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100 LUNES 6 6 2005 ABC Gente Marilyn Monroe, million dollar baby Los más de 200 objetos de este mito cargado de trágico erotismo que se subastaron el sábado en Los Ángeles alcanzaron el millón de dólares TEXTO: ALFONSO ARMADA, CORRESPONSAL FOTOS: AP y ABC Mette- Marit, nueva polémica. Su viaje a Polonia junto a su marido, el príncipe Haakon, ha generado toda clase de comentarios en Noruega por el vestuario elegido por la princesa, como, por ejemplo, extraños blusones de seda con flecos negros y la falta de sombrero en ciertas ocasiones, informa C. Villar Mir. s fetiches son símbolos de una energía divina captada, presente, utilizable. Los fetiches naturales deben su virtud mágica a las fuerzas que los habitan y les viene de la Naturaleza. Conchas, piedras, pedazos de madera, excrementos, etcétera. Los fetiches impregnados son esculturas que obtienen su poder de las operaciones efectuadas por un ser dotado de facultades sobrenaturales, el nganga (curandero) Por lo tanto, las estatuillas no son más que simples soportes o, si se prefiere, conductores de la fuerza mágica ¿A que especie de fetiches pertenecían la agenda personal, un sujetador o la acuarela de una rosa que Marilyn Monroe pintó con la intención de regalársela al presidente John Fitzgerald Kennedy? El Diccionario de los símbolos de Jean Chevalier y Alain Gheerbrant, no da más pistas para explicar qué pudo arrastrar a quienes acudieron el sábado a la puja organizada en Los Ángeles por Darren Julien: fetichistas, coleccionistas y mercachifles pagaron más de un millón de dólares por apropiarse de objetos que pertenecieron a Marilyn, un mito cargado de trágico erotismo gracias al cine, una batería de maridos y amantes y el culto a la personalidad que un suicidio prematuro tejido con depresión y nembutal terminó de trenzar. Darren Julien es una casa de subastas espe- Lo cializada en sacar al mercado de fetiches objetos impregnados por el renombre de sus propietarios: Antes de Marilyn, parafernalia que Barbra Streisand tuvo en sus cajones y armarios y guitarras que pulsó el beatle George Harrison bendijeron las arcas de una firma que ya anuncia la venta al mejor postor de las joyas y vestidos que atizaron la galanura de Ann Miller. Pero en los ámbitos de este neopaganismo de los objetos, nadie disputa su reinado a Marilyn. Como señaló con fetichista fe la agencia Dpa, cuando se trata de Marilyn, nada es caro Entre las doscientos teselas que al término de la velada acabaron dispersadas para siempre, figuraba un talismán por el que muchas sacerdotisas del espiritismo contemporáneo darían una higa: la agenda de la actriz con los números de teléfono de estrellas como Frank Sinatra, Henry Fonda y Jane Russel, por las que un coleccionista desembolsó 90.000 dólares (unos 74.000 euros) el certificado de divorcio del que fuera su segundo marido, el astro del béisbol Joe DiMaggio, y un ligero vestido que la actriz lució en el verano de 1956, cuando su matrimonio con el dramaturgo Arthur Miller- que recientemente siguió los pasos de la bella al valle de las sombras- todavía no había acabado como el rosario de la aurora. Arriba, Marilyn Monroe desplegando encanto. Debajo, algunos de los objetos que salieron a subasta el pasado sábado, entre ellos, un vestido de noche, los papeles de divorcio de Joe DiMaggio o la rosa que regaló a John F. Kennedy en su cumpleaños