Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 4 6 2005 Los sábados de ABC 109 Noé o el Rey Recaredo dieron su nombre a algunos de los vinos de jerez con etiquetas bastante parecidas de Velázquez. O las bodegas Enate, en D. O. Somontano, que sólo embotellan ahora con etiquetas de cuadros de pintores como Saura, Eduardo Chillida, Antoni Tàpies, Eduardo Arroyo, Gustavo Torner, Salvador Victoria o Eduardo Torrijos. Hay casas que cuidan mucho las etiquetas y otras como los Vega- Sicilia, que sólo embotellan los mágnum de su selecto Único con etiquetas de famosos pintores españoles. Los temas de las etiquetas son amplios y se han ido adaptando a las circunstancias de la vida. Así surgió hace unos años la serie Grandes cocineros que ha servido a las bodegas Lan para etiquetar su vino. En ellas aparecen muchas de las estrellas españolas de los fogones: Ferrán Adrià, Juan Mari Arzak, Santi Santamaría, Subijana, Arguiñano... Y, tras la cocina, el mundo de la moda se puso al servicio del etiquetado vistiendo en 2003 las botellas de varias bodegas de La Rioja alavesa. Ocho diseñadores se ocuparon de ello. Ángel Schlesser lo hizo para el Muriel reserva del 96 Antonio Pernas, para Viña Lur Selección crianza 1999; Devota y Lomba, para Solagüen Reser- Francis Bacon para Mouton Rothschild. A la derecha, un original Antonio López, para Vega- Sicilia Del Mouton- Rothschild al Vega- Sicilia Si todas las etiquetas de las botellas de vino tienen su peculiar historia, las de las bodegas del prestigioso Château Mouton Rothschild, en Francia, se llevan la palma, al haber tenido sus dueños la genial idea de unir el arte con el vino, que también es otro arte. Fue en 1853 cuando el Baron de Rothschild compra en plena zona del Médoc un castillo y lo rodea de viñedos. Sus herederos deciden, ya en 1924, llamar al artista Jean Carlu para que le haga una etiqueta original que marque la diferencia de sus vinos. En 1946 los propietarios tienen la idea de cambiar cada año la etiqueta y encargársela a un artista de fama internacional. George Braque, por ejemplo, la realizó para la cosecha de 1955 e hizo un cuadro del tamaño de la etiqueta, nada de las grandes dimensiones que utilizan los artistas. A partir de 1955, los Rothschild contratan a pintores modernos y vanguardistas como André Masson, Salvador Dalí, Jacques Billón, Henry Moore, Cesar, Joan Miró, Marc Chagall, Poliakoff, Kandinsky, Picasso, Pierre Soulages, Tàpies, Andy Warhol, el director de cine John Huston, Hisao Domoto, Hano Erni, Baselitz, Bacon, Paul Delvaux... Los artistas no cobraron nunca en dinero, sino en especies, es decir con un número determinado de cajas de vino. Así eran las normas de la prestigiosa bodega. El cuadro que pintaban para la ocasión lo ponían en la etiqueta y hoy están en la bodega- museo de Mouton Tothschild. Una colección maravillosa de arte que se puede ver si se tiene la suerte de visitar la bodega, según dicen, el segundo lugar más visitado de Francia tras el Museo del Louvre. Algo parecido ha hecho en España la prestigiosa bodega Vega- Sicilia con el magnum de su vino Único el mejor de la casa, que sólo se embotella cuando la cosecha es excepcional. Hace años la familia Álvarez, amante del arte, decidió comprar cuadros a los grandes pintores españoles para plasmar el cuadro en la etiqueta de este vino. Y ahí están las obras de Esteban Vicente, Bores, Millares, Ramón Gaya, Martínez Villaseñor, Benjamín Palencia, Vela Zanetti, Antonio López, Grau Santos... Un lujo de etiqueta y de vino. La Infanta Isabel, la Chata (a la izquierda) bellísima en la etiqueta de las bodegas Bobadilla y Cia de Jerez. A la derecha, la imagen de la Reina Victoria Eugenia, con la diadema de Ansorena que el Rey le regaló el día de su boda, etiqueta de un amontillado sas a Primo de Rivera, a Cánovas del Castillo, a Prim, a Castelar o a Ramón Franco, creada por la bodega jerezana del Marqués del Real Tesoro También aparecen en las etiquetas destacadas figuras, como el tenor Julián Gayarre o el escritor Pérez Galdós. Muchos conocidos pintores, entre ellos Julio Romero de Torres, realizaron etiquetas. gráfico la ruptura ideológica y mental que sufrió la sociedad española y europea a partir de mediados del XIX. La Fiesta Nacional y las grandes figuras del toreo han motivado espléndidas etiquetas de un colorido y una fuerza expresiva inigualables. Lagartijillo, Fuentes, Paco Madrid, Reverte, Belmonte, Litri aparecen como reclamo publicitario. Lo mismo sucedió con las escenas del flamenco, con los hechos relevantes de nuestra Historia, con nuestras tradiciones, fiestas, bailes y peculiares y divertidos personajes como las que hicieron con el rostro del famoso payaso Ramper. Los años fueron pasando y, desde luego, el arte fue cambiando. Se volvieron sencillas, simples, de diseño, pero algunas bodegas, que añoraban aquellas viejas etiquetas, no han querido desaprovechar la ocasión y han contratado a los artistas actuales para que se las hiciesen. Otras veces han reproducido un cuadro comprado para este menester, como ha sucedido en las Bodegas Palacios- Remondo, de La Rioja, que en sus etiquetas reproducen obras de Sorolla. O las del Marqués de Legarda, decoradas con un cuadro Sello de distinción Eran la publicidad de la botella y el vino se vendía- -como hoy- -por la etiqueta. En algunas ocasiones incluían frases en concordancia con la imagen, como en la que las bodegas malagueñas de Fernando Barceló insertaron en su vino y que dice: Gran vino distinción y aparece una imagen con una pareja de los años 20 vestida de gala, mirándose tiernamente a los ojos, listos para asistir a un sarao. El tamaño de las etiquetas, siempre con el mismo tema, variaba en función de la botella. Las había grandes, pequeñas y medianas. Y también enormes, para las garrafas de cinco litros que, generalmente, iban a la exportación. Las etiquetas del vino han reflejado en su universo icono- va 1996 Larrainzar, para el vino Heredad de Baroja Reserva 1998 El papel ha sido el protagonista. Atrás quedó aquel antiguo y estupendo, de textura áspera, ideal para hacer la litografía. La técnica ha variado mucho y una gran mayoría de bodegas elabora etiquetas de diseño muy cuidadas; otras colocan pegatinas a sus botellas rompiendo todo el encanto que tenían aquellos viejos cromos que hoy cautivan a los coleccionistas. Para la exportación. ...se hacían etiquetas con inscripciones especiales en inglés y francés, ilustradas con escenas típicas de los países a los que iba destinado el vino, generalmente dulce. Las de Cuba contenían escenas del Descubrimiento de América o bailes típicos de La Habana