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4 Opinión LUNES 6 6 2005 ABC EL SUEÑO OLÍMPICO A candidatura del Madrid 2012 está demostrando unas dosis de solvencia que convalidan la alta capacitación del proyecto olímpico que lidera el Ayuntamiento de la capital, encabezado por Alberto Ruiz- Gallardón. La seriedad de la propuesta ya superó con creces el exigente examen de la delegación del COI que visitó la capital. Los pasos siguientes han ido musculando aún más el proyecto con el fin de que, dentro de un mes, Madrid gane la votación que se celebrará en Singapur. Acreditado el respaldo sin fisuras de las instituciones del Estado, la jornada vivida ayer en el Paseo de la Castellana puso en claro el apoyo popular y la ilusión de los ciudadanos por la consecución de la sede olímpica. Pero no será fácil. También París hizo una notable exposición de su poderío en los Campos Eliseos. Las espadas están en alto. L PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil ESCUCHAR A LOS CIUDADANOS ÁS allá de la euferia de los convocantes y de la sorpresa de los críticos tras la contundencia de la respuesta ciudadana, es indiscutible que la manifestación del sábado en Madrid refleja fielmente el estado de ánimo de una opinión pública que rechaza por razones morales y políticas la negociación con ETA. Conviene, en efecto, tener presente que muchos miles de ciudadanos- -con independencia de su preferencia política- -actúan en defensa de la dignidad del Estado y de las reglas más elementales de convivencia. Negociar con quienes son responsables de casi mil asesinatos supone un daño irreparable para la legítima exigencia de justicia que alienta la esperanza de las víctimas y del conjunto de la sociedad. Mucho más si se consideraque la amenaza sigue ahí, que cientos decargos públicos continúan llevando escolta en el País Vasco y que todos somos víctimas potenciales de un terror indiscriminado. El presidente del Gobierno afirmó ayer su respeto por los manifestantes a los que dijo que escuchará, como escuchó al PP en el Parlamento Es, en el mejor de los casos, algo elemental, ya que se trata del ejercicio (ejemplar, por cierto) de un derecho constitucional cuya garantía es prueba de normalidad democrática. Por encima de esta obviedad y del aire ciertamente cínico que desprende la lacónica respuesta del jefe del Ejecutivo ante el innegable éxito y las dimensiones de la manifestación, parece que equiparar su reacción a la que tiene en el Congreso tras escuchar al PP invita al pesimismo. Todo indica que ese escuchar de Zapatero se ajustará como un guante al símil de ...como quien oye llover Y no debiera ser así. Haría bien en tomar buena nota del clamor popular, ya que el espíritu de la manifestación es compartido por otros muchos ciudadanos que, por una u otra razón, no pudieron o no quisieron estar presentes en un acto que se ha convertido ya en una referencia social. Por otra parte, el intento de contraponer los votos emitidos en el Congreso con la expresión de la calle es una falacia. No hace falta recordar que, en una materia tan sensible como la ratificación de la Constitución europea, se viene produciendo una significativa discrepancia entre el voto parla- M Alberto Ruiz- Gallardón CHEMA BARROSO SUIZA SE ABRE OS suizos (por un 54 por ciento de los votos) decidieron ayer en referéndum aprobar el acuerdo firmado con la Unión Europea para adherirse al Tratado de Schenguen, que supone la eliminación efectiva de fronteras entre los países firmantes. Pese a que asistimos a la semana del euroescepticismo- -desde que franceses y holandeses no ratificaron el Tratado constitucional- -la consulta resultó positiva y contribuirá a mejorar la cooperación con la Confederación Helvética, que abandona esa especie de aislacionismo que ha llegado a ser, como su neutralidad, una seña de identidad del país. Queda ahora pendiente que, también en referéndum, se apruebe la libre circulación por Suiza de los nuevos socios de la UE. Y eso, dado lo ajustado del resultado de ayer, no será fácil. L mentario y la consulta a la ciudadanía. En este sentido, tras la multidunaria marcha, a Zapatero le será muy difícil mantener que Rajoy está solo. En el caso de la negociación con ETA, la opinión pública se ha expresado siempre de forma contundente, porque sabe que las apelaciones retóricas a la paz el diálogo o la solución al conflicto encierran una mentira profunda. La única verdad es que se trata de la lucha del poder legítimo del Estado contra una banda de asesinos, cuyo supuesto brazo político no es más que la prolongación directa de quienes utilizan las pistolas y las bombas. Lamanifestación transcurrió en un ambientede normalidad