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62 Los domingos DOMINGO 5 6 2005 ABC ENTREVISTA EDUARD ESTIVILL Pediatra Hay niños que tienen en su cuarto hasta un microondas Los niños nos miran. Aprenden de lo que ven más que de lo que se les dice. Aprenden esas pautas que empiezan por el bien dormir y terminan por el bien vivir. El doctor Estivill y la pedagoga Montse Doménech han puesto en limpio esta vieja verdad POR M. HERMIDA; FOTOS: ERNESTO AGUDO En realidad es una entrevista a dos voces porque el doctor Estivill, pediatra, trabaja con su esposa, Montse Domènech, pedagoga muy a menudo y especialmente en una producción editorial que empieza a ser notable y se ha visto recibida con un éxito asombroso. O no tan asombroso: los padres actuales saben que no saben y eso les agobia mucho más que a sus antecesores, porque en esto de educar a los hijos a ellos no les ayuda el sistema, ni la tradición, ni el amparo de la autoridad indiscutible. La verdad es que no les ayuda nada ni nadie. Padre y madre, en las parejas actuales, trabajan demasiado, corren demasiado y quieren demasiadas cosas para unos niños que crecen en un ambiente bombardeado por todo tipo de estímulos, de teorías, de fantasías de perfección, de aspiraciones políticamente correctas. Al doctor Estivill lo que más le gusta de su faceta mediática es la posibilidad de conocer- -y no sólo en consulta- -el estado real de los chicos y de sus familias, los cambios de tendencias educacionales, los temores y perplejidades de los que no siempre se habla en voz alta. De hecho, interpela al entrevistador para confirmar posibles experiencias comunes, contrastar criterios, y luego requiere y escucha lo que aporta y puntualiza Montse Domènech. -Con un millón de libros vendidos de su método para enseñar a dormir a los niños, traducido además a 18 idiomas, comprenderá que no queda más remedio que empezar por preguntarle por el sueño... -Sobre todo porque nos pasamos durmiendo el 30 por ciento de nuestra vida. Supongo que el éxito del libro se debió a que era un trabajo científico, pero explicado de forma fácil, pensada para sus destinatarios. No era una opinión, sin más, ni yo pretendía ir en plan gurú Era la divulgación de un hecho científico, sobre el que todavía hay mucho que aprender. La verdad es que los niños siempre han tenido que aprender a dormir, pero, como me dijo Lila en acción. Uno de los libros de la colección para los más pequeños en una charla una abuela muy divertida y de armas tomar, yo no había descubierto nada que ella no supiera: de lo que se trata es de crear unos hábitos, unas pautas. Eso, hace años, se conseguía porque la vida tenía otro ritmo. O no había televisión o cuando la hubo, para los niños terminaba a las 8 y para los adultos a las doce, cuando salía la bandera Las familias hablaban un rato, los niños sabían que se tenían que ir a dormir, aunque no quisieran. Por otra parte, como me dijo aquella señora, ella había tenido cuatro hijos y mal hubiera podido sobrevivir sin oganizarse, si no hubiese instaurado unas normas, los famosos hábitos, que se seguían sin mucha discusión. ¿No se ha fijado nunca en esa frase El último de mis hijos se crió sólo En realidad se criaría observando a sus hermanos y siguiendo las normas establecidas para el primero. Pe- ro ahora, con menos hijos, y a veces espaciados, es más complicado. O los padres lo viven como más complicado... -De todas formas, todo conspira contra el sueño: desde las jornadas inacabables a la televisión tardía, sin olvidar el ruido de las calles. Pero no dormir no se percibe tan peligroso como el tabaco, por ejemplo... -Y sin embargo, dormir es verdaderamente necesario. En el caso de los niños, además, es absolutamente fundamental para su desarrollo. Hay un 30 por ciento de niños con problemas importantes de sueño, y un niño que duerme mal puede tener problemas de carácter, de aprendizaje. No estoy hablando de malhumor un día, estoy hablando de daños neurocognitivos que no se reparan. -Otra cosa que les interesa a ustedes, y sobre la que también han escrito, es sobre algo tan básico como la alimentación. La de los niños, la de los adolescentes, y lógicamente la de los adultos... Es un poco sorprendente, pero parece que los españoles vuelven a ser bajitos... -Los malos hábitos de comida están creando, además de bajitos, como usted dice, obesos. Y eso es bastante peor. Entre un 15 y un 20 por ciento de los niños españoles lo son. Y es una pena, porque estamos rodeados de productos estupendos, con una tradición de die- Eduard Estivill y Montse Domènech. Abajo, con su hija de papel, ahora que se preparan para ser abuelos de verdad ta mediterránea que no se aplica. -Y luego- -subraya Montse Doménech- -vienen los problemas de bulimina, de anorexia... No es lo importante el que tomen tales o cuales galletas en un momento dado, sino que sólo coman eso... La obesidad tiene consecuencias muy graves para la salud. ¿Se ha dado cuenta- -tercia Eduard Estivill- -de que, hace años, cuando los hijos llegaban a casa preguntaban: ¿Qué hay de cenar? Ahora es la madre la que sale a preguntar a los hijos: ¿Qué quieres cenar? Así es más difícil introducir menús variados y racionales. Así es más difícil crear buenos hábitos de alimentación. ¿Sabe lo más curioso que he descubierto recientemente? Pues que hay chicos que tienen en su habitación, no ya una tele o un ordenador, o la play station o, claro, el móvil. Adivínelo: algunos tienen... ¡un microondas! -Últimamente se habla mucho de violencia escolar, de indisciplina... A menudo son situaciones dramáticas que aunque no se vivan cotidianamente en la mayor parte de los hogares, sí