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ABC DOMINGO 5 6 2005 Cultura 75 En el centenario de la muerte de Julio Verne, una recreación perfecta del ambiente del submarino más famoso, el Nautilus y la personalidad de su capitán, encarna el mejor de los tributos. La muestra flotante desborda la fantasía inagotada del mundo marino El capitán Nemo echa el ancla en Galicia TEXTO: ÉRIKA MONTAÑÉS FOTOS: MIGUEL MUÑIZ VIGO. En el muelle de trasatlánticos de Vigo, hoy un solo paso separa dos mundos; la misma zancada que un día, allá por 1868, diera el capitán Nemo para embarcar en el Nautilus el primer submarino ideado por la mente de un hombre, en este caso ni científico ni ingeniero, sino sencillamente un literato visionario. Francés, para más señas, y el autor más traducido, junto con Karl Marx, de todos los tiempos. Como recreara en sus fantásticas historias, Julio Verne viajó a través de recónditos lugares y tiempos dispares para renacer de mil y una formas, cada día y cien años después de su muerte, en el imaginario de niños y mayores. Hoy lo hace en la ciudad gallega, a bordo de un barco llamado Naumón propiedad del grupo La Fura dels Baus, y con otra aventura que contar. La aventura de sumergirse en las abismales profundidades marinas para huir, hastiados, de lo mundano. ¿Y quién no, como hiciera Nemo, lo ha deseado alguna vez? Perderse en el océano (Átlántico, es el caso) con el sumergible timoneado por el temperamental capitán e imaginar que, inmediatamente, cunde el pánico en el resto de los barcos porque han confundido al Nautilus Naumón o llámese como quiera con un monstruoso cachalote marino. Del epicentro ficticio que dio vida a Veinte mil leguas de viaje submarino surge, así, y por iniciativa del Gobierno gallego, una recreación perfecta del ambiente de la novela que encumbró a Verne a los altares de la ciencia ficción, a bordo de una exposición flotante que no encaja con los cánones de las salas museísticas. El escenario del Naumón se compone, entre otros, de paneles luminosos y figuras del espectáculo de La Fura dels Baus La vuelta a Galicia en 40 días El Naumón recorrerá hasta mediados de julio el litoral gallego, atracando en una veintena de puertos donde el visitante podrá sumergirse, de nuevo, en la obra de Julio Verne. Hasta el 12 de junio el navío aguardará en la dársena de A Laxe, en Vigo. 13 de junio: La exposición viajará a Cangas. 14 de junio: Marín recibirá la visita del Naumón 15 de junio: Portonovo. 16 de junio: Villagarcía, para estar en Pobra entre el 17- 19 de junio. El día 20 estará en Ribeira; el 21 en Muros; en Corcubión el 22 y el 23, en Camariñas. En Laxe el día 24 de junio; en Sada al día siguiente y atracará en Ferrol entre el 26 y 28 de junio. Cedeira acogerá la muestra el 29- 30. El 1 de julio, Cariño; el 2, Celeira; el 3 Burela y el 4 Ribadeo. Terminará el viaje en La Coruña donde La Fura dels Baus repetirá espectáculo y el Naumón o Nautilus se sumergirá sin rumbo conocido. Vigo, epicentro del viaje submarino Verne eligió la Bahía de Vigo para situar el tesoro que habría de financiar las aventuras y desventuras del capitán Nemo tras la batalla de Rande, donde abundaban las riquezas depositadas por los galeones españoles en liza con la flota anglo- holandesa. Siendo ya un afamado escritor, en 1878, el autor galo decidió visitar el lugar que había imaginado para el capítulo central de su magistral novela, aunque esa vez él lo hizo en un yate. Viaje al interior del Nautilus Haciendo honor de la enseña que blandía el Nautilus Mobilis in mobili movilidad en movimiento- -la muestra El viaje del Capitán Nemo propone visitar las tres bodegas del Naumón al son que marca el balanceo de las aguas. Al bajar las escaleras que conducen a ese sótano del navío- -cuelgan en las paredes imágenes de la Vuelta al Mundo de Vela, que partirá de Vigo el próximo noviembre y motivo- homenaje de la exhibición- -las retinas ponen realidad a lo que un día dibujó la mente: el comedor, el camarote, el amado órgano donde el capitán Nemo daba rienda suelta a su melomanía... Tras meses de documentación, hemos utilizado todo tipo de recursos expresivos para que el visitante se traslade al interior del Nautilus lectura perimetral de los principales pasajes de la obra, proyecciones de alimentos marinos sobre la mesa- -aquella en la que mantenían interminables debates el capitán y el eminente oceanógrafo Pierre Aronnax- composiciones digitales donde el mismo Verne nos da el prólo- Grabados y dibujos son parte de la exposición go de la historia, o luminosos que simbolizan los desencuentros de Nemo y Aronnax... Quien habla es Enrique Bonet, autor del espléndido decorado palabras que la comisaria de la exposición Mercedes Monmany completa: en las paredes del barco se han utilizado cuadros del pintor gallego Urbano Lugrís; también hay un apartado dedicado a quienes pusieron su granito de arena en el mundo de los sumergibles, como Isaac Peral o Narciso Monturiol. Todo ello se ha complementado con grabados de la batalla de Rande pertenecientes a colecciones inglesas, trozos de películas inspiradas en la novela (como la que rodó Juan Antonio Bardem en 1973) y un gran ojo de buey pre- Hemos utilizado todo tipo de recursos expresivos para que el visitante se traslade al interior de la nave dice Enrique Bonet, autor del decorado sidiendo la sala, coronado por la N presente en todas partes y que hace gala de la egolatría de uno de los personajes más admirados y misteriosos de la literatura universal, N de Nemo. La combinación de esa escenografía, que se verá aturdida por la actuación de la Fura dels Baus y su espectáculo Peregrinos da Noite y los sonidos celtas de Carlos Núñez, ensalza aún más la complejidad y la inmensa belleza del fondo marino, ilimitado mundo que apasionó a un novelista cuya imaginación sólo encontró cortapisas en su último viaje, aquel que realizó un 24 de marzo de 1905. Quién sabe si en aquella ocasión también escogió un submarino para hacerlo.