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ABC DOMINGO 5 6 2005 33 El PS francés expulsa de su dirección al ex primer ministro Laurent Fabius, que abanderó el no a la Constitución Mahmud Abbas anuncia el aplazamiento indefinido de las elecciones legislativas palestinas ALBERTO NAVARRO Secretario de Estado para la Unión Europea Para España será peor si las cuentas de la Unión no se aprueban este año El principal responsable español en la negociación de las próximas perspectivas financieras reconoce las dificultades añadidas que plantean los no de Francia y Holanda, pero apuesta por que los Veinticinco sigan adelante con la agenda europea TEXTO: LUIS AYLLÓN FOTO: JULIÁN DE DOMINGO AFP asimismo se pronunciaron a favor de continuar con el proceso de ratificaciones, pese a que el Gobierno británico ya ha dado a entender que no tiene interés en celebrar su referéndum. El ministro alemán de Asuntos Exteriores, el verde Joschka Fischer, avisa del nuevo reto de los políticos: Tendrán que convencer al electorado de un proceso de integración que daban por sobreentendido. El virus del cuestionamiento vecino cala también en el electorado alemán, con consecuencias imprevisibles ante la próxima convocatoria electoral de septiembre. Un sondeo del semanario Focus muestra una caída en la preferencia por el Tratado Constitucional de un 52 a un 44 por ciento, con los opositores en un 39 por ciento. Gerhard Schröder y Jacques Chirac volverán a mantener una entrevista a dos bandas el viernes en París, y el día 13 visitará Tony Blair al canciller en Berlín. MADRID. Alberto Navarro no oculta que el triunfo del no en Francia y Holanda ha sido un golpe muy duro pero se niega a aceptar que se diga que la Constitución Europea está en la UVI o, peor aún, ya en el cementerio. El secretario de Estado para la Unión Europea señala que el Consejo Europeo de los días 16 y 17 de este mes debe abrir un periodo de reflexión en busca de una solución, que, en su opinión, no llegará antes de 2007, y afirma que los Veinticinco tienen que seguir adelante con los temas de la agenda europea. -Pero, ¿es realista pensar que se puede avanzar con el tumor que padece la Unión? -Es que Europa no puede pararse. Tenemos que seguir con más razón que nunca impulsando los grandes temas de la agenda europea, incluidas las perspectivas financieras, donde es verdad que el escenario es ahora más difícil para un acuerdo en junio, aunque el plazo acabe en diciembre del año próximo. -Sobre todo para España se ponen las cosas más difíciles... -Para España se ponen las cosas más difíciles si el acuerdo queda para el año que viene, porque podrían entrar en consideración otras estadísticas menos favorables. -Pero también porque países que tendrían que ceder algo, como Francia o Alemania, están en situaciones complicadas... -Si. Aunque el problema principal es el del cheque británico, es verdad que hay un problema con el volumen de los recursos porque países que son contribuyentes netos, sobre todo Alemania, están en una situación que no favorece un acuerdo como el de Berlín en 1999. Con todo, no es imposible alcanzar un acuerdo en junio. España intentará lograr un buen acuerdo que respete los intereses nacionales. ¿Está el Gobierno dispuesto a vetar el acuerdo si no satisface los intereses de nuestro país? -España está dispuesta a defender los intereses nacionales con absoluta firmeza y a que haya un reparto equitativo de las cargas de la ampliación. Sabemos que somos el país que más fondos ha recibido en estos últimos 20 años- -casi 100.000 millones de euros netos- -y que ahora tenemos que com- Alberto Navarro, durante la entrevista en su despacho de Asuntos Exteriores partir solidaridad con los nuevos estados miembros que son mucho más pobres que nosotros. Pero hay que hacerlo de una manera gradual. España necesita una salida suave de la cohesión. España deja la segunda división para pasar a la primera, y queremos que la sociedad española se movilice sabiendo que el futuro está ahora en las nuevas tecnologías, en la investigación y desarrollo, en la inversión en capital humano... y que ahí hay unos fondos que van a aumentar de manera importantísima, incluso más que los fondos de cohesión- -como mínimo 74.000 millones de euros para I+ D durante el periodo 2007- 2013- -y que no habrá un reparto por países: son las empresas, las universidades, los que presenten proyectos, los que utilizarán esos fondos. ¿Cuáles son las líneas rojas por parte de España al negociar el presupuesto comunitario? -No me gusta hablar de líneas rojas, pero, básicamente, España no querría un presupuesto excesivamente reducido. Somos realistas y sabemos que el punto de encuentro estará entre ese 1 por ciento del PIB que reclaman los países contribuyentes y el 1,14 en créditos de pago que propone la Comisión Europea. La primera línea roja seria un presupuesto del 1 por ciento y la segunda, un acuerdo que no respetara los intereses españoles, es decir, que hubiera una caída brutal de saldo. De lo que hablamos es de en qué momento España va a pasar a ser contribuyente neto. España entró con el 68 por ciento de la renta media europea y está ya en el 98 por ciento a 25 estados y en el 90 a 15 estados, y dentro de muy poquito tiempo se situará por encima. En un escenario del 1 por ciento y ningún mecanismo de gradualidad, lo seríamos en 2007 o 2008. Con un presupuesto muy bajo y muy poca gradualidad, en 2009 o 2010. Y si se respeta un presupuesto suficiente y hay unos elementos de gradualidad adecuados, llegaríamos hasta el 2013. Es más correcto pensar en esos términos y no en un saldo como el que ha habido en este periodo y que no se puede trasladar sin más a las nuevas perspectivas financieras, porque ni la España de hoy es la España de 1999 ni Europa es la Europa de ese año. ¿No ha pecado de cierta ingenuidad el Gobierno al entregar tan pronto bazas como la flexibilización del Pacto de Estabilidad? ¿No se ha fiado demasiado de Francia y Alemania? -Yo creo que no. España, junto con Irlanda es el mejor ejemplo de la integración europea. Somos un país cumplidor y tenemos legitimidad para plantear la salida gradual de los fondos. Y el eje franco- alemán sigue siendo indispensable para la construcción europea.