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50 Sociedad LUNES 6 6 2005 ABC Medio Ambiente La Universidad de California despliega una telaraña de sensores y cámaras en miniatura para pulsar cada segundo la evolución del entorno natural El corazón del bosque de San Jacinto, bajo lupa tecnológica TEXTO: ALFONSO ARMADA NUEVA YORK. La Universidad de California ha desplegado en las montañas de San Jacinto una red de más de cien sensores, robots, cámaras y ordenadores miniaturizados para medir la cantidad de luz y agua, la fuerza del viento, la temperatura y el grado de humedad y presión a los que están sometidas las especies arbóreas y toda la vegetación de un espacio natural que acoge a más de 30 variedades vegetales insólitas o en peligro de extinción. Muchos de los ingenios son del tamaño de una baraja de cartas y han sido denominado motas forman parte de lo que el New York Times calificaba de una visión futurista de los estudios medioambientales El proyecto experimental que ha comenzado en la llamada Reserva James con una inversión de mil millones de dólares sólo en equipamiento, está en proceso de expansión a otras zonas de Estados Unidos, y no sólo terrestres: el río Hudson Rivernet docenas de robots flotantes y sensores inalámbricos para tamizar las aguas que lamen Manhattan) las entrañas de Estados Unidos Earthscope miles de estaciones para analizar cómo se formó el macizo continental, su evolución y fracturas) urbes y tierras de cultivo Neon una docena o más de grandes observatorios que rastreen las pautas de cambio y crecimiento de las ciudades y las áreas agrícolas) o el océano Pacífico Neptune sensores y cámaras en la cuenca del Pacífico, desde el fondo a la superficie, para seguir la evolución del mar) tora del Centro para la Implantación de Redes Sensoras, la doctora Deborah Estrin, también de la UCLA (Universidad de California en Los Ángeles) reconoció al New York Times que se trata todavía de una ciencia joven, pero que están tratando de lograr un impacto semejante en el cuerpo natural. Proyectos como el que ahora está en marcha en California demuestran que redes tecnológicas con dispositivos pequeños que no necesitan estar conectados mediante cables resultan a la postre mucho menos costosos que los que hasta ahora se empleaban y que no sólo tenían un mayor impacto ambiental sino que debían ser alimentados por energía eléctrica. Registro del impacto humano Esta nueva generación de científicos y ecólogos provistos de una vistosa panoplia tecnológica (ordenadores, teléfonos móviles, cámaras digitales, lectores ópticos) espera saber más del comportamiento de las sustancias que contaminan el agua, la tierra y el aire, las modificaciones en las capas superficiales y profundas de la tierra y el océano, especies vegetales que se comportan como depredadores de otras peor dotadas o resistentes, los ciclos de las corrientes marinas, el funcionamiento de los volcanes, los corrimientos de tierras y las inundaciones o en qué capas de la atmósfera se deposita el dióxido de carbono. Es un cambio de magnitudes gigantescas y que afecta a un amplio espectro de áreas de Montañas de San Jacinto en California La red de sensores es equiparable a lo que la resonancia magnética y los escáneres representan para la ciencia médica bría buena parte del oeste americano, la que ha sido salvada de los estragos causados por el progreso (el ferrocarril, la minería y la expansión urbana) equiparan esta tupida red de sensores a lo que la resonancia magnética y los escáneres representaron para la ciencia médica. La direc- Observación en tiempo real El biólogo Eric A. Graham, de la Universidad de California en Los Ángeles, que está estudiando el manto vegetal de San Jacinto, ha confesado al Times su entusiasmo por poder estar en medio del bosque ante un ordenador portátil, conectado a internet y ver a todas esas motas en acción Buena parte de los sensores son inalámbricos y son alimentados mediante baterías o energía solar: Se trata de una nueva ciencia que permite visualizar en tiempo real un área muy extensa añade Graham. La nueva microecología lleva al mundo natural un nuevo arsenal de adminículos para grabar y registrar imágenes, para captar y analizar las condiciones atmosféricas y la pureza o contaminación del aire, que la industria ha perfeccionado en buena medida tras el 11 de septiembre y han sido desplegados con otros objetivos en muchas ciudades estadounidenses. Quienes trabajan en las reservas naturales de California, y en los bosques milenarios de secuoyas, una mínima fracción de la masa arbórea que cu- En las montañas de San Jacinto, en California, los científicos están utilizando redes de sensores diminutos, robots, cámaras y ordenadores para reunir información de la ecología de los bosques 9. Aparato microclimático: Recoge datos relacionados con el clima por encima y por debajo del suelo. Indica al robot cuándo y dónde debe hacer mediciones 8. Sensor en el suelo: Mide la temperatura del suelo, la humedad y la producción de dióxido de carbono. Una pequeña cámara sigue el crecimiento de las raíces