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40 Madrid PASIÓN OLÍMPICA A UN MES DE LA ELECCIÓN DEL COI LUNES 6 6 2005 ABC Medio millar de policías y sanitarios vigilaron una jornada sin apenas incidentes El Samur atendió a diez personas con quemaduras leves tras los fuegos artificiales b Los sombreros con el logotipo de la candidatura madrileña se convirtieron en el objeto más cotizado de la jornada y dieron pie a algunos altercados SARAH ALLER MADRID. Pese a que miles de madrileños acudieron ayer a la cita olímpica, la jornada transcurrió sin grandes contratiempos. El calor causó estragos y decenas de asistentes tuvieron que ser atendidos por lipotimias. Sin embargo, los incidentes más graves se registraron horas más tarde, cuando el castillo de fuegos artificiales puso el broche final a la fiesta madrileña. Un total de diez personas tuvieron que recibir asistencia por quemaduras leves y el Samur se vio obligado a desplegar un hospital de campaña en la confluencia de O Donnell con la calle de Alcalá. Una carcasa que explotó antes de tiempo o su impacto contra al- guna cornisa pudo estar en el origen del incidente, que hizo que numerosas chispas procedentes de los fuegos- -lanzados desde las Escuelas Aguirre- -cayeran sobre los espectadores. ¡Queremos sombreros! Además, la gran cantidad de competiciones deportivas habilitadas provocó imprevistos. En total, los sanitarios atendieron a cerca de 100 personas por mareos y torceduras, 30 de ellas en el concierto de Shakira. Donde se concentraron los escasos altercados de la jornada fue en las cuatro carpas oficiales de la candidatura. Nadie quería quedarse sin su recuerdo olímpico y los sombreros con el logo de 2012 se convirtieron sin duda en el artículo más cotizado. En los stand la escena era, cuando menos, curiosa. A un lado del mostrador, las azafatas, que lidiaron durante horas con el espíritu olímpico de los asistentes. Al otro lado, una larga lista de madrileños, dispuestos a esperar lo Decenas de personas se agolpaban ayer en una de las carpas oficiales que hiciera falta para llevarse algún regalo. Los artículos de promoción se convirtieron a la postre en objeto de trifulca. En el stand de la plaza de Gregorio Marañón, por ejemplo, los ánimos se caldearon tanto que tuvo que intervenir la Policía Municipal. Los agentes no daban crédito. Al grito de ¡queremos sombreros! decenas de personas se amotinaron en el interior de la carpa cuando supieron que las cajas empezaban a vaciarse. Hubo codazos, empu- CHEMA BARROSO jones y muchos reproches. ¡Hay gente que se cuela y algunos se llevan seis! vociferaba una señora a la entrada. A su lado, un niño lloraba a mares. Se había caído entre el gentío y tuvo que ser atendido por el Samur. Al final, los municipales cortaron por lo sano. Cubrieron con lonas el stand y volvieron a organizar la cola. Quienes no tuvieron que intervenir, en cambio, fueron los Bomberos, que se emplearon a fondo para refrescar a los asistentes con las mangueras de un camión cisterna.