Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión DOMINGO 5 6 2005 ABC NAVARRA NO SERÁ MONEDA DE CAMBIO N AVARRA no admitirá ser moneda de cambio en un hipotético proceso negociador con ETA. El reportaje que hoy publicamos en Los Domingos deja bien a las claras la mayoritaria opinión contraria de los navarros al deseo del nacionalismo de extender el régimen de consultas a la Comunidad Foral con el fin de que avalar su integración en el País Vasco. Lo resume muy claramente el presidente Miguel Sanz, quien asegura que los navarros no temen un referéndum, pero que de ninguna manera aceptarán que se les imponga. El sueño expansionista del nacionalismo vasco no sólo choca con la ley, sino que se estrella con igual contundencia contra la voluntad mayoritaria, casi abrumadora, de los ciudadanos de Navarra. PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil CLAMOR EN MADRID las buenas palabras del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre su disposición a dialogar y a escuchar a los ciudadanos, les ha llegado el trámite de pasar por el filtro de la realidad. Frente a la masiva manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo, el Ejecutivo podrá esgrimir argumentos retóricos, refugiarse en las legítimas discrepancias de algunas víctimas o descalificar la respuesta social por vicios partidistas. Pero ninguno será suficiente para borrar el efecto inmediato, pero indefinido, que se ha producido en la opinión pública como consecuencia de una movilización que sólo tiene antecedentes en las protestas contra ETA, la matanza del 11- M o la guerra de Irak. El Ejecutivo no puede ni debe responder como un autista. Se trata sólo de que Rodríguez Zapatero sea coherente con sus tiempos de líder de pancarta y con lo que decía a José María Aznar cuando éste mantuvo determinadas decisiones políticas en contra de la opinión mayoritaria de los ciudadanos. En este caso, además, el Gobierno socialista debería ser sensible al hecho de que muchos más ciudadanos- -que por discrepar de la oportunidad de la manifestación no acudieron al acto- -están sin duda de acuerdo con el rechazo a la negociación con ETA, en las presentes condiciones. La razón es tan sencilla que parece difícil que el Ejecutivo no la atienda ni la entienda: la derrota incondicional de ETA une a más españoles que la propuesta de negociar con los terroristas. Cabría incluso concederle al Gobierno la duda de que sus intenciones- -sean cuales sean, porque no han sido conocidas ni debatidas- -no pretendan ir tan lejos como se desprende de las reacciones de las víctimas del terrorismo y de amplios sectores de la sociedad. Pero, entonces, el problema sigue siendo del Ejecutivo por embarcarse en una iniciativa que, en sí misma, implica altos riesgos y, sin transparencia ni sinceridad, constituye un peligro para la estabilidad del sistema y la confianza de los ciudadanos en las instituciones. La manifestación de ayer fue un éxito sin matices, en cuanto a asistencia, organización y normalidad. Todo un revés para las sutiles infiltraciones propagandísticas so- A Miguel Sanz FABIÁN SIMÓN EL NON TAMBIÉN PASA FACTURA AL PSF OS efectos secundarios del no de los franceses al tratado constitucional también pasa factura interna en el seno de la oposición socialista. La ejecutiva del PSF pidió ayer la salida de la dirección del Consejo Nacional de Laurent Fabius y sus seguidores, por haber abanderado el rechazo al Tratado constitucional, en contra de la postura oficial del partido, durante la campaña del referéndum. Fabius muere por tanto de éxito, pues se da la paradoja que sus tesis obtuvieron un mayor respaldo ciudadano que las del líder del PSF, François Hollande, en la consulta. A derecha e izquierda, la consulta está revolucionando el mapa político francés. L bre la división de las víctimas- -que las hay, pero ni tantas ni tan profundas como se ha querido hacer ver- -y la manipulación partidista de los sentimientos. No debe empecinarse el Gobierno en actuar como si nada hubiera pasado. Ha pasado, y mucho. Ha fracasado todo el empeño gubernamental en neutralizar a la AVT mediante la discordia con las víctimas del 11- M o la superposición de un Alto Comisionado que ya ha afirmado que no representa a las víctimas, sino al Gobierno, lo cual es verdad en términos administrativos y, sobre todo, políticos. Por esto mismo, Gregorio Peces- Barba está ya amortizado en su cargo y en sus funciones. El pasado viernes, la vicepresidenta primera del Gobierno anunció que nada cambiaría después de la manifestación. El error de estas palabras es letal en un Ejecutivo comprometido con el diálogo. Las víctimas de ETA no buscan subsidios, ni empleo, ni trasvases. No forman parte de los cómodos capítulos negociables de la rutina gubernamental. No son enajenables al uso de la política de intereses y premios. Se equivoca Rodríguez Zapatero al tratar a las víctimas del terrorismo como opositores políticos o como agitadores sociales. Son víctimas, sin más, y este es ante todo un concepto ético, que compromete principios como justicia, dignidad y memoria. Seguir como si nada pasara no es una muestra de firmeza, sino de impotencia para rectificar, de insuficiencias políticas graves que, sin embargo, están siendo aprovechadas, cada cual a su manera, por la propia ETA Batasuna, cada vez más insolente en sus admoniciones al Ejecutivo central; y por las fuerzas nacionalistas extremistas, más preparadas que nunca para pescar en este río que está revolviendo el Gobierno. No es más grave rectificar ante las víctimas de ETA que seguir en el turbio consorcio de intereses con Esquerra Republicana de Cataluña, partido puntero en la obstrucción al Estado en la lucha contra el terrorismo. Será al contrario, porque las mismas víctimas que ayer criticaban duramente al Gobierno por proponer un diálogo ilusiorio con ETA no dudarán en apoyarle si rectifica el rumbo y recupera la unidad política que supuso el Pacto antiterrorista. Será la peor noticia que pueda recibir ETA. EL PROBLEMA DE PORTUGAL A LO SUYO E C ON Arnaldo Otegi- -reo en causa penal por pertenencia a banda armada- -encabezando la marcha, Batasuna se manifestó ayer por las calles de Bilbao apostando por el discurso de las dos mesas negociadoras (la de ETA y el Gobierno y la de los partidos políticos) que el año pasado expuso en el mitin de Anoeta. Y dando por hecho que el proceso podría comenzar la próxima primavera. Es de esperar que se trate sólo de un juego táctico, pues antes de ello habrá de resolver el dirigente abertzale su futuro penal. Batasuna prefirió vestir ayer su piel de cordero con un montón de invocaciones mentirosas a la paz En los gestos, ni un dedo ha movido para que así sea. L deterioro de la situación económica portuguesa es notable. El crecimiento es mínimo, apenas un uno por ciento el año pasado, el desempleo creciente y el déficit público reconocido se acerca al 7 por ciento del PIB. A esta situación se ha llegado por complacencia y dejadez política traducidas en ausencia de coraje para adoptar las medidas necesarias para competir en la Unión Monetaria. Valga un ejemplo, el gasto público es el 49 por ciento del PIB. En España hay un consenso no escrito para que no supere el 40. Coraje es precisamente lo que parece tener el primer ministro socialista, José Sócrates, para reformar drásticamente una economía que no funciona, como informamos hoy en páginas de Economía. Tampoco tiene muchas alternativas, porque la Comisión Europea ha iniciado un procedimiento de déficit excesivo y Portugal está negociando un programa de ajuste. La magnitud del problema es tal que, aun saliendo todo bien, Portugal llegará a tener un déficit público por debajo del 3 por ciento en 2008 y sólo empezará a crear empleo en 2007. El programa incluye una auténtica revolución en la función pública, con recorte de puestos de trabajo, de pensiones y aumento en la edad de jubilación hasta equipararla al sector privado, incrementos salariales por debajo del crecimiento de la productividad para recuperar la competitividad perdida, aumento de dos puntos en el tipo del IVA hasta situarlo en el 21 por ciento, cinco puntos por encima de España, con un beneficio indirecto para las zonas fronterizas, y nuevas privatizaciones para reducir el nivel de endeudamiento. El ejemplo portugués, junto con el no menos preocupante de Italia, donde persiste un cierto síndrome de negación de la realidad, son ilustrativos de los costes de una Unión Monetaria si, como en el cuento de la cigarra y la hormiga, se desperdician los buenos tiempos para hacer acopio y crear una economía competitiva. La expansión inicial, como la embriaguez, provoca una aparente felicidad que de no ser atajada a tiempo, resulta muy costosa. Portugal está en plena resaca, pero decidida a empezar una nueva vida abstemia. España no puede permitirse contemplar su situación con suficiencia, sino como oportunidad para hacer pedagogía y para insistir que también en economía es mejor prevenir que curar.