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60 Los domingos DOMINGO 5 6 2005 ABC POLÍTICA Y PERIODISMO Garganta profunda aclarada La trastienda más legendaria del periodismo en EE. UU. revalida la importancia de las fuentes y demuestra que las exclusivas son una combinación de intereses particulares, suerte y sacrificio. POR PEDRO RODRÍGUEZ T odo empezó, irónicamente, hace treinta y cinco años dentro de la Casa Blanca. Lo que se puede describir como quizá la relación confidencial más fructífera en la historia del periodismo se inició en una sala de espera de la mansión presidencial, no muy lejos del electrónico sótano para gabinetes de crisis, conocido como Situation Room Una tarde- -según el relato publicado esta semana por Bob Woodward al desvelarse sin previo aviso la identidad de Garganta Profunda -el todavía no periodista se encontró casualmente con su decisivo mirlo blanco, Mark Felt. En 1970, Bob Woodward devolvía su beca castrense en la Universidad de Yale sirviendo cuatro años (mas uno de propina ante las necesidades de personal militar planteadas por la guerra de Vietnam) como teniente de la Armada de Estados Unidos, destinado en la plana mayor del almirante Thomas Moorer, jefe de operaciones navales. Como en otras ocasiones fue enviado desde el Pentágono a la Casa Blanca para entregar un paquete, lo cual suponía una cierta espera hasta ser recibido por el destinatario adecuado. Junto al bisoño Woodward se sentó un distinguido caballero que le doblaba la edad y parecía llevar una carpeta o portafolios. Tras varios minutos, el teniente Woodward se decidió a entablar conversación con el discreto Mark Felt, que entonces ya ocupaba un cargo de confianza en el cuartel general del FBI. Teniente Bob Woodward se presentó el futuro periodista, que añadió un respetuoso señor Con ese punto de psicoanálisis ta tan típico de algunos estadounidenses, el estelar periodista ha explicado que al comienzo de los años setenta pasaba por un bache de angustia vital sin tener nada claro su futuro. Dudas existenciales que intentaba aclarar expandiendo sus horizontes con interesadas amistades, algunas experiencias políticas y estudios adicionales en la Universidad de George Washington, el mismo campus de la capital federal donde Mark Felt había obtenido su título de Derecho en el turno de noche. Mente calculadora Felt y yo éramos como dos pasajeros en asientos contiguos embarcados en un largo vuelo sin otro lugar a donde ir y nada realmente que hacer salvo resignarnos al tiempo muerto ha afirmado Woodward en un relato en primera persona que deja de manifiesto una inquietante mente calculadora. El periodista reconoce que a partir de su encuentro en la Casa Blanca, Mark Felt se convirtió para él en una combinación de mentor, consejero, figura pseudo- paternal y amigo. Terminado su servicio militar, Bob Woodward abandona de for- Mark Felt, AP en sus buenos tiempos en el FBI. A la derecha, esta semana en California, a sus 91 años ma inopinada sus planes de estudiar Derecho para dedicarse al periodismo. Pese a sus ambiciones de trabajar para el Washington Post y tras un fracasado periodo de prueba de dos semanas, tiene que contentarse con aprender los rudimentos de la profesión en un semanario local. Durante su año de aprendizaje en el Montgomery County Sentinel Wood- ALGUNA VEZ FUERON SOSPECHOSOS... Henry Kissinger, consejero de Seguridad Nacional y secretario de Estado George Bush padre, entonces presidente del Comité Nacional del Partido Republicano. Gerald Ford, vicepresidente de Estados Unidos tras la forzada dimisión de Spiro Agnew Robert Dole, destacado líder parlamentario del Partido Republicano Alexander Haig, jefe de gabinete de la Casa Blanca, sonó como Garganta Profunda