absoluta, sin esas salidas de tono o actitudes extremistas que algunos estaban esperando para desacreditar a los convocantes y al PP. Es una satisfacción que el éxito de organización y de participación haya acompañado a la AVT y al resto de los promotores, porque son gentes que merecen el reconocimiento de todos y no la crítica interesada. La lectura política correcta no consiste en acusar a Rajoy de ponerse al frente de la manifestación. En rigor, el PP no se ha movido ni un milímetro de su postura bien conocida: aplicación estricta del Pacto por las Libertades y rechazo radical a cualquier negociación política. Es el Gobierno el que ha pretendido mover pieza, aceptando la presencia de EHAK en el Parlamento vasco, promoviendo una resolución en el Congreso que conlleva la ruptura material del Pacto y procurando dividir a los movimientos sociales vascos. A su vez, el PP debe perseverar en esta línea política. Los ciudadanos desean que los dos grandes partidos nacionales actúen junto, sin fisuras ni sectarismos, en los asuntos de Estado, en particular en la lucha contra el terrorismo y la vertebración territorial. El poder constituyente pertenece al pueblo español, cuya representación política ostentan por mayoría abrumadora populares y socialistas, y es inadmisible cualquier maniobra que pretenda dejar al margen a casi la mitad de los ciudadanos. El Gobierno está a tiempo de rectificar, porque sólo desde el interés partidista a corto plazo se puede entender- -que no justificar- -una política que puede dañar el interés general. La alternativa se llama Pacto Antiterrorista y ha probado de sobra su eficacia. OTRO TRASPIÉ EXTERIOR: EL SAHARA ARRUECOS expulsó ayer a una delegación de políticos, de izquierdas, y periodistas españoles que viajó hasta El Aaiún para comprobar la situación de los derechos humanos en la capital del Sahara Occidental. Las gestiones del Ministerio de Exteriores español fueron infructuosas y los gendarmes marroquíes no dejaron a los visitantes desembarcar del avión. La entente del Gobierno socialista con el Reino alauí, la nueva era en las relaciones bilaterales que anunció el jefe del Ejecutivo sufre un serio contratiempo. El 29 de abril de 2004, Zapatero, recién llegado a La Moncloa, afirmó que le parecía posible encontrar una solución al conflicto del Sahara en seis meses y, para halagar a las autoridades marroquíes, a las que acababa de visitar, anunció una gran movilización de los recursos diplomáticos españoles para lograr este objetivo. Ha pasado más de un año, los saharauis siguen en una situación extremadamente delicada y la estabilidad del régimen marroquí se pone en cuestión debido a las protestas de los seguidores del Polisario y a la represión policial. El Gobierno ha comprometido tres décadas de exquisita neutralidad en el conflicto- -que habían dado buenos EN TRECE DÍAS, OTRA M A YER se leyó en las parroquias de Madrid un manifiesto de apoyo a la manifestación en defensa de la familia y en contra de los matrimonios entre homosexuales, que se celebrará el próximo día 18. También la diócesis de Sevilla ha secundado la convocatoria y animado a participar en ella. En menos de quince días, el Gobierno tendrá en la calle otra marcha de protesta, en este caso en la referida a su política social. En un año y con sólo dos o tres decisiones, el Ejecutivo de Zapatero ha logrado movilizar en su contra a sectores que tradicionalmente no habían optado por este formato de protesta. Tras el éxito de la celebrada el sábado, el listón de la participación está alto. resultados en el conjunto de los intereses españoles en el Magreb- -por una apuesta irreflexiva que no ha tenido más que efectos contrarios a los pretendidos. España había manejado el problema con cintura política, manteniendo una postura que servía de contrapeso a las constantes reivindicaciones territoriales de Marruecos. Ahora, esa baza se ha perdido, pues además de defraudar las aspiraciones saharauis, la veleidad del Gobierno ha colocado a España en unas coordenadas inconcretas que Rabat aprovecha. Le bailamos el agua a Marruecos y ahora se ven las contraprestaciones. La solución sólo puede pasar por el diálogo y éste debe seguir siendo patrocinado por la ONU. Para España, ir más allá significa comprometer sus intereses. Moratinos prometió hace unos días un despliegue Ayer no consiguió ni que la delegación española pisase el Sahara. Otro éxito de la nueva política exterior basada en estrafalarios acercamientos a países que luego expulsan de su territorio a políticos españoles. Como hace dos semanas en La Habana, nuevo lamento en El Aaiún, de un Gobierno que condena su acción exterior a la mera emisión de notas de protesta.