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ABC DOMINGO 5 6 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC LA LEGISLATURA TOCA FONDO POR JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Es de temer que el presidente del Gobierno se haya creído nimbado por un aura de cierta infalibilidad que, sobre una actitud precozmente soberbia, le esté conduciendo a que prácticamente todas sus apuestas políticas se perfilen como irreversiblemente fallidas... E NTRE el azar y la suerte media una diferencia sutil, casi imperceptible, que ni el diccionario de la Real Academia de la Lengua logra determinar con certeza conceptual. Pero en la cultura popular la suerte siempre ha sido para el que se la trabaja -es decir, un premio o un castigo para el que merecía uno u otro- mientras que el azar ha representado la casualidad siempre autónoma a la actitud del que lo padece o lo disfruta. La adulación que, viscosa, inflama a los epígonos de los poderosos se ha empeñado en atribuir al presidente del Gobierno la virtud inmanente de disfrutar de buena suerte. Los hechos, sin embargo, tan irrefutables en su objetividad, niegan esa casi mística atribución porque lo que ha distinguido la trayectoria de Rodríguez Zapatero- -al menos hasta ahora- -ha sido la concurrencia de un azar- -es decir, de una casualidad- -que le ha resultado favorable. Es de temer, sin embargo, que el propio jefe del Ejecutivo se haya creído nimbado por un aura de cierta infalibilidad que, sobre una actitud precozmente soberbia, le esté conduciendo a que prácticamente todas sus apuestas políticas se perfilen como irreversiblemente fallidas. Debe admitirse que la pertinaz sequía que padece buena parte de España no es consecuencia de la derogación socialista del trasvase en el Plan Hidrológico Nacional, pero sí es de la responsabilidad del Gobierno- -y sólo del Gobierno y de sus aliados parlamentarios- -que una buena parte de las víctimas del terrorismo se haya echado a la calle ayer en Madrid en lo que ha representado un contundente reproche a la innecesaria iniciativa del Ejecutivo de situar a la banda terrorista ETA en el centro del debate político. rar la cruda realidad de una banda terrorista activa. Es posible que el presidente tenga su particular Mark Felt, su garganta profunda pero la seguridad nacional no se maneja como un periódico que puede permitirse- -a veces debe hacerlo- -fuentes anónimas siempre y cuando el relato noticioso se compruebe, antes o después, veraz. Tomo como probable la estimación del excelente hispanista estadounidense Stanley Payne- -autor de una interesante historia del nacionalismo vasco- -que augura a Zapatero caer en su propia fosa si negocia con ETA Aunque el presidente recoja velas- -y lo está haciendo de forma notoria- -en su precipitación dialoguista con ETA, ¿podrá también hacerlo en la política exterior? El eje al que iba a asirse su acción internacional ha quebrado con estrépito y hasta su propia proyección en Alemania y Francia ha resultado dañada al implicarse personalmente en las derrotas de Schröder en Renania- Wesfalia y de Chirac en el referéndum europeo. El Tratado Constitucional de la Unión ha hecho aguas y al hacerlo también el diseño- -precipitado, inexperto y reactivo- -del Gobierno socialista. El fiasco, de tener alguna alternativa, es la que encarna Blair- -el amigo de Aznar- que hará bueno el pronóstico del depuesto ministro de Exteriores francés, Michel Barnier: Se está imponiendo la idea anglosajona de Europa Cita ésta de suficiente autoridad que conjugada con la del diario Le Monde Francia intenta exportar a Europa sus fracasos nos conduce a un juicio muy severo sobre la visión estratégica de nuestro Ejecutivo, muy entretenido en Venezuela y Cuba, mientras en Marruecos- -otro polo de la confraternización La manifestación de ayer es la prueba del destrozo social causado por un inexperto y visionario empeño de solemnizar parlamentariamente un propósito político que requeriría de una absoluta discreción; pero no sólo ese ha sido el indeseable efecto de un desafortunado debate sobre el estado de la Nación. Al agravio percibido por las víctimas se ha añadido la ruptura del Pacto antiterrorista y la quiebra en las relaciones entre el Gobierno y el PP, sin cuyo concurso Rodríguez Zapatero en absoluto podrá hacer frente a sus compromisos programáticos más sustanciales. La apelación- -otra vez los epígonos del poderoso- -a que se haga un acto de fe en los datos reservados, la intuición estadista o el optimismo antropológico de nuestro presidente según los cuales existiría una oportunidad para acabar con el terrorismo, es un recurso impropio de los laicistas que nos gobiernan. La fe es adecuada para enfrentarse a la trascendencia, pero ni es un argumento político, ni sirve para enca- exterior de Rodríguez Zapatero- -estalla una intifada en Sahara y la policía reprime sin contemplaciones en Rabat una revuelta estudiantil, acontecimientos ambos que el Gobierno de Mohamed VI atribuye a la inspiración de determinados medios de comunicación españoles Claro es que sin Constitución europea decae el sentido de una de las reformas de la Carta Magna que pretendía el Gobierno- -su mención expresa en la nuestra- no parece tampoco que la modificación del artículo 57 sobre la sucesión en la Corona resulte sensata en las actuales circunstancias; y, por fin, el Partido Popular no tiene buenas razones para facilitar las otras dos que quiere Moncloa: la incorporación de la denominación de las comunidades autónomas en el Título VIII y la reforma del Senado, ambos asuntos, además, repletos de complejidades y segundas intenciones por parte de los nacionalistas catalanes y vascos. Si a todas estas inviabilidades políticas se suma la profunda divergencia sobre la financiación de las autonomías y los muy diferentes procesos de reformas de sus estatutos, que precisan del concurso del PP, se llegará fácilmente a la conclusión de que, sin mayoría suficiente y con unos socios depredadores, el Gobierno puede durar pero no culminar razonablemente ni uno sólo de sus objetivos programáticos para esta legislatura. Es cierto que la mayoría parlamentaria que sustenta al Ejecutivo ha aprobado algunas leyes de gran calado. Pero con un coste social cuyo monto todavía no se ha cifrado. ¿Qué incidencia política tiene que varios prelados secunden movilizaciones contra la ley del matrimonio homosexual y sugieran el voto en Galicia para la opción del Partido Popular? Alguna tendrá y más vale que esta vez el Gobierno haga un cálculo más reposado, aún en el supuesto de que Fraga no logre la mayoría absoluta el próximo 19 de junio. Si así fuere, el PSOE tendrá que pactar con el nacionalismo de Anxo Quintana, que no querrá menos que el de Carod Rovira y el de Ibarretxe. Este último, todavía en funciones, precisará de una alianza parlamentaria con los sucesores de Batasuna, lo que implicará una radicalización adicional a la tradicional del PNV. Imaz ya ha avisado de que la solución del conflicto pasa por la cosoberanía La prudencia del vicepresidente segundo del Gobierno, que se ha abstenido de tomar decisiones que no sean las de mera administración, sostendrá la situación hasta que dejen de percibirse los efectos oportunistas de la regularización de inmigrantes en el empleo y en la afiliación a la Seguridad Social, y decaigan los efectos inerciales que todavía registra nuestra economía. Será entonces cuando se convoquen elecciones anticipadas cerrando una legislatura que ha tocado fondo.