de los socialistas de las corrientes internas del PSC se produce por el riesgo cierto de que quiebre la sociedad catalana y, por extensión, la española, porque ya no hay compartimentos estancos a los efectos de la expansión nacionalista desde el momento en que el PSOE ha convertido a los nacionalismos en guionistas de la política nacional. La pretendida modernidad de esta política puede llevar las contradicciones internas del socialismo hasta extremos en los que no resulte eficaz ni la disciplina de partido ni la conservación del poder. Antes o después debían articularse las voces internas que, salvo los fogonazos de Rodríguez Ibarra, Bono o Barreda, estaban calladas, pero no así los sentimientos de una izquierda española que no renuncia a tener una vocación nacional y que no parece dispuesta a aceptar, como si de una imposición del destino se tratara, el matrimonio de conveniencia entre el PSOE y los nacionalismos más radicales de España. SALVAR A EUROPA UNIDOS AL como se esperaba, el Gobierno británico ha anunciado que no seguirá con los trámites legales para convocar el referéndum sobre la ratificación del Tratado Constitucional europeo y no se puede ocultar que esta decisión constituye otro paso hacia la anulación pura y simple del proyecto. A partir de ahora están sobre la mesa casi todas las cartas: los países que eligieron el procedimiento parlamentario pueden sumar cinco más a la lista de ratificaciones, y entre los siete referendos que quedan, hay cuatro que podrían ganarse- -no sin muchas dificultades- -mientras que otros tres se pueden dar por perdidos salvo intervenciones milagrosas, el Reino Unido entre ellos. No es imposible pensar que a la postre el resultado pudiera ser de veinte países a favor y cinco en contra, lo cual no resuelve el problema de fondo, que es que el tratado ha de ser ratificado por los 25, pero al menos alejaría el espectro de la crisis total en el que la Unión se está empezando a hundir. Los dirigentes europeos se reunirán dentro de dos semanas BALANZAS PELIGROSAS E N pleno proceso de rediseño de las finanzas públicas, cada Comunidad hace sus cuentas. Algunas insisten en elaborar balanzas fiscales a su medida, en una anárquica subasta regional que amenaza la salud económica del Estado. Antes de que se ponga negro sobre blanco este arbitrario plan de contabilidad a la medida, la CEOE advirtió ayer de los riesgos de desunión política, ruptura del mercado e insolidaridad social que acarrea un modelo planteado desde el egoísmo y la desunión territorial. Como ayer explicó el presidente de Baleares, se puede ir más allá del actual sistema de financiación sin hipotecar el desarrollo de las demás Comunidades. T en Bruselas para decidir qué camino seguir, no ya para salvar al proyecto de tratado constitucional, sino a la Unión Europea misma. Por ello, cualquier decisión debe estar respaldada por todos los países y pensada para que los ciudadanos recuperen su confianza en las instituciones europeas, no para debilitarla. Detener en seco el proceso de ratificaciones como un síntoma de cierto miedo escénico no parece el mensaje más adecuado en este momento, pero seguir adelante exige un esfuerzo titánico de todas las instituciones y responsables políticos para convencer a los votantes que ahora se sienten seducidos por el ejemplo de Francia y Holanda. Uno de los reproches unánimes de los que han expresado su descontento con el funcionamiento de la UE es que no confían en sus dirigentes. Tal vez haga falta un tiempo extra de reflexión, pero tal y como están las cosas ya no se puede dar la razón a los que dicen que Europa no cumple sus compromisos. Puede que la Constitución no sobreviva. Pero al menos que muera con honor.