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14 DOMINGO 5 6 2005 ABC Nacional Representantes de las víctimas del terrorismo encabezaron la pancarta principal de la manifestación Una gigantesca multitud se echa a la calle para exigir al Gobierno que no negocie con ETA Cientos de miles de personas rechazaron pacíficamente en Madrid la política antiterrorista de Zapatero b La imponente manifestación convocada por la AVT, masiva y sin incidentes y reforzada por 400 autobuses de toda España, diluyó la polémica sobre su oportunidad BLANCA TORQUEMADA MADRID. Vientos del pueblo y tórrida brisa en una tarde de sol hirviente apenas aplacado por unas cuantas nubes panzudas. Cientos de miles de personas se congregaron en una espina dorsal del dolor, la que va de la glorieta de López de Hoyos a la plaza de la República Dominicana, enclaves donde el recuerdo de dos atentados monstruosos encadenaba ayer el dominó de la memoria histórica, de la dignidad y de un vigor cívico que en ningún momento llegó a desbordarse. Los números bailaron de forma escandalosa, como siempre: según la AVT, un millón de manifestantes (dato corroborado por la Comunidad de Madrid, a vista de helicóptero) aunque la Delegación del Gobierno dijo 250.000 y 850.000 la Policía Municipal. Una fuerza colectiva arrolladora, en todo caso, reforzada por 400 autocares llegados de toda España. La manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y secundada por el Partido El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, llora emocionado ante miembros de la organización Popular y el Foro de Ermua puso en evidencia la preocupante fisura entre el funambulismo emprendido por el Gobierno con respaldo mayoritario del Parlamento y la capacidad de respuesta de una sociedad que no se ve suficientemente reflejada en ese apoyo casi unánime de las Cortes. Fuera de juego se han quedado casi diez millones de votantes (por lo menos) y eso quedó manifiesto ayer sobre el asfalto de Madrid. La apelación a Zapatero no estuvo latente a lo largo de toda la convocatoria y patente cuando los voceadores de las consignas oficiales menos punzan- ÁNGEL DE ANTONIO tes, bajaban la guardia. Entonces brotaban espontáneos los gritos de Zapatero, embustero o Zapatero, dimisión trufados con imprecaciones similares contra el comisionado de las Víctimas, Gregorio Peces- Barba, el clamoroso ausente. Los organizadores se esforzaban, al borde del férreo cordón de segu-