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ABC DOMINGO 5 6 2005 93 El sector pesquero da la espalda al acuerdo con Marruecos y afirma que no es ilusionante Airbús pedirá al Gobierno británico ayudas públicas por valor de 584 millones de euros CÁNDIDO MÉNDEZ Secretario general de UGT Las relaciones cordiales con el Gobierno no condicionan la actuación de UGT A sus 53 años, con un 99,60 de apoyo a la gestión de los tres últimos años, y su carpeta llena de propuestas, Cándido Méndez sale del 39 Congreso Confederal de UGT con la idea clara de que el papel dado por la Constitución a los sindicatos es diferente a la de los partidos políticos TEXTO MAITE VÁZQUEZ DEL RÍO FOTOGRAFÍA CHEMA BARROSO Méndez, reelegido para su cuarto mandato con el 78,05 de los votos b El 39 Congreso de UGT, clausu- rado ayer, ha mostrado un sindicato sin fisuras, proclamando su autonomía del PSOE y con escasa renovación en su cúpula M. V. R. MADRID. Cándido Méndez salió ayer reelegido, por cuarto mandato consecutivo, secretario general de UGT, en un congreso, el número 39, cargado de situaciones emotivas por la despedida de algunos responsables de la ejecutiva, como el ex secretario de Organización, Alberto Pérez, y también por el trabajo realizado. La nueva ejecutiva, compuesta por seis hombres y seis mujeres (más el secretario general) ha salido con la carpeta repleta de propuestas sociales. ¿Qué se esperaba? preguntó ayer Méndez a los 768 delegados asistentes cuando hizo referencia, en su discurso de clausura, a que la posición de UGT en materia de pensiones es clara y rotunda no se recortará su cuantía por ampliar la exigencia de años de cotización, fijada ahora en 15. Y su voz retumbaba por todos los altavoces: UGT no cambia en función de la posición ideológica del Gobierno de turno De esta forma, Méndez lanzaba su último mensaje a su organización, pero también a la sociedad y a los interlocutores con los que tendrá que negociar en los próximos años. Tenemos que amplificar los mensajes y propuestas; hay mucho ruido político que no debe poner sordina a las necesidades de los trabajadores enfatizó. Tras una despedida emotiva del hasta ayer número dos del sindicato, Méndez también resaltó la valía de las tres nuevas incorporaciones a su ejecutiva (adelantada ayer por ABC) Blanca Uruñuela (Formación Sindical) Ángel Fernández (Política Industrial) y José Javier Cubillo (Organización) Aún conserva en la retina los cerca de 800 delegados puestos en pie aplaudiéndole y gritando UGT, UGT, UGT además de una gran cantidad de invitados entre los que destacan en la primera fila del Palacio de Congresos de Madrid, su amigo José María Fidalgo, o el secretario general de Empleo, Valeriano Gómez. En las primeras filas también estaba su familia, que le espera para celebrar, con tres días de retraso, el 21 cumpleaños de su hijo pequeño, Joaquín. -Se le nota satisfecho por las conclusiones de este Congreso. -Sinceramente, sí. Ha sido muy rico en contenido dando propuestas para la sociedad y para el buen funcionamiento interno del sindicato. En este último ámbito hemos creado un fondo de solidaridad para mejorar la situación con los representantes de UGT en el País Vasco, y otro fondo para fortalecer los servicios comunes. Y desde una continuidad en nuestra política sindical hemos reforzado nuestra capacidad de propuesta, sobre todo ahora, que estamos inmersos en un proceso de diálogo social muy importante. ¿Qué propuestas destacaría? -Hay algunas concretas, como en el plano internacional, donde queremos exigir a las multinacionales españolas para que en las inversiones que hagan en los países en vías de desarrollo se conviertan en adalides del diálogo social, de la defensa del interlocutor sindical, sobre todo en Iberoamérica; en el ámbito de prevención de riesgos laborales queremos incluir el acoso sexual y moral e incorporar los riesgos psicosociales... Pero hay dos elementos que serán el eje del trabajo sindical: el cambio del modelo productivo y el reforzamiento de la política industrial. Cuando UGT se propone la defensa de un planteamiento, más pronto que tarde consigue ciertos avances, como ha ocurrido con el derecho a la dependencia, que está a punto de salir, o la regularización de los inmigrantes. ¿Cuáles serán las más difíciles de conseguir? -Nos planteamos los objetivos a cuatro años, pero si en algo se identifica el movimiento obrero es en la tenacidad. Espero que en estos cuatro años podamos conseguir algún compromiso efectivo de política industrial por parte del Gobierno y de las Comunidades. Vamos a insistir, como ocurre con nues- tra propuesta de la jornada laboral de 35 horas semanales, pese a la actual coyuntura, la mantenemos y, ahí está, a la espera de poderse conseguir. ¿Cree que hay suficientes recursos públicos para poner en marcha todas las propuestas de UGT? -Los sindicatos no nos debemos poner en el lugar del otro. Somos una organización social y proponemos una batería de propuestas sociales y las defenderemos en la mesa de negociación. Somos una organización razonable. No vamos a pedir a nadie algo que no pueda asumir. Lo que exige el diálogo social es buscar un punto de equilibrio y será el Gobierno el que definirá sus prioridades. ¿Es bueno que no haya críticas? -Sí las ha habido. En el debate de la gestión hubo 29 intervenciones. Hay críticas y exigencias, como lo demuestran las más de 1.600 enmiendas presentadas. ¿Le ha dolido alguna? -No. Tengo buen encaje. Además los representantes de UGT tienen la obligación y el derecho de criticar. -Una de las críticas es la proximidad de UGT al Gobierno. -Es incorrecto aplicar clichés del pasado. Esta sociedad es muy distinta. En el marco constitucional se hizo un reparto y la Constitución nos otorga un papel a los sindicatos y otro a los partidos políticos. Más allá de que pueda existir una relación más o menos cordial con el presidente del Gobierno, eso nunca condiciona la actuación del sindicato, ni de un partido político y mucho menos de un Gobierno.