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ABC DOMINGO 5 6 2005 Los domingos 59 Adolfo Suárez es hoy testigo ausente y mudo de la historia a la que ha contribuido con la mayor de las generosidades DESVELAR, ACLARAR Y APOYAR LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER J. MANUEL MARTÍNEZ LAGE Profesor de Neurología de la Universidad de Navarra N El homenaje de Punto Radio Protagonistas el programa que dirige y presenta Luis del Olmo en Punto Radio, prepara su homenaje a Adolfo Suárez. Será el próximo día 9, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Durante unas horas de radio que, sin duda, despertarán la emoción de todos, los oyentes podrán escuchar un mensaje del Rey Don Juan Carlos y otros tantos de los presidentes del Gobierno que le sucedieron, Calvo- Sotelo, González, Aznar y Zapatero. También participarán en el retrato radiofónico muchos de los amigos que le conocieron, le trataron y compartieron su tiempo. tiempo. La escena es la cruda realidad de una enfermedad que no tiene cura. Pero Suárez está bien cuidado por un enfermero. Se viste, se asea y da largos paseos para llegar cansado y poder tener momentos de reposo. La ventaja de no tener voluntad es que el paciente no se resiste. Quizá por ello sus allegados consideran indigno el aprovechamiento oportunista al socaire de la incapa- cidad de responder. Ya está bien de glosar las desgracias del personaje. De hurgar en el morbo familiar en vez de mantener activo su modo y su manera de hacer política, mucho más interesante a efectos del interés general. Pero Adolfo Suárez ni siquiera puede pedir ese buen gesto a sus compatriotas. Es seguro que si pudiera resucitar de entre las nieblas de la inconsciencia, se cogería un sonoro cabreo al ver que tanto se habla de su enfermedad y tan poco sobre sus ideas sobre España y los españoles. Los españoles me quieren, pero no me votan sentenció el día de su última derrota. Pues eso. Más democracia y menos lagrimeo. Con Abril Martorell y Martín Villa; intercambian opiniones en el Congreso o he podido ver la intervención de Adolfo Suárez Illana en el programa televisivo en el que él, de acuerdo con su familia, ha compartido con la ciudadanía el desconsuelo de que su padre, mi admirado y preferido presidente de gobierno- -una condición que no decae hasta la muerte- -padece ya una demencia avanzada, posiblemente causada por la enfermedad de Alzheimer. Gran gesto, gran servicio a la sociedad. Mi más cordial felicitación a toda esa familia por esta solidaria, humana y servicial decisión que quedaría soberanamente coronada si donan el cerebro del padre para su estudio científico. Ha lanzado un reto importante para que otras ilustres familias españolas hagan lo propio si en su seno ocurre la misma pena. De ello depende- -nada más ni nada menos- -que la lucha anti- Alzheimer en España cobre una necesaria y nueva dimensión sociosanitaria e investigadora. Estoy viviendo, por razones que no vienen al caso, la cultura americana en torno al cáncer. Tiene un eslogan (dígalo, combátalo y cúrelo) que hay que adaptar en nuestro medio también al Alzheimer. No se le puede llamar demencia senil porque tal cualificación es pura filfa. Ha de saberse que la certeza diagnóstica de esta afección, si se aplican todos los medios disponibles, es de un 95 Hay que desterrar el nihilismo terapéutico frente a esta plaga. Ya hay medicamentos eficaces y cogniterapias que han de aplicarse. ¿Causó o influenció el Alzheimer del presidente la enfermedad de su mujer y de su hija? Sin la menor duda, sí. Entre depresión y demencia alzheimeriana hay una fuerte asociación sobre todo si ambas aparecen cercanas en el tiempo. Esta asociación es de doble dirección: desde la depresión a la demencia y desde el Alzheimer a la depresión. Varias veces me han preguntado si yo cuidé al presidente. No tuve ese honor. Pero cuando le vi tan a menudo rezar fervorosamente en el oratorio de la Clínica Universitaria de Navarra, me sentí impelido a unirme a sus oraciones. No me pregunten el porqué.