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36 Internacional DOMINGO 5 6 2005 ABC MONARQUÍAS TRADICIONALES, REPÚBLICAS HEREDITARIAS Saad Hariri Hijo de Rafic Hariri, primer ministro libanés asesinado en atentado terrorista. Heredero del imperio empresarial, de la fortuna y de los contactos políticos y lealtades históricas de su padre. Ha cursado estudios de Empresa Internacional en la Universidad de Georgetown. Bashar al- Assad Hijo de Hafez al- Assad, hombre fuerte de Siria durante más de 30 años. Era un tranquilo oftalmólogo al margen del poder, cuando la muerte de su hermano en un accidente le convirtió en sucesor a la presidencia a su pesar. Abdalá de Jordania Hijo del Rey Husein y descendiente del Profeta en la carismática familia de los hachemíes. De formación académica y militar en Gran Bretaña y Estados Unidos, intenta continuar la política pragmática de su padre. Saif al- Islam Gadafi Hijo del coronel Gadafi, hombre fuerte de Libia. Pintor artístico, graduado en la London School of Economics. Preside una organización de caridad de fuerte perfil político y diplomático, que ha mediado en alguna liberación de rehenes. Aunque dice que no quiere ser presidente, es visto como el indisputable heredero Gamal Mubarak Hijo del actual presidente egipcio, Hosni Mubarak. Graduado en la Universidad Americana del Cairo y formado en la empresa y la Banca, ha dado a entender su voluntad de dedicarse a la política para decepción de la oposición, que teme la instauración de una dinastía hereditaria. Beirut Mohamed VI Hijo del Rey Hassan II de Marruecos. Educado para la realeza, intenta seguir la política de modernización y control de los principales resortes del poder con la que gobernó su padre. Siria Líbano Damasco Amman Argel Túnez ez Tún Rabat Argelia Tel Aviv Trípoli El Cairo Israel Jordania Marruecos 0 200 km. 400 Libia Egipto Infografía ABC La rotunda victoria en el Líbano de Saad Hariri, hijo del ex primer ministro suní asesinado, ha supuesto una nueva vuelta de tuerca en las sucesiones familiares de la gran política árabe, en la que los hijos de papá cogen el testigo en tronos y presidencias Los cachorros árabes toman el relevo POR JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Del Magreb marroquí y libio al levante libanés. Del siglo pasado, anclado en odios imposibles de espantar, a un futuro con demasiadas raíces pretéritas. De padres ilustres, carismáticos, incontestables durante años, lustros, décadas a jóvenes inexpertos, imperfectos, incapaces de levantar pasiones y llevados por sus familias y su entorno hasta lo más alto de un podio del que más de uno desearía bajarse lo antes posible o no haber subido nunca. La lista es larga. Algunos han pasado el trago con mejor resaca que otros. Ninguno ha hecho olvidar a su progenitor; tampoco los recién llegados, ni los que preparan, guiados por sus padres, su aterrizaje. El último en asomar por la puerta, de puntillas, sin quererlo ni beberlo, y azuzado por presiones políticas internas combinadas con alianzas internacionales inconfesables, ha sido Saad Hariri, hijo del multimillonario suní y ex primer ministro libanés, Rafik alHariri, quien murió asesinado el pasado 14 de febrero en el paseo marítimo de Beirut. Hairi se ha visto obligado a coger repentinamente el testigo de su padre para imprimir un giro a la política libanesa. Su rotunda victoria en la primera vuelta de los comicios, 19 escaños de 19 posibles en la capital, son el primer paso hacia la jefatura de un Gobierno para la que reúne, por el momento, sólo 2 cualidades: ser suní, imprescindible para ocupar el puesto de primer ministro en el Líbano según las viejas tradiciones políticas y confesionales, y ser el hijo de su padre. Lo demás puede que lo demuestre con el tiempo, pero tendrá que hacerlo. A tiro de piedra de Beirut, en una Siria cada día más ajada políticamente, gobierna con desigual suerte desde hace un lustro Bashar al- Assad, hijo del León de Damasco, Hafez, que marcó una época y se convirtió en un estadista en cuyo espejo se miraron año tras año muchos líderes árabes. Bashar, oftalmólogo y alejado de Damasco durante demasiados años, tampoco estaba destinado a tomar las riendas del poder en Siria. El bastón de mando era para su hermano, pero un terrible accidente de coche acabó con sus posibilidades políticas. Su primer lustro en el poder se ha cerrado con una guinda que hará aun más indigesto para muchos de los suyos ese empachoso pastel que se hornea en las cocinas sirias, ante las amenazas nada disimuladas que llegan desde Washington. Y es que por lo primero que Bashar ha pasado a la historia, además de por suceder a su padre, ha sido por ser el presidente de Siria que perdió el Líbano y que tuvo que retirar sus tropas del país del Cedro tras una ocupación militar de 29 años. El eterno sucesor, descabalgado Tampoco estaba Abdalá en las quinielas jordanas cuando el Rey Husein vivía sus últimas horas víctima de un cáncer. El eterno sucesor y heredero político, el Príncipe Hassán, hacía ya las maletas para trasladarse al Palacio del Monarca hachemí cuando su hermano le apartó del trono en beneficio de su sobrino, cuya mejor virtud en enero de 1999 era hablar con más soltura el inglés que el árabe. El tiempo le ha dado más tablas. Sus detractores se baten en discreta retirada aunque nunca dejan de criticar su Ninguno de los nuevos mandatarios ha logrado proyectar un ápice de sombra sobre la memoria de su padre falta de osadía y determinación para convertir a su país en una verdadera democracia. Su esposa, la Reina Rania, le ha ayudado a ganarse adeptos y popularidad. Pese a todo, su padre sigue a años luz; siempre lo estará. Lo mismo le sucede a Mohamed VI en Marruecos, donde la sombra de Hassán II sigue siendo tan alargada que en algunas zonas del país apenas se atisba el sol. Lleva menos tiempo en el trono marroquí que Abdala en el de Jordania pero sus críticos coinciden en identificar muchos defectos comunes; sus debilidades son similares y sus apoyos occidentales no palían sus desvíos internos hacia atajos sin salida. En la rampa de lanzamiento, cada vez más entrenados y dispuestos, están ya preparados Gamal Mubarak, en Egipto, y Saif al- Islam Gadafi, en Libia. Ambos niegan la mayor. Sus todopoderosos padres miran también a otro lado cuando se les pregunta al respecto, si es que alguien tiene valor para hacerlo. Pero los pasos se van dando con milimétrica precisión. El destino de ambos es idéntico: suceder a sus progenitores. Es una tendencia que se está convirtiendo en norma en esta convulsa región. Y los nietos ya preparan su particular mañana